¿Por qué no cuadran los consumos de los vehículos?

Con los más recientes escándalos de manipulaciones de emisiones y ahora que esta misma sospecha se cierne sobre Renault volvemos a recordar este tema.

josé Clopatofsky

03:31 p.m. 15 de enero del 2016
Renault investigado por emisiones en Francia

Renault investigado por emisiones en Francia

**Artículo de noviembre de 2014 publicado antes de que se conociera el escándalo de Volkswagen a comienzos de 2015.

Un argumento para comprar un carro es su consumo de combustible pero resulta que, en la vida real, las cifras que ofrecen los fabricantes no se dan. La razón es que las pruebas de laboratorio son obsoletas, anticuadas y manipulables por parte de los grandes y mejores fabricantes de vehículos que preparan sus vehículos con condiciones que alteran los resultados y no son practicables en el uso diario. Lo cual hace que los kilómetros por galón oficiales sean en algunos vehículos un dato para olvidar.

Un caso que ya conocemos le sucedió a Volkswagen en los últimos meses y por el cual hubo un revolcón en la cúpula de la marca alemana y del cual aún no se cuantifican en su totalidad los daños monetarios y de prestigio. Situación que en la que ahora también podría estar involucrada Renault en Francia cuya sospecha se destapó en su propio territorio por tener emisiones demasiado elevadas y que por el momento le ha costado el desplome de sus acciones en la Bolsa. 

La explicación a estas y otras situaciones puede entenderse de la siguiente forma. Las fichas técnicas y la consiguiente publicidad que hacen todos los fabricantes de vehículos sobre las cifras de consumo de gasolina como un argumento de ventas y reflejo de la tecnología de sus motores, están cada vez más cuestionadas porque no corresponden sus datos con los de la vida real de los carros.

En países avanzados, el tema de los kilómetros por galón no es hoy tan relevante como la dosis de emisiones de CO2 por los tubos de escape de los carros, limpieza por la cual sus motores reciben beneficios tributarios que se traducen en mejor precio al público del vehículo. Mejorar el CO2 implica reducir los apetitos por combustible por lo cual ambos esfuerzos llegan al mismo resultado. Pero las cifras que logran al tenor de los exámenes oficiales parecen estar en contravía total con las expectativas y las pruebas son obsoletas y vulnerables, declarando a dos grandes perdedores: el medio ambiente y el bolsillo de los consumidores, quienes gastarán mucho más en sus combustibles de lo que las cifras de escritorio les permiten calcular.

Motor 2.0 TDi de Volkswagen

Motor 2.0 TDi de Volkswagen

En Colombia apenas estamos valorando el cuento de los kilómetros/galón y son muchas las consultas, cuando no quejas, que nos envían los lectores que salen a estrenar sus carros y se encuentran con unas facturas de gasolina o ACPM muy por encima de lo esperado.

Hay que decir que es imposible dar un dato exacto de consumo estimado pues este varía sustancialmente con el tipo de manejo, terreno, altura, combustibles, tráfico y otras variables menores como fricción e inflado de llantas, alineación y carga, entre otras causas, asumiendo que el motor está perfectamente calibrado. Por lo tanto, los parámetros de consumo que se anuncian son cifras de referencia pero que al compararlas solo en papel debían ser una directriz para saber cuál carro tiene el motor más limpio y eficiente.

Las pruebas oficiales se hacen contra un pliego de cargos debidamente establecido por las autoridades de los países automovilísticamente civilizados – legión a la cual el nuestro no pertenece – y los fabricantes publican los resultados de sus motores al tenor de esa calibración.

Suena perfecto. Pero no lo es. Primero porque los fabricantes conocen muy bien los parámetros y regímenes de trabajo bajo los cuales les harán la prueba y, por supuesto, hacen toda la calibración optimizada para esos momentos cuando toman resultados. Muchas veces, este compromiso va en contra de la potencia final de motor y el carro puede resultar tan económico en el surtidor como en el velocímetro.

Escándalo Volkswagen

Escándalo Volkswagen

Por otra parte, la información no siempre se maneja con ética y veracidad. Recientemente el grupo Hyundai-Kia fue multado con 350 millones de dólares en Estados Unidos, precisamente porque sus carros no cumplían con lo anunciado en la publicidad, gancho por el cual muchas personas decidieron la compra y luego reclamaron.

