Vehículos Inmovilizados a su suerte

Por automotores retenidos en la URI de Puente Aranda, la Fiscalía adeuda más de 13 mil millones a la Secretaría de Movilidad.

Redacción Vehículos

01:55 p.m. 12 de febrero del 2016
Inmovilizados a su suerte

Fotos: Ana María García / El Tiempo

Daniel Otero Bravo
Redactor de EL TIEMPO

Desde noviembre del año pasado se ha venido denunciando un aumento desenfrenado de vehículos inmovilizados por la Fiscalía en las cuadras vecinas a la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Puente Aranda. Sin embargo, lo más preocupante del caso es que dichos automotores son dejados en plena calle y sin ningún tipo de control o vigilancia.

Esto fue algo que Juan* comprobó de la peor forma posible en enero pasado cuando a las 7:00 de la mañana de un domingo chocó con una moto, cuyos pasajeros resultaron con algunos raspones. Mientras que estos fueron llevados a un hospital, tras una larga espera él y su carro salieron con destino a la URI de Puente Aranda, a donde llegaron cerca del mediodía.

La pesadilla comenzó apenas llegó y se encontró con el panorama que se vive en el sector, algo que un número indeterminado de personas sigue sufriendo. Por un lado no hay ningún proceso oficial para recibir los vehículos más allá del análisis de un perito, quien se limita a tomar improntas y a poner calcomanías de seguridad en los vehículos.

Para la prueba de alcoholemia no se usa ningún tipo de herramienta, solo la nariz del doctor que huele cuando el paciente sopla y a quien también ponen a girar sobre sí mismo para luego hacerlo intentar caminar en línea recta. El reporte de este análisis parecería ser confidencial, pues a la persona no le dan una copia sino que la única que hay es enviada a la Fiscalía.

Inmovilizados a su suerte

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Todo el proceso, desde el momento en que se llevó el carro y hasta que se pudo retirar, duró cuatro días en el caso de Juan, tiempo que para ninguno de los dos pasó en vano.

Los emblemas, la tapa de la gasolina, las tapas de los ganchos de remolque y las copas de los rines de su Mercedes-Benz Clase C le fueron robados, y según nos cuenta no faltó mucho para que también le hurtaran al menos uno de los rines. (Ver ‘Otros testimonios’).

Inmovilizados a su suerte

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Naturalmente esto pone sobre la mesa una gran cantidad de dudas respecto a lo que se vive allí, no solo en cuanto a los escuetos procesos que se realizan a los casos que son dirigidos a esta URI, sino a la aparente falta de vigilancia y control que hay sobre los vehículos que deben ser dejados en la calle y a su suerte.

Como nos explicó la Secretaría de Movilidad, el proceso de la inmovilización por orden judicial, que en el artículo 167 del Código Nacional de Tránsito (Ley 769 de 2002) dice que dichos vehículos “deberán llevarse a parqueaderos cuya responsabilidad será de la Dirección Ejecutiva de la Rama Judicial” podría complementarse con el parágrafo 1 del artículo 125: “el ingreso del vehículo al lugar de inmovilización deberá hacerse previo inventario de los elementos contenidos en él y descripción del estado exterior”.

Inmovilizados a su suerte

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Al contrastar esto con el caso de Juan saltan a la luz varias inconsistencias, comenzando por el hecho que los vehículos inmovilizados no se están llevando a ningún parqueadero, nadie se está haciendo responsable de ellos y en ningún momento se hace un inventario donde se detalle el estado en que llegan al lugar.

Aunque esta entidad nos aclara que los vehículos inmovilizados por incumplimiento a las normas de tránsito son su responsabilidad y por lo tanto llevados a patios de su propiedad, también nos dice que le han colaborado a la Fiscalía con el traslado de 1.896 automotores accidentados entre el 3 de noviembre de 2015 y 11 de enero de 2016 a los lugares que esta les indique.

Inmovilizados a su suerte

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Y, según la “Liquidación por concepto de servicios de patios y grúas de los vehículos inmovilizados en accidentes de tránsito a disposición de la Fiscalía General de la Nación con corte 31 de diciembre de 2015”, el monto que dicha entidad debe a la Secretaría hasta esa fecha es de $13.021.002.850 de pesos.

En un recorrido por el lugar pudimos comprobar la situación que allí se vive. Las calles en mal estado son apenas un abrebocas, pues esta zona industrial está atestada por bicicletas, bicitaxis, motos, automóviles, camionetas, volquetas y buses del Sitp y TransMilenio, muchos de los cuales exhiben claras marcas de haberse visto involucrados en aparatosos accidentes, pero también de haber sido blanco de los ladrones del lugar.

Inmovilizados a su suerte

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Como expresa el mencionado artículo 167, el principal responsable de todo lo que suceda con los vehículos inmovilizados por la Fiscalía, ya sea los que se lleven a las URI o a los patios que tiene en Tenjo, es la Fiscalía misma.

Sin embargo, después de prácticamente cuatro semanas de espera de haberles hecho llegar varias preguntas y de insistir sobre las mismas para esclarecer las dudas que surgen sobre el tema (mientras esta Sección continuaba poniendo en evidencia las presuntas irregularidades en las tablas de avalúos de vehículos), no obtuvimos respuesta.

¿Qué esperanza queda? Tal vez solo una. Como publicamos en nuestra edición del 24 de octubre de 2015, una acción de tutela revisada por la Corte Suprema de Justicia resolvió que quien debe asumir los costos por la inmovilización es la entidad que ordena la retención, algo que va en línea con el caso de Juan, pues nos dijo que en ningún momento debió pagar valor alguno. Solo lo que le cuesten las partes robadas de su carro por las que nadie más le va a responder.

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Otros testimonios

Como pudimos comprobar en un recorrido por las inmediaciones a la URI de Puente Aranda, el caso de Juan* y su Mercedes-Benz es apenas uno de los tantos que han sido víctimas de la situación que se vive allí. Así como él nos comentó que incluso hay personas que andan por el lugar “con gato y cruceta en mano” buscando su próxima “presa”, las personas que ya han pasado por eso lo corroboran.

“Quítenle las plumillas y lo que puedan, porque si no se lo roban”, alcanzó a decir un taxista que pasaba mientras tomábamos fotos de uno de los tantos vehículos que estaban a la deriva en la calle. Señalando a sus abogados, una señora que no se despegaba del lado de su camioneta que había sido inmovilizada en días pasados por un choque con un motociclista nos decía “Estos son los ángeles que toca tener”.

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