Bajarse del carro y subirse a la moto

Pasar del carro a la moto conlleva una larga lista de consideraciones que no deberían ignorarse. Conozca las ventajas de hacer el cambio.

Redacción Vehículos

01:16 p.m. 17 de noviembre del 2017
Del carro a la moto

Del carro a la moto

Estar sentado en uno de los tantos carros que alargan la fila del trancón, mientras que entre ellos se escabullen las motos unas detrás de las otras, suele producir dos cosas: envidia y desprecio.

La bien ganada mala fama de las motos, a raíz del dudoso comportamiento de la mayoría de quienes las conducen y de la mal entendida (y por lo tanto prohibida) práctica del lane splitting, como se le conoce en inglés a pasar en moto entre los carros, las ha convertido en una especie de tabú del que prefieren mantenerse alejados.

Pero ventajas de la moto, como no tener pico y placa o no pagar peajes, así como la pérdida de tiempo en los trancones en carro, con su consecuente ganancia en estrés y otras tantas afecciones, ha hecho que el tabú empiece a ser una alternativa. El problema es que pasar de cuatro a dos llantas no es tan sencillo como parece (si se quiere hacer bien) y hay mucho por considerar.

Del carro a la moto

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Si es la primera vez que se va a subir a una moto no solo debe tener en cuenta su precio, sino el de todo el “papeleo” (curso, exámenes, licencia, etc.), cuál o qué tipo de moto se ajusta a sus necesidades y capacidades, los mínimos elementos de protección, entre otros.

A continuación damos una vista general a lo que debe tener en cuenta si está pensando en pasarse del carro a la moto, un vehículo que al igual que la bicicleta no es una solución sino una alternativa de movilidad que se ajusta a las necesidades de quienes se han cansado de las desventajas del carro particular.

Prepárese

Si se va a subir por primera vez a una moto, sin ningún tipo de experiencia previa o si no tiene la respectiva licencia de conducción, lo primero que debe hacer es tomar un curso de conducción.

Según la nueva reglamentación del MinTransporte y la SuperTransporte, que estableció valores mínimos y máximos para que cada centro de enseñanza fije sus tarifas, el curso para motos de menos de 125 cm3 (licencia A1) puede costar entre 245.900 y 442.200 pesos, y para motos de más de 125 cm3 (A2), entre 270.490 y 516.390 pesos. A este valor se debe sumar el de los exámenes médicos, unos 132.000 pesos adicionales.

En caso que quiera reforzar sus habilidades, o si sintió que el curso no lo preparó lo suficiente, hay varios centros independientes.

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Documéntese

Una vez haya realizado su curso de conducción sigue el proceso para expedir la licencia de conducción, que en los SIM (Servicios integrales para la movilidad) de Bogotá tiene un costo de 136.000 pesos. Usualmente los concesionarios ofrecen hacer todo el trámite de registro inicial, pero usted puede hacerlo y así ahorrarse algunos pesos.

Tenga en cuenta que necesitará hacer el registro inicial de matrícula (200.900 pesos), adquirir el Soat una vez tenga los seriales de chasís y motor de la moto (para las de menos de 100 cm3: 306.450 pesos; de 100 a 200 cm3: 410.850 pesos; y para las de más de 200 cm3: 463.200 pesos). Las de menos de 125 cm3 no pagan impuestos, solo semaforización: 49.000 pesos en 2017. Si la matricula fuera de Bogotá, no paga ese valor, y si es mayor de 125 cm3 el impuesto corresponde al 1.5 por ciento del avalúo.

¿Cómo elegir una buena primera moto?

El haberse decidido por cambiar el carro por una moto es apenas el primer paso, pues sigue el turno de elegir a cuál subirse: cada tipo o segmento de moto (scooter, naked, sport, touring, etc.) tiene una amplia oferta de modelos, tamaños y cilindradas.

Si quiere algo sencillo de manejar, las scooter son una excelente opción: la gran mayoría equipa motores de 125 cm3, son automáticas, tienen un pequeño baúl bajo la silla y por su bajo peso y tamaño son muy maniobrables. También está la opción de las moped, o semiautomáticas (tienen cambios pero no hay que accionar un embrague), que también son sencillas de maniobrar e incluso son más ligeras que las scooter gracias a motores más pequeños. También está la opción de las street o naked, que incorporan transmisiones mecánicas y son un poco más pesadas y más grandes, y ofrecen un mejor desempeño. Arrancar en alta cilindrada no está mal, pero requerirá una preparación muy juiciosa.

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Siéntese y siéntase bien

Lo primero que debe tener en cuenta son las medidas del aparato y la altura del sillín, que usualmente hace parte de la ficha técnica de los modelos. Si la moto es muy alta, las dificultades aparecen cuando necesite apoyar los pies en el suelo (en los pares, semáforos, cuando se parquea, etc.) o si necesita moverla en reversa, así que lo ideal es que la planta de ambos pies toquen el piso.

