Los grupos Daimler y Volkswagen le ponen el freno a Google sobre el futuro de la información

Los sistemas de conducción autónoma, de navegación y cualquier otro que signifique 'conectarse a la red' le dan clara ventaja al gigante tecnológico y las marcas no se quieren perder este negocio.

Redacción Motor

08:51 p.m. 10 de noviembre del 2014

Algo que hemos dicho varias veces cuando hablamos de los más recientes avances tecnológicos en materia de ayudas a la conducción es que estos sistemas necesitan, requieren, de estar 'conectados' a Internet para poder funcionar. Para hablar de los extremos en esta materia, la conducción autónoma y los mapas de navegación, como ejemplos.

Y eso sin contar la comunicación que tiene que tener el carro con otros vehíclos, con la infraestructura, con los sistemas de posicionamiento global y de parqueo y en ayudas más 'lúdicas' como informaciones sobre la ruta, compras en movimiento, descargas de música, sintonización de emisoras y todo lo que tiene que ver con el entretenimiento abordo.

En todo este espectro de herramientas que se han venido incorporando con los años en el carro, el rey en este momento es Google, fuente por quién pasa, administra y sirve de canal para que estos sistemas funcionen de forma correcta y a quienes los desarrolladores les confian la conexión de sus sistemas a cambio de lo que siempre consume Google: los datos de todos quienes navegamos por sus 'venas'.

Y en razón de esta dependencia del gigante tecnológico, las primeras marcas en levantar el 'freno de mano' fueron  Daimler y Volkswagen que le pidieron a Google sentarse a 'pintar' las fronteras de este negocio tan brumoso por el momento pero con tanto potencial hacia el futuro y que ya le deja sustanciosa negocias a esta última empresa.

No por nada Google, saliéndose de su razón fundamental, hizo todo el esfuerzo para crear un vehículo autónomo y probarlo en el tráfico real para demostrar la solidez de sus sistemas de información, llámense mapas, redes o demás. Y esto encendió las alarmas de las firmas automotrices que ven una coincidencia de futuro con una clara desventaja, es decir, presienten que para un mañana no tan lejano, la conducción autónoma será un paquete externo que tendrán que comprar a Google por ser el que tiene la mejor experiencia para hacerlo y lo ha demostrado.

Además, al lado de Google, también Apple y Microsoft han establecido varios acuerdos con compañías automotrices para 'desarrollarles' y 'venderles' los sistemas de infoentretenimiento y conectividad y los casos se cuentan por docenas. A este ritmo, las tres empresas tecnológicas se repartirán completamente este negocio dirigido al vehículo.

Pero además, de esta dependencia, el conflicto de intereses también surge en los datos que emiten este tipo de sistemas y a los que tanto Volkswagen como Daimler ya le empiezan a ver su real utilidad. A través de estos datos se han empezado a descubrir modos de conducción, consumos, desgastes dentro del vehículo, asistencias al taller, ciclos de manejo y en fin, un sinúmero de información que puede ayudar a moldear los productos de las marcas en términos de necesidades de sus clientes pero a la que no tendrían acceso si quien desarrolla e implementa estos sistemas también requiere esa información, así sea para otro tipo de negocio.

Así pues, todo lo que hacemos en el carro quedará registrado, filmado, anotado y procesado en una estadística y es la realidad que nos espera, inevitable, imposible de esquivar, quién lo hará? Esa es el interrogante que se intentará resolver entre los fabricantes de carros y las empresas tecnológicas.

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