Los carros con ‘bautizo’ criollo

Luego de largos estudios cada fabricante les asigna un nombre a sus carros, pero en Colombia se les han dado unos más ‘criollos’.

Redacción Vehículos

04:02 p.m. 30 de junio del 2017
La fiabilidad y capacidades del Renault 4, que fue el primer carro de muchos colombianos y hasta de familias enteras, le hizo ganarse el apodo de ‘El amigo fiel’, que incluso se usó en sus publicidades. Renault

La fiabilidad y capacidades del Renault 4 le hicieron ganarse el apodo de ‘El amigo fiel’, que incluso se usó en sus publicidades. Renault

Ya sea con palabras, números o ambos combinados, ponerle nombre a un carro no es tarea sencilla y en cambio puede tener mucho de fondo tanto en términos de significado como legales (derechos de autor). Además no siempre será definitivo, pues por temas de significado es probable que deban cambiarse para poder ser comercializados en algunos países o regiones.

Que lo diga Mitsubishi, por ejemplo, que en su país natal no tuvo problema con el nombre Pajero, pero que para poder comercializarlo en países como el nuestro debió buscar otra alternativa (Montero) para evitar malentendidos. Sin embargo, algunas veces no es el fabricante el que tiene la última palabra al respecto, sino el público.

Tal vez el caso más conocido sea el del Volkswagen Beetle, que en sus inicios era simplemente el Volkswagen (el carro del pueblo), pero cuyo diseño hizo que los alemanes, al verlo en la calle, lo comenzaran a llamar Käfer, o escarabajo. Fue así que después la misma marca lo adoptó como el nombre oficial para este modelo.

Aunque no al punto de llevar a un fabricante a cambiar el nombre de uno de sus modelos, en Colombia se ha bautizado de formas muy particulares a diferentes tipos de vehículos, ya fuera porque su diseño recordaba a algo, por el uso que se le dio, por sus capacidades o solo como algo ‘de cariño’.

Por su diseño redondeado, esta generación de la Toyota Land Cruiser se conoció como ‘Burbuja’. Favcar

Por su diseño redondeado, esta generación de la Toyota Land Cruiser se conoció como ‘Burbuja’. Favcar

Y si de cariño se trata no hay mejor ejemplo que el del Renault 4. Este, que sería el primer carro de muchos colombianos, gozaba de una confiabilidad y durabilidad que nunca parecía ceder y que acompañaba a sus dueños a cualquier parte sin importar el clima o el terreno. Esta fiabilidad le ganó el famoso apodo de ‘El amigo fiel’, que incluso utilizado en algunas publicidades de la marca.

Si en cambio hablamos de semejanzas uno de los primeros en venirse a la mente es el Toyota Land Cruiser, y específicamente las versiones derivadas de su serie 70. Por alguna razón, el diseño de su frontal les recordaba a algunos a una vaca y a otros a un sapo, así que entre el público comenzó a conocerse como el Toyota ‘carevaca’ o ‘caresapo’.

No fue el único apodo. Entre sus versiones estaba el modelo de plataforma larga que podía adaptarse como panel o para pasajeros distribuidos en dos filas en la parte trasera. Este último, gracias a su particular característica, empezó a ser conocido como el ‘Monjita’.

A esta generación del Mazda 626 se le conoció en Colombia como Matsuri, nombre que la fábrica en Japón aceptó fácilmente gracias al éxito del ‘Asahi’, otro nombre asignado localmente. Favcars

A esta generación del Mazda 626 se le conoció en Colombia como Matsuri, nombre que la fábrica en Japón aceptó fácilmente gracias al éxito del ‘Asahi’, otro nombre asignado localmente. Favcars

Con la presentación de la serie 80 del Land Cruiser llegaría un apodo más. A diferencia de sus antecesores, cuyo diseño estaba compuesto principalmente por paneles planos y ángulos rectos, la 80 ostentaba una figura mucho más redondeada, por lo que fue conocida como la ‘Burbuja’.

Siguiendo con carros todo terreno, a lo largo de su vida los Willys tuvieron su buena dosis de apodos. Los primeros modelos de los años 1941 a 1945 fueron conocidos como los ‘Minguerra’, pues eran aquellos que habían servido en la segunda guerra mundial.

En 1946 llegaría una nueva versión del Willys, el CJ-2A, que sería conocido como el ‘tapa baja’ o ‘capó bajo’, pues el posterior CJ-3B (1954) fue conocido como el ‘tapa alta’ o ‘capó alto’ debido a que se debió alzar la altura del capó para darle más espacio a su nuevo motor Hurricane de 2.2 litros.

Algunos modelos también fueron apodados como los Caja Agraria, pues fue gracias a este banco que muchos campesinos pudieron adquirir el suyo. Finalmente, a los Willys de 1955 en adelante se les conoce como los ‘oreja de perro’ gracias a sus guardafangos y dimensiones generales más grandes.

Mientras que estos nombres de Toyota y Willys fueron más bien apodos que les dio la gente, la Compañía Colombiana Automotriz (CCA) sí les asignó a algunos Mazda unos ‘apellidos’ oficiales. El primero de ellos, sugerido por la agencia de publicidad del momento, fue para el facelift que recibió el 626 en el año 1986: Nueva Raza.

Jeep Willys

Muy querido en Colombia, y especialmente en el Eje Cafetero, podría decirse que cada generación del Willys ha tenido su propio apodo según sus características. 

Dos años después, en 1988, llegaría la nueva generación del 626 y con él un nuevo apellido para diferenciarlo: Asahi (que significa sol de la mañana). La historia comienza con un viaje de Pedro Nel Quijano, entonces vicepresidente la CCA, a Japón, donde oyó este nombre que era usado ampliamente en ese país.

Queriendo darle a la marca un “sabor japonés” y teniendo a la mano este sonoro nombre, insistentes charlas con la fábrica finalmente culminaron con la autorización de adoptar Asahi como un nombre oficial para conocer a esa generación del 626 en nuestro país. Y gracias al éxito que tuvo este modelo fue que algunos años más adelante fue más fácil convencer a la fábrica del nombre Matsuri, también creación de Quijano.

Como estos hay muchos más. Por ejemplo, por sus capacidades todo terreno a la Subaru Leone se le conoció como la Campera; por su reducido tamaño, el Suzuki SC100, o Cervo, se ganó el apodo de Zapatico; y por su particular fama al Chevrolet Swift GTi se le empezó a llamar el ‘mata gomelos’.

Y de hecho, si hilamos más fino, podríamos incluso mencionar todos aquellos modelos principalmente de Suzuki e Isuzu que Colmotores comercializó bajo el corbatín de Chevrolet, práctica que más adelante se daría con algunos modelos de Daewoo (Aveo) y actualmente de la china Saic (Sail).

El maestro de las calcomanías

A lo largo de los años Renault Sofasa ha encontrado la forma de crear innumerables versiones, o “Ediciones especiales”, de los diferentes modelos que ha ofrecido en el país, y aunque en principio consistían en variantes realmente diferenciadas, últimamente se han convertido en una colección de calcomanías donde el mercadeo es la clave.

De los Renault 4 Master o Líder y los 9 Brío o Máximo, por ejemplo, se pasó al Twingo que podría considerarse campeón en número de versiones (U, Campus, Totto, Xbox, Access, Fidji, Blue y otro largo etcétera), y actualmente a los Logan, Sandero y Duster que parecen querer quitarle su “trono”. Claro, sin olvidar al veterano Clio que también tuvo su buena dosis de variadas versiones de calcomanías (Cool, MP3, Campus, Hard Rock, MTv y otro largo etcétera).

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