Los analistas del grupo Transport & Environment con sede en Bruselas, Bélgica, acaban de publicar un estudio a lo largo del cual explican los rodeos y trucos que emplean los fabricantes de autos para homologar los rendimientos de sus motores al tenor de las actuales normas que tienen una laxitud y antigüedad enormes, que les permiten dar resultados acomodados a sus necesidades comerciales y que los compradores nunca encuentran en la vida real.

La brecha es conocida en los ambientes estatales y, por supuesto, en los industriales donde se aprovechan al máximo y sin pudor los vacíos de las reglas. De hecho, con toda severidad, el estudio indica que el mayor manipulador de esos resultados es nada menos que Mercedes Benz.

Los datos completos, para quien quiera consultarlos en profundidad y que no son difíciles de leer, los encuentran haciendo clic en informe.

Nuevo motor de Mercedes Benz y Renault - Nissan

Mercedes Benz y el grupo Renault-Nissan usarán un mismo motor

Si esto pasa con esta marca que tiene un estrecho escrutinio por parte del público y sus resultados son una referencia mundial, pues es deducible que muchas otras deben usar esta vía para manipular sus resultados, especialmente cuando se trata de casas cuya calidad y tecnología no son de la mejor reputación y por ende, pueden hacer un uso más liberal del escenario. En especial las chinas, cuya mayoría de vehículos no pasan por las homologaciones de Estados Unidos, Japón o Europa, no solo por razones de seguridad sino por las ambientales.

El documento referido dice que en 2001 la diferencia por encima entre las cifras de referencia y el consumo real era solamente del 8% pero en 2013 esa distancia había crecido en promedio de los fabricantes, un 31%. O sea, gran avance teórico pero catástrofe en la práctica. Si siguen así, el consumo de los motores será un 50% mayor de lo que anuncian el 2020. Hoy, solamente un 2% de los conductores logran operar sus carros en concordancia con el gasto que le propusieron al comprarlo.

Escándalo Volkswagen

El escándalo de Volkswagen en EE.UU por sus motores diésel 2.0 TDi

Las pruebas son obsoletas pues los parámetros fueron formulados en 1984, hace 30 años y los retoques que se les han hecho no son suficientes. Solamente miden aceleraciones suaves y velocidades moderadas, mucho más bajas de las de la circulación actual. Los europeos son más laxos en los exámenes que los de Estados Unidos, donde las normas EPA (US Environment Protection Agency) son más severas y actuales, por lo cual el seguimiento es más riguroso y se ve en las advertencias a Hyundai-Kia, Mercedes y BMM-Mini.

Cambiarán las pruebas

Las autoridades de la Unión Europea, a pesar de una fuerte presión negativa por parte de los fabricantes, implantará un nuevo esquema para las pruebas WLTP (Worlwide Harmonised Light Vehicles Test Procedure) a partir de 2017 que corregirá todos estos vacíos y seguramente generará una gran confrontación con la industria pues deberá replantear toda la configuración real de sus vehículos para que sean homologados y los consumidores obtengan lo ofrecido.

Los “manipuladores”

Los estudios de los organismos citados y otros, clasifican a los grandes grupos automotores por el porcentaje en el cual sus carros incumplen en la ruta lo anunciado en las fichas y publicidades.

El orden de los “manipuladores” de esas pruebas es así:

1.- Daimler: carros con consumo 38% por encima de lo anunciado; 2.- BMW, 32%; 3.- Ford; 31%; 4.- Promedio de la industria, 30%; 5.- General Motors, 28%; 6.- Volkswagen y afines, 27%; 7.- Renault, 26%; 8.- Fiat, 25%; 9.- PSA (Peugeot-Citroën), 25%; 10.- Toyota, 24%.

Son datos de ICCT (International Council on Clean Transportation).

DATOS

En pruebas específicas, el ICCT encontró que el Renault Megane, en su versión básica, tiene un 60% más de consumo y emisiones en la vida real. Con los datos de laboratorio, clasifica para una rebaja de 600 Euros en impuestos por su “limpieza” de funcionamiento.

Pruebas externas muestran que los resultados para los motores pequeños son altamente manipulados pues las rebajas tributarias por contaminación son muy incidentes para el precio final al consumidor.

En Europa, muchos de los ensayos se hacen en los propios laboratorios de las fábricas, con supervisión de las autoridades, que coinciden en la plataforma donde hacen pruebas muy acomodadas.

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