Bicitaxis fuera de control

Incorporar motores a estos vehículos los convierte en un problema de seguridad vial. No cumplen normas de tránsito y las autoridades no los sancionan.

Redacción Vehículos

02:36 p.m. 20 de enero del 2017
Bicitaxis fuera de control

Todo vehículo destinado a este servicio debe cumplir con unas características de homologación de equipos de seguridad, diseño de su estructura, emisiones y conformación mecánica.

El pasado 18 de diciembre EL TIEMPO reseñó un accidente entre dos bicitaxis con motor en la calle 150 con carrera 16. Dos pasajeras resultaron heridas y fueron ellas quienes tuvieron que asumir a través de sus EPS los costos del tratamiento en un centro hospitalario.

Nadie en Bogotá tiene claro cuántos accidentes hay de este tipo de vehículos, pero lo más grave es que su ilegalidad se tomó las calles de la ciudad en las narices de las autoridades.

Según las normas que regulan el transporte público en Colombia, todo vehículo destinado a este servicio debe cumplir con unas características de homologación de equipos de seguridad, diseño de su estructura, emisiones y conformación mecánica.

No obstante, a los bicitaxis que empezaron como un negocio del ‘rebusque’ con aparatos de pedales e impulsión humana, ahora les incorporan motores de gasolina o eléctricos sin que las autoridades ejerzan algún control como sí lo hacen con vehículos homologados, como los de la plataforma Uber. De acuerdo con el Código Nacional de Tránsito estos triciclos ni siquiera podrían circular.

La laxitud del Ministerio de Transporte para imponer normas que los regulen y la falta de controles por parte de las autoridades de tránsito en el país, han permitido la proliferación de los bicitaxis en las principales ciudades en los últimos años.

Por otra parte, en Bogotá la acumulación de su propiedad en unas pocas personas que cuentan con el apoyo de ediles de algunas localidades convirtieron este ‘medio de transporte’ en un negocio informal sin ningún tipo de garantías laborales o de seguridad para quienes los operan y transportan.

Si bien estos triciclos llenan un vacío por la ineficiencia del transporte público, son fabricados de manera artesanal con endebles estructuras metálicas, no tienen sistemas de seguridad, sus conductores no tienen ningún tipo de seguro que cubra daños a terceros y con la adaptación de motores a gasolina de 125 cm3 o eléctricos, los riesgos para los usuarios son mayores, pues alcanzan velocidades de hasta 40 km/h.

Bicitaxis fuera de control

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Esto va en contravía a lo que determina el Código de Nacional de Tránsito, el cual exige que todo vehículo con motor debe tener registro o matrícula, Soat y su conductor debe contar con licencia de conducción y, si es de servicio público, debe estar homologado por el Ministerio de Transporte.

Entre tanto, las autoridades nacionales y locales se tiran la pelota las unas a las otras y el problema se salió de madre.

Según el Ministerio de Transporte, “el control de la circulación de este tipo de vehículos con motor le corresponde a las autoridades locales, las cuales cuentan con herramientas jurídicas para su control”, y agrega, “el Ministerio en forma reiterativa le está recordando a las entidades territoriales el deber de ejercer control y vigilancia a los vehículos que no cumplan con las normas para su circulación”.

Por su parte, la Secretaría Distrital de Movilidad (SDM) dice que a la fecha no cuenta con una reglamentación en torno a este tipo de vehículos y se basa en el concepto de la Subdirección de Tránsito del Ministerio, mediante memorando 2014421013490 (mayo 5 de 2014), que manifestó: “...para la circulación de la bicicletas provistas de cualquier tipo de motor, se deben acatar las mismas normas de circulación que existen para las bicicletas convencionales”.

Este texto, proveniente del mismo ministerio, muestra la contradicción que hay en sus criterios y su falta de decisión cuando delega en otras autoridades territoriales el control que le corresponde ejercer a través de sus mecanismos legales o la Policía de Tránsito.

Bicitaxis fuera de control

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Según datos suministrados por la SDM, la Policía de Tránsito impone en promedio 88 órdenes de comparendo mensuales en Bogotá a conductores de bicictaxis por no respetar las señales de tránsito, rodar por andenes, puentes o lugares de uso de peatonal.