Recuerde también “medirse” el peso de la moto, pues si supera sus capacidades, una detención de emergencia podría traerle complicaciones.

Protéjase

Tratando de ser lo más modestos posible con un equipo bueno, aliste unos 300 mil pesos para un casco; una chaqueta impermeable y con protecciones puede costar unos 400 mil pesos; y los guantes y rodilleras pueden sumar otros 300 mil. No olvide un impermeable y ojalá unas botas que protejan los tobillos. Es decir, aliste, como mínimo, un millón de pesos para invertir en su protección.

Al escoger el casco lo primero es saber la talla, algo que en cualquier tienda especializada y seria miden fácilmente. Póngaselo y abróchelo: debe quedar espacio entre las hebillas de cierre y su cuello para meter dos dedos, debe quedar ajustado de forma uniforme (sin puntos donde sienta más o menos presión) y al tratar de moverlo hacia los lados, y hacia adelante y atrás, este no debería “bailar” sobre su cabeza. Revise también que tenga certificaciones de protección estadounidense (DOT) y/o europea (ECE 22.05). Al probarse los demás elementos de protección, estos deben quedar cómodos y no reducir la movilidad de su cuerpo.

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No se encarte

Uno de los puntos que pueden ser más críticos para algunos al pasar del carro a la moto es que los espacios de estas últimas para guardar objetos son prácticamente nulos, excepto por las scooter que tienen un baúl bajo la silla.De cualquier forma, estos no siempre son suficientes y por eso muchos recurren a la instalación de un maletero (top case) en la parte trasera, algo que ayudará a “desencartarse” al no tener que cargar con casco, chaqueta y demás cosas cuando se llegue a algún lado. Los hay de muchos tamaños y de diferentes formas y materiales para que sin importar el tipo de la moto siempre haya uno que se pueda instalar. Los más viajeros lo complementan con maletas laterales, también hay otras para instalar sobre el tanque e incluso hay soportes especiales para el teléfono celular y el GPS.

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Rangos de precios

Al igual que con los carros hay motos que se ajustan a prácticamente cualquier presupuesto, y tal como se puede ver en la oferta presente en MotoGo hay modelos desde menos de tres millones de pesos. Entre los 3.5 y cuatro millones de pesos empiezan a encontrarse las primeras moped y scooter de hasta 125 cm3, pero si lo que quiere es una moto algo más grande y de otro segmento, las de calle pueden encontrarse desde el rango de los 4.5 y cinco millones de pesos. De hecho, antes de llegar a los 10 millones de pesos ya hay una buena oferta de motos de hasta 250 cm3 (como la AKT Adventour) y con ABS (como la Yamaha Nmax).

Ideales para mujeres

Las motos no están reservadas solo para los hombres y cada vez más mujeres están empezando a dar el salto a las dos ruedas.

Las mencionadas scooter y moped suelen ser sus favoritas gracias a que son ligeras, fáciles de conducir y maniobrar, tienen sillas más bajas y hasta hay modelos que ofrecen versiones y colores especiales para ellas; lo mismo ocurre con los accesorios e indumentaria.

Pero no quiere decir que estas motos sean las únicas para ellas (o solo para mujeres), pues muchas comienzan a subir de cilindrada a medida que ganan experiencia y no es extraño ver mujeres en motos de alto cilindraje.

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Motos vs. motos vs. las calles

Una vez tiene su moto llega lo que puede ser el reto más grande: unas calles e infraestructura vial que parecen diseñadas para tumbarlas, y el comportamiento hostil de los demás.

Las scooter suelen tener ruedas pequeñas y las moped muy delgadas, así que son las más vulnerables a los huecos y a las vías que son de losas, pues estas rara vez empatan entre ellas. Un desnivel, hueco o bache que en carro apenas se siente, en moto puede significar una pérdida del equilibrio con consecuencias más que dolorosas. Claro, esos casos no los menciona el Distrito al que tanto le gusta resaltar las cifras de accidentalidad de motos.

Por otro lado, la inexperiencia de una gran mayoría de motociclistas (en razón de que nunca hicieron un curso de conducción), y la falta de cultura y hasta educación, hacen que el ambiente se torne hostil. El afán por quedar adelante en el semáforo, de ser el primero que arranca y el más rápido, atrofian el sentido común y se convierten en ‘peleas’ y ‘carreras’ callejeras que aumentan las mencionadas cifras, sin olvidar los casos en que andenes, parques y contravías dejan de ser impedimentos para aquellos casos en que el paquete o domicilio vale más que la vida de quien lo lleva.

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