Se cumplieron 75 años del BMW Roadster

El primer roadster de ingeniería propia de la empresa nació en 1934 y fue el BMW 315/1. Este concepto tenía motor de seis cilindros y velocidad máxima de 120 km/h, el tatarabuelo del actual BMW Z4.

Redacción Motor

08:47 p.m. 18 de enero del 2011

El punto de partida de este desarrollo llegó al Motor Show de Berlín en mayo de 1934. Allí, junto con el BMW 315 Sedán, BMW presentó por primera vez el prototipo de un roadster deportivo de líneas atractivas.

Detrás del alargado y elegante compartmiento del motor se ubicaban dos asientos diseñados a medida del conductor y del acompañante, protegidos por el parabrisas bajo y contorneado y el techo de lona.  La parte trasera descendía en una curva agregando un toque aerodinámico particular al diseño.

La grilla del radiador estaba inclinada mucho más hacia atrás que en el sedán, con amplios arcos sobre las ruedas delanteras extendiéndose debajo de las puertas hacia los espacios de las ruedas traseras.

Para reducir al mínimo la resistencia del aire, las ruedas traseras estaban cubiertas, mientras que el cuerpo del auto descansaba sobre un chasis doble de tubos de acero soldados eléctricamente. 
La suspensión delantera estaba formada por el muelle de la guía superior, horquillas más abajo. Las ruedas traseras estaban montadas sobre un eje motriz que incorporaba muelles semi-elípticos y amortiguadores hidráulicos.  

El motor era, para la época, un impulsor pequeño que tenía 'sólo' seis cilindros y 1,5 litros. El carter del cigüeñal y el bloque de cilindros estaban hechos de una sola pieza, tenía un eje de levas debajo del bloque, con rodillos que manejaban las válvulas verticales alineadas en serie por medio de brazos oscilantes. 
 
La potencia máxima del 315/1 era de 40 caballos y consumía 37 kilómetros por galón, lo que lo hacía uno de los m odelos más eficientes y económicos de la época.

BMW decidió fabricar el auto en pequeñas series para hacer ingreso más poderoso al prestigioso mundo del automovilismo deportivo. Así salió un carro que difería del prototipo en un cambio en la disposición de los faros delanteros y de las grillas de ventilación laterales.

Sólo se fabricaron 230 unidades del BMW 315/1 para mediados de 1935, muchas de las cuales fueron para pilotos privados. Uno de ellos fue Ralph Roese, piloto de BMW, que recibió una edición especial con modificaciones técnicas que le proporcionaban 136 caballos de potencia en un auto cuya carrocería solo pesaba 380 kilogramos.

Con menos de 3 kilos por caballo, no fue de sorprender que el auto partiera primero en su primera carrera en Nürburgring en 1936, dejando al resto de los competidores 17 kilómetros atrás. Lógicamente, este modelo especial continuó siendo un éxito hasta ganar finalmente el Campeonato Alemán de Road Racing en 1939.

Así, la empresa comenzó a buscar un triunfo en la categoría de dos litros. Esa fue la razón del nacimiento del BMW el 319/1. Idéntico en su apariencia al BMW 315/1, a excepción de las entradas de aire en el compartimiento del motor, el BMW 319/1 tenía un motor de 1,9 litros y 55 caballos de potencia y tres carburadores invertidos más grandes.

Este motor se combinaba con una carrocería de 780 kilos que le permitía llegar a los 135 km/h. La producción entre 1934 y 1936 por lo tanto llegó sólo a 178 unidades.

El BMW 328 Roadster 
A mediados de 1930, los ingenieros de BMW buscaron la forma y los medios de aumentar considerablemente la potencia del motor sin aumentar el tamaño del carro y encontraron la solución en el M328, un motor que propulsaba al legendario BMW 328 deportivo en 1936.

Desde el comienzo de su debut en Nürburgring el 14 de junio de 1936, el nuevo roadster de BMW se impuso incluso al más sobrealimentado y potente motor de los competidores. Este éxito se debió a la equilibrada combinación de la potencia motriz con una tecnología de suspensión de última generación: los 80 caballos de potencia en la versión normal y el peso de sólo 830 kilos le otorgaban un 'performance' superior.

