La Fiscalía no vigila a los inmovilizados

Dice que solo se responsabiliza por los que se encuentren en su parqueadero en Tenjo. Los 682 retenidos en Puente Aranda siguen a su suerte.

REedacción Vehículos

09:46 a.m. 07 de marzo del 2016
Inmovilizados a su suerte

Inmovilizados a su suerte

Daniel Otero Bravo
Redactor de EL TIEMPO


En nuestra edición del 13 de febrero expusimos la situación que viven los vehículos inmovilizados por la Fiscalía en la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Puente Aranda, en inmediaciones de la calle 10 con carrera 40, donde se retienen mientras se resuelve el caso por el que fueron llevados allí. Tras un mes y medio de espera, dicha entidad finalmente respondió a algunas de nuestras incógnitas, pero las irregularidades continúan.

El pasado viernes 4 de diciembre, por evitar arrollar a unos peatones que cruzaron la avenida circunvalar de Bogotá por un sitio no permitido, Aníbal* perdió el control de su Mini y terminó chocando contra una baranda. Aunque los heridos producto del choque se recuperan satisfactoriamente, el verdadero calvario se vivió en la URI (Ver ‘Caminar por ahí da miedo’, página 5).

Allí llegaron casi a las 11 de la noche. “No hay vigilancia ni nada. Da miedo caminar por ahí”, contó Miguel*, el familiar que se hizo cargo del asunto legal mientras el conductor era atendido en el hospital. El carro, además, quedó donde lo dejó la grúa “a unas tres cuadras del edificio de la URI”.

Al igual que en el caso que expusimos en nuestra anterior edición, al Mini tampoco se le hizo ningún tipo de inventario. “¿Qué inventario se le hace si está todo desbaratado?”, fue la respuesta de quien lo recibió, misma disculpa expuesta para no ponerle las calcomanías de seguridad. Lo único que se certificó es que el carro llegó allá, pero nada más.

Según la Fiscalía, el proceso que debe ser realizado cuando un vehículo es inmovilizado por presunto delito es “ser sometido a una revisión técnica para establecer sus condiciones mecánicas y a que la investigación tenga a disposición una completa identificación del automotor […] Estas labores las debe realizar la policía judicial, una vez el vehículo lo entrega la autoridad de tránsito respectiva”. Con esto completado, “el vehículo puede ser llevado y entregado en los parqueaderos de la Fiscalía”.

Inmovilizados a su suerte

Inmovilizados a su suerte

Pero una vez más, se evidencia una gran diferencia entre el procedimiento que se debería hacer y el que realmente se está realizando. No es solo que a los vehículos no se les esté haciendo el debido inventario e identificación, sino que tampoco se están llevando a parqueaderos de la Fiscalía donde se les garantice su seguridad.

Y no es porque no lo tengan. Como bien mencionan en su comunicado, “la Fiscalía General de la Nación cuenta con un parqueadero que se encuentra ubicado en el cercano municipio de Tenjo” y “actualmente están allí 7.683 vehículos y tenemos capacidad aproximada para 9.000 vehículos”. Entonces, ¿por qué los inmovilizados no son llevados allí?

Al 24 de febrero de 2016, la Fiscalía contaba un total de 682 ‘rodantes’ retenidos en Puente Aranda, entre bicicletas, bicitaxis, motos y vehículos, cuya vigilancia, según ellos, “es una labor a cargo de la Policía Nacional”. Sin embargo, la policía interviene solo desde el momento en que acuden al lugar del accidente y hasta que entregan el vehículo a la policía judicial para su revisión y toma de improntas. Que tampoco sucede.

Inmovilizados a su suerte

Inmovilizados a su suerte

Igualmente, dicen que para buscar soluciones respecto a lo que ocurre en la URI, desde el año pasado han promovido reuniones con la Secretaría de Movilidad -que no tendría por qué involucrarse en estos casos- pero que “no han producido avances concretos”, y que la Alcaldía Mayor, al ser la “máxima autoridad de policía de la capital”, debería colaborar para “asignar un espacio apropiado para que funcione un patio transitorio dentro de la capital de la República donde puedan ser llevados”.

Pero al igual que como mencionamos en la pasada publicación de este caso, lo único cierto es la incertidumbre del infortunio que le espera a los vehículos que siguen llegando a la URI de Puente Aranda.

En el caso de Aníbal, no importó que su Mini fuera ‘encomendado’ a un cuidador de carros, quien además recomendó taparle los vidrios con una bolsa, pues varias de las luces (delanteras, traseras y exploradoras), emblemas, relojes del tablero y hasta el timón, le fueron hurtados.

Si bien podríamos darle razón a la Fiscalía cuando menciona que se deberían “generar consensos fruto de la articulación entre las instituciones públicas”, eso no los exime de la responsabilidad que reconocen tener sobre los vehículos que inmovilizan. Además, si estos son retenidos como elementos probatorios, ¿el hurto de sus partes podría entonces considerarse como una alteración de las pruebas que ayudarían a resolver el caso en cuestión?

Inmovilizados a su suerte

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Caminar por ahí da miedo

Como nos contó Miguel*, el panorama que se vive en la URI de Puente Aranda es miedoso, especialmente a las 11 de la noche, hora en que llegaron el 4 de diciembre para dejar el Mini que se había chocado por evitar atropellar a unos peatones.

Tal vez por la hora, pero sobre todo porque ese realmente parece ser el proceso que se realiza, al carro no le hicieron ningún tipo de inventario. Conociendo la situación, retiró el radio, el emblema del timón y unos relojes del tablero, pero eso no evitó que los ladrones hicieran de las suyas.

Por si fuera poco, en entrevista con esta sección, Miguel recalcó el trato de los funcionarios del lugar, que no solo se caracteriza por una carencia total de amabilidad, sino que en casos lo hacen en unidades móviles que se encuentran sobre la calle.

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