Cascos: ¿Mejor integral o abatible?

Aunque la comodidad de los abatibles es atractiva para muchos, algunas personas no confían en la seguridad que estos ofrecen.

Redacción Vehículos

05:22 p.m. 10 de mayo del 2016
Cascos

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Si obviamos que lo primero que se tiene (o debe tener) en cuenta al comprar un casco para conducir una motocicleta es la seguridad que ofrezca, las personas también suelen poner en la balanza una serie de variables que los ayuden a elegir, como el precio, su diseño y el tipo.

En este último punto convergen los dos más usados en el país, los integrales (cerrados) y los abatibles (la mentonera se abre y deja la cara al descubierto).

Quienes más se interesan por la seguridad suelen decidirse por los primeros, relegando los otros a un segundo plano debido a que no los creen tan seguros.

¿integral o abatible?

¿integral o abatible?

La razón detrás de esto es que como la parte frontal se puede abrir, al momento de recibir un impacto esta podría ceder y dejar al descubierto la cara, dejando de cumplir el único propósito para el cual fue diseñado. ¿Pero qué tan cierto llega a ser esto?

Hasta el momento no se ha realizado ningún estudio serio que le ponga fin al dilema, por lo que la única forma de poder acercarse a una respuesta, es tomar los resultados de las pruebas que han realizado organizaciones independientes como la Snell Memorial Foundation, o el Safety Helmet Assessment and Rating Programme (Sharp), que es financiado por el Departamento de Transporte del Reino Unido.

La primera de estas realiza sus pruebas en un laboratorio privado en California, Estados Unidos (Ver ‘Así prueba Snell’), y de acuerdo al desempeño que muestre el casco en cada una de ellas, determinará si recibe o no la certificación.

¿integral o abatible?

¿integral o abatible?

Los resultados son contundentes y únicamente los cascos abatibles LS2 FF 394, en tallas L, XL y XXL, y el Zeus 3000 (en talla S), recibieron la certificación según el estándar de 2010 (M2010). En cambio, ninguno ha recibido la certificación en el estándar de 2015 (M2015).

El panorama según Sharp para los cascos abatibles es más prometedor. De acuerdo a las pruebas que ha realizado este programa (Ver ‘Así prueba Sharp’), cuatro de ellos han recibido la máxima calificación de cinco estrellas y otros 34 obtuvieron cuatro estrellas. Sin embargo, una mirada más a fondo revela que así como el Caberg Konda, uno de los que obtuvo cinco estrellas, logró mantener asegurado su frontal en el 97 por ciento de los impactos, el Shark Evoline 3 (también cinco estrellas) solo llegó al 57 por ciento.

CASCO CON AMORTIGUADORES INTERNOS

CASCO CON AMORTIGUADORES INTERNOS

En contraste, el NZI Convert III (una estrella) se mantuvo cerrado el 73 por ciento de las veces y el V-CAN V270 (dos estrellas) el 100 por ciento de las veces. Sharp también aclara que por el momento no tiene forma de aplicar una medición objetiva sobre un mecanismo que falle y abra la parte frontal del casco abatible en un impacto, y que por tal razón no lo tienen en cuenta para la calificación final en estrellas.

¿integral o abatible?

¿integral o abatible?

De cualquier forma, podríamos decir que ese porcentaje sí juega un papel importante en la seguridad final del casco, pues si llega a abrirse en el evento de un choque la cara quedará totalmente expuesta a cualquier tipo de golpe, ya sea con la misma moto, algún objeto en el camino, otro vehículo, etc. Pero al mismo tiempo, si el casco ofrece buena protección en caso de impactos en las partes laterales, superior y trasera, las consecuencias o lesiones podrán verse minimizados.

Estas organizaciones recomiendan a los consumidores, buscar un casco que se ajuste en cuanto la talla y con el que se sientan más cómodo, para así pasar a revisar su certificación.

¿integral o abatible?

¿integral o abatible?

Así prueba Snell​
En principio esta organización afirma que no “busca recrear de forma precisa situaciones de la vida real, sino más bien definir una serie de requisitos análogos a los tipos de situaciones que se pueden encontrar en cierta actividad”. De igual forma, asegura que es “estrictamente una medida de cómo reacciona un casco durante un evento para proteger el cerebro de quien lo usa”.

Para esto realiza una serie de pruebas de impactos donde se deja caer el casco contra diferentes superficies; otra se asegura de que el casco no se salga de la cabeza; el sistema de retención debe sostener varios pesos; la mentonera (en los integrales) debe resistir un golpe directo; hay prueba de penetración superior y una del visor (en los integrales). El desempeño en cada una determina si es casco recibe la certificación o no.

Así prueba Sharp​
Los cascos son comprados en tiendas y llevados a los laboratorios para una primera inspección. Cada uno es montado en un molde de una cabeza del tamaño y peso según sea el caso, y se le monta un equipo adecuado para medir las fuerzas que deberá soportar el cerebro. Luego es sometido a pruebas de impacto frontal, trasero, superior y lateral; cada impacto se hace a 6 m/s, 7.5 m/s y 8.5 m/s, y contra superficies planas y curvas. Adicionalmente se hace una prueba de golpe oblicuo para probar las propiedades de fricción del casco.

En total se hacen como mínimo 32 impactos en cada casco y los resultados son comparados con estadísticas reales de lesiones recibidas en la cabeza por motociclistas para llegar a una calificación final.

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