La producción de los modelos de serie del BMW 328 Roadster  comenzó en 1937 y con su velocidad máxima de 155 km/h era uno de los autos más rápidos en la carretera en aquel entonces. Sin embargo, no fueron muchas las unidades, apenas 464, las que se fabricaron de este roadster clásico hasta 1940. 

El BMW 507
El 507 hizo su debut en New York en 1955. Su diseño llamó la atención por tener el capó largo, la cabina diseñada a medida del conductor y del acompañante, la parte trasera corta y voluminosa, y las líneas laterales alargadas.

Al mismo tiempo, el 507 apareció con una característica BMW totalmente nueva: una parrilla doble en forma de riñón que era ahora vertical en vez de horizontal, extendiéndose entre los faros a lo largo del frontal del auto.

El motor era un V8 de aluminio reconocido hasta la fecha como el primer V8 de aleación liviana en el mundo fabricado en serie. Su capacidad era de 3.2 litros y entregaba 150 caballos de potencia que traducían una velocidad máxima de 220 km/h. Y como opción, un poco más tarde se ofreció una versión mejorada que entregaba una potencia de 165 hp.

Entre 1956 y 1959 se hicieron 251 unidades.

El BMW Z1
El roadster recibía cada vez más críticas en los años '60 y '70 en términos de seguridad y comodidad y pasaron 29 años antes de que el siguiente saliera al mercado. En 1988  se lanzó  el BMW Z1, un adelantado a su tiempo en términos técnicos.

La carrocería del Z1 era un monocasco de acero en paneles de metal prensado y soldado y con el piso plástico adherido en su lugar. Toda la superficie exterior estaba realizada en elementos plásticos y paneles unidos al auto;  a pedido, las puertas se replegaban hacia el larguero lateral aún cuando mientras se conducía.

El propulsor de 170 caballos de potencia, 2,5 litros, seis cilindros en línea y la mayoría de los componentes del eje del auto venían del Serie 3. El motor se ubicaba detrás del eje delantero en forma central.

La aceleración de 0 a 100km/h se producía en ocho segundos y la velocidad máxima era de 225km/h.

Con su combinación extremadamente armoniosa de materiales y tecnologías, y un peso de sólo 1250kg., el BMW Z1 era un roadster verdaderamente dinámico, apasionante aún en la actualidad por su  rigidez, centro de gravedad bajo, y estabilidad en las curvas. Las primeras unidades fabricadas mayormente a mano se entregaron a los clientes a partir de enero de 1989, al precio base DM 80.000, que garantizaba una duradera exclusividad.  La producción del BMW Z1 se terminó en junio de 1991, luego de fabricarse 8.000 unidades.

El puro placer de conducir en gran número: el BMW Z3.
El BMW Z1 fue la gran innovación. Más y más entusiastas mostraban ahora un creciente interés en un BMW biplaza descapotado y en respuesta a ello, en 1995 BMW lanzó un roadster que se fabricó en un gran número para clientes de todo el mundo. Muy pronto, este compacto se convirtió en el epítome de las virtudes clásicas de BWM, ofreciendo una tecnología bien equilibrada dentro de una carrocería realmente atractiva con un claro enfoque en el placer de conducir.  

El BMW  Z3 salió al mercado con opción de dos motorizaciones. Con un propulsor de 1,8 litros y cuatro cilindros de dos válvulas que desarrollaba una potencia máxima de 115hp, el modelo "regular" alcanzaba los 100km/h en 10,5 segundos y una velocidad máxima de 194km/h. La otra opción era un motor de 1,9 litros, cuatro cilindros de cuatro válvulas que desarrollaba una potencia máxima de 140hp y aceleraba hasta los 100km/h en 9,5 segundos, con una velocidad máxima de 205km/h.

Con el Z3 siendo un enorme éxito, BMW pudo con el correr del tiempo ofrecer una gama completa de motores diferentes que cumplían con  las más variadas demandas. Finalmente, el portfolio se amplió desde el motor de 1,8 litros y cuatro cilindros original hasta el de 3,2 litros de seis cilindros de alta performance, derivado del BMW M3, que entregaba hasta 325mph en el M Roadster y le otorgaba a los deportivos compactos de BMW una performance superior en ruta. 


