Bujías: ¿por qué duran más de 50 mil kilómetros?

En nuestro Jueves de mecánica, explicación a por qué estos elementos duran tanto y cómo antes se hacían reposiciones innecesarias en la sincronización

Por Redacción Motor

05:33 p.m. 03 de noviembre del 2016
Bujías

Bujías

En el pasado era normal llevar el carro cada 10.000 kilómetros –más o menos– a ‘sincronizar’, lo cual era importante porque había piezas cuyo desgaste afectaba la puesta a punto del motor.

La factura solía incluir el cambio de los platinos, pues su leva se gastaba contra el eje del distribuidor y los contactos se afectaban y quemaban. Cuando ese desgaste en la leva era importante, el calibre o separación de las puntas del platino cambiaba y esa mínima diferencia de distancia implicaba que el tiempo de la chispa fuera incorrecto. Y si el platino se cerraba del todo, pues no se excitaba la bobina y el motor no prendía.

Bujías01

.

Otras cosas podían molestar, como el avance mecánico y por vacío de la chispa, mugre o daños en el carburador, y eso justificaba todo el desbarate, que no siempre terminaba bien.

En distancias mayores, una operación fundamental, como era la calibración de las válvulas, no siempre estaba presupuestada porque muchos de los mecánicos no sabían hacerla técnicamente.

Bujías

.

Lo que sí era fijo en la cuenta era lo más innecesario: el condensador se cambiaba por si acaso y millones de esos pequeños aparatos se botaron a la caneca cuando estaban buenos, porque los carros llegaban andando al servicio, tal como si botáramos a la basura los bombillos buenos de la casa por si de pronto se dañaban.

Lo otro que iba a la caneca indefectiblemente era el juego de bujías que se consideraban inútiles después de esas pocas horas de trabajo y hoy funcionan sin problemas 50.000 o más kilómetros. ¿Pero por qué hoy duran más?

¿Las reinventaron?
Básicamente son las mismas. Hay algunas con metales más conductores de la electricidad o con más electrodos, lo cual no significa que generen más energía en la chispa, pues esta viene 'lista de la bobina’, o que suban el caballaje por tener más electrodos. Todo eso es carreta.

Bujías

.

Ambos elementos son para garantizar que haya chispa en la cámara en circunstancias adversas, especialmente en el encendido en frío para que el motor funcione de una en ‘todas las patas’. No saltan más chispas porque haya más postes negativos en la bujía, porque esta es una sola, pero sí se crean más opciones para que se haga el circuito.

Bujías

.

Las bujías se gastan entre los terminales por la corrosión que va generando el salto de la corriente y el ‘gap’ se va abriendo hasta que la intensidad de la corriente que manda la bobina no alcanza para que la chispa recorra la distancia entre los electrodos. En ese caso, si se recalibra el espacio, todo sigue funcionando.

Bujías

.

Cuando los electrodos están muy usados, la chispa tampoco llega porque esta salta solo en aristas rectas y si todo está redondeado, la cosa no funciona. En ese caso, se liman ambas partes muy planas y la corriente vuelve a caminar. La otra causa para desecharlas es que tengan la porcelana aislante rota (mala manipulación) o fugas de presión, lo cual es muy raro que suceda porque este elemento no tiene ningún movimiento mecánico.

El motor no prende Son varias las causas por las cuales el motor no arranca. Las dos principales, electricidad para que llegue chispa a las bujías, y gasolina para cargar los inyectores. Estas dos fallas en ocasiones van de la mano. En el caso de vehículo

Bujías

Finalmente, con esos casi 50 kilómetros y ciclos encima (a modestas 3.000 revoluciones del motor la chispa salta 25 veces por segundo), se cambian por erosión terminal de los electrodos.

Noticias recomendadas

Zona Comercial
report_error_form_error
Reporte enviado

¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.