Pero la pregunta es: si son abiertamente ilegales en su fabricación (adaptaciones de motores de gasolina o eléctricos) y en la prestación del servicio, ¿por qué no los inmovilizan?

Le hicimos esta pregunta concreta, entre otras, al comandante de la Policía de Tránsito de Bogotá pero al cierre de esta edición no obtuvimos su respuesta.

Nadie responde

Al no estar homologado ni reglamentado como vehículo de servicio público, y no tener matrícula ni Soat, otro de los problemas surge cuando quedan involucrados en siniestros viales.

Según la Policía de Tránsito, cuando el accidente deja lesionados estos son remitidos a sus EPS respectivas, pero no pueden reclamar nada a las autoridades porque están utilizando un transporte no reglamentado.

En otras palabras, son los usuarios quienes asumen el riesgo por montarse en un servicio ilegal. Si una persona fallece o queda con incapacidad permanente ¿quién responde?

Ahora, si la afectación es a un bien privado, los implicados deben tratar de conciliar los costos de reparación, pero en la mayoría de los casos no se logra llegar a ningún acuerdo.

Según una fuente de la Secretaría Distrital de Movilidad “los implicados deben acogerse a lo establecido en el procedimiento previsto frente a responsabilidad por daño a terceros y efectuar la respectiva reclamación ante el juez competente”.

Ante esto es urgente que el MinTransporte aclare si este servicio es ilegal, así como lo hizo con la plataforma Uber. Pero mientras esto sucede, el riesgo para todos los usuarios en la vía seguirá latente   día tras día, sin que nadie responda.

Bicitaxis fuera de control

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Regularán bicitaxis sin motor

El Ministerio de Transporte viene trabajando en la elaboración de una norma que ponga en cintura la modalidad de transporte público de pasajeros en bicicleta sin motor (bicitaxis) para que haga parte de los Sistemas Integrados de Transporte de cada ciudad.

Esta medida se hace cumpliendo lo estipulado en el artículo 204 del Plan Nacional de Desarrollo (ley 1753 de 2015), el cual le ordena al Gobierno Nacional hacer la reglamentación de esta modalidad de transporte no motorizado en el país en un plazo de dos años.

Según una fuente del Ministerio, “en septiembre de 2016 quedó listo el documento técnico que servirá de soporte para la elaboración del proyecto de decreto para reglamentar este servicio y se espera iniciar el proceso de consulta y socialización en el primer trimestre de este año”.

Por lo pronto no es claro si esta norma incluirá algún tipo de restricción o que prohíba los bicitaxis con motor y mientras esto se lleva a cabo, la informalidad de este servicio seguirá a la deriva.

Medidas a bicicletas eléctricas

En torno a la proliferación de bicicletas eléctricas que tienen el tamaño de una moto pequeña (tipo ‘scooter’) y alcanzan velocidades de más de 40 km/h, el Ministerio de Transporte ya publicó el proyecto que regulará y establecerá las condiciones de registro y circulación de este tipo de vehículos.

De acuerdo con el Ministerio, “durante el proceso de socialización con usuarios, fabricantes, Fenalco, importadores, Fasecolda, entre otros, se han recibido observaciones y comentarios que han fortalecido dicho documento”.

Se espera que en el transcurso de este trimestre se expida este acto administrativo, con el cual autoridades viales en cada ciudad podrán tener mayor control.

Bicitaxis fuera de control

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Costo de las adaptaciones

La adaptación de un motor a gasolina puede costar 1,5 millones de pesos: un millón para el motor (de motocicleta), 300 mil por el montaje y 200.000 más en accesorios. Por su parte, uno eléctrico está entre 1 millón y 1,2 millones de pesos, a lo cual se le debe sumar un millón por un juego de baterías de 48 voltios, la instalación (300.000 pesos) y el cargador (165.000 pesos).

Cifras del ‘negocio’

Los propietarios de bicitaxis alquilan a los conductores cada vehículo a 10.000 o 15.000 pesos diarios, si son a pedal, o 20 mil si son motorizados. Se considera que la ganancia para cada conductor oscila entre los 30 a 50 mil pesos diarios, dependiendo del número de pasajeros transportados en cada jornada, quienes pagan entre 1.000 y 3.000 pesos cada uno según el trayecto.

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