Día sin carro, todo sigue igual

En 17 años no se ve mejoría en el tráfico de Bogotá. Por el contrario, la calidad de vida se ha deteriorado.

Redacción Vehículos

09:00 a.m. 30 de enero del 2017
El jueves, otro 'día sin carro'

El jueves, otro 'día sin carro'

El próximo jueves 2 de febrero se celebra en Bogotá otra jornada de Día sin carro y sin moto, medida que comenzó a aplicarse en la capital desde el 24 de febrero de 2000, durante el primer mandato del actual alcalde, Enrique Peñalosa.

Esta, que empezó como una medida ambiental para desestimular el uso del carro particular y alentar el uso medios alternativos de transporte, se ha convertido más en un día de ‘lúdica’ que a la postre genera más traumatismos para la ciudad y gran parte de sus habitantes.

Tras 17 años de vigencia, los resultados de experimentos como este y el del pico y placa son poco alentadores. Por el contrario, se ven como fórmulas agotadas mientras que el caos vehicular aumenta sin que se adopten medidas eficientes y elementales como mejorar el pésimo diseño de las vías, o diseñar una política de movilidad ‘verde’ o la chatarrización de carros particulares.

Desde cuando empezaron a regir el pico y placa y el día sin carro muchas cosas han cambiado y la situación del tráfico tiende a empeorar. En el 2000 el parque automotor era de 600.000 vehículos y unas 40.000 motos. A diciembre del año pasado, según el Runt el parque automotor era de 2.271.840 de los cuales 468.474 son motos y 1.803.366 vehículos, maquinaria, remolques y semirremolques. Todos circulando por las mismas calles de hace 17 y más años.

El jueves, otro 'día sin carro'

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Diversos estudios han puesto en evidencia el alto costo de la ‘inmovilidad’ o de los trancones. Uno realizado por la Universidad Nacional el año pasado estimó que los costos asociados a este problema son de unos 164.000 millones de pesos. De otro lado, la administración apenas invierte en reparación de vías unos $12.000 millones.

En un ejercicio que hizo en el 2014 la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) con base en la metodología de la consultora inglesa Inrix, se llegó a la conclusión de que el costo económico anual para el país por cuenta de los trancones es de 3,9 billones de pesos. Dicha metodología mide los costos que tiene el tráfico vehicular con base en la pérdida de productividad que generan los trancones, el aumento de los precios de los bienes por los costos asociados al transporte y los combustibles.

Entre los aspectos que tuvieron en cuenta los investigadores de la UN, están los gastos de operación de los vehículos, que incluyen el combustible, el mantenimiento y el tiempo ‘muerto’ de los conductores.

La misma medición, con base en otros estudios, ha puesto sobre el tapete el ‘tiempo muerto’ en el servicio público por las largas esperas, la deficiencia del servicio y los trancones. Los cálculos indican que el costo social de la movilización de la red vial puede llegar a $304 millones durante la hora máxima de demanda y más de un billón de pesos anuales.

Dia sin carro 2012

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Por último, es cierto que hay todavía mucha dependencia del carro particular, pero el principal problema lo genera el mal estado de las vías y la falta de alternativas viales para moverse por la capital. Y tal vez el más grave es el mal diseño de las vías existentes. Expertos estiman que solucionando este problema la ciudad se movería mejor.

Pero por el contrario se siguen agregando problemas. Tal es el caso de la ‘chambonada’ que hicieron los ingenieros en la autopista Norte (sentido sur-norte) con calle 146 en donde la calzada para los particulares se redujo a dos carriles formando un embudo, con el agravante de la construcción de un ‘separador’ del carril de Transmilenio que es un atentado para conductores y motociclistas.

Y si de malos diseños hablamos, todas las salidas y entradas a la autopista en vez de agilizar, entorpecen el tráfico. O el caos que se produce en la autopista (sentido norte –sur) cuando los conductores quieren entrar a tomar la Avenida Caracas. Ejemplos como estos hay muchos en toda la ciudad, pero ni el IDU ni ninguna otra autoridad parecen tener el sentido común para corregir estas fallas.

El próximo jueves estaremos en otra jornada de Día sin carro y sin moto, pero sin soluciones al verdadero problema que es la movilidad. Porque si se examinan los resultados ‘ambientales’ las cifras dicen que la reducción de los elementos nocivos es mínima, se vuelve a probar que el mayor contaminante es el servicio público y en movilidad, los resultados de los balances ‘positivos’ siempre son los obvios, aumento del promedio de velocidad y disminución de la accidentalidad.

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