Un hito fascinante de la tecnología automotriz: el BMW Z8.
Al entrar el nuevo milenio, BMW presentó con orgullo un nuevo modelo muy especial: el BMW Z8. Con sus elegantes proporciones, líneas clásicas y techo suave rebatible, el Z8 era verdaderamente uno de los autos más distinguidos de su tiempo sólo por su apariencia. Con 4,40 metros de largo, 1,83 metros de ancho y 1,31 metros de alto, era por cierto una interpretación moderna del antiguo BMW 507.

Al igual que su clásico modelo antecesor, el nuevo roadster de BMW ofrecía lo mejor de la tecnología disponible en esa época en la producción automotriz. Dentro de una superficie exterior unida al auto, un bastidor monocasco de aluminio, que es tecnología de estructura espacial, proveía la estructura portante y le daba al conductor y al acompañante una sensación muy directa de la carretera  y de la experiencia de conducir.   

Dentro del compartimiento del motor, el BMW Z8 presentaba un propulsor V8 de cinco litros de alto rendimiento que entregaba nada menos que 400hp. Combinado con una transmisión manual de seis velocidades, este motor superior le permitía al conductor disfrutar la máxima performance  en todo momento y bajo cualquier condición. Por cierto, esta superioridad se traducía en hechos y cifras igualmente claras. Un ambicioso conductor podía cubrir los 20km del circuito Nordschleife de Nürburgring con el Z8 en sorprendentes 8:15 minutos.

Un atleta inconfundible hasta el día de hoy: el BMW Z4.
El último miembro de la familia roadster BMW es el BMW Z4 presentado por primera vez en el Paris Motor Show en septiembre de 2002. Desde el comienzo, este biplaza descapotado no sólo marcó un avance en el lenguaje de diseño de BMW sino también nuevos estándares en su clase. El apasionante diseño del auto estaba dado por la atractiva interacción de las superficies convexas y cóncavas, bordes duros y suaves y amplias curvas.

Disponible desde el comienzo con un opción de dos motores de seis cilindros en líneas y alto torque, el Z4 - ya sea bajo la forma del  231hp Z4 3.0i, o como el 192hp Z4 2.5i - garantiza lo mejor de la motorización roadster.  

La sobresaliente agilidad  del BMW Z4 está dada por el eje ancho del auto, un centro de gravedad extremadamente bajo, la distribución óptima de 50:50 de la carga entre ejes y la muy precisa dirección asistida eléctrica. Los frenos de alto rendimiento, neumático run-flat de serie y el Control Dinámico de la Estabilidad (DSC III) con un modo de tracción adicional garantizan una seguridad de manejo superior bajo cualquier circunstancia. 

Estilo y prestaciones: el nuevo BMW Z4.
La interpretación moderna del clásico roadster lanzado en 2009, el nuevo BMW Z4 combina más potencia y más estilo que nunca. Por cierto, es el único auto en su segmento que conjuga las proporciones clásicas de un roadster con la posición del asiento llevada hacia atrás cerca del eje trasero, la tracción trasera y un techo retráctil totalmente automático.

El Nuevo BMW Z4 ofrece todo el placer de conducir de un BMW roadster en un estilo particularmente refinado. Cuando se conduce con la capota baja, este extraordinario biplaza ofrece una nueva experiencia de la sensación del sol y del viento en la piel, con la capota levantada asegura el mismo nivel de comodidad que un coupé deportivo en el segmento Premium. Así, a través de su amplia gama de cualidades, el nuevo BMW Z4 es ciertamente el renacimiento del roadster.

También aquí corresponde citar al "BMW Blätter", los folletos originales de BMW, en su descripción del BMW 315/1 en 1934: "Resumidamente se puede describir al nuevo deportivo de BMW como un auto rápido, hermoso y confiable que le brindará al conductor deportivo ambicioso una estimulante experiencia tras otra, y que combina al mismo tiempo todas las ventajas de un auto de turismo económico".   

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.