Jeep: de los campos de batalla a las ciudades

Hace 75 años, el 15 de julio de 1941, Willys-Overland Motor Co. recibió el contrato para fabricar el Willys MB para la armada estadounidense.

Redacción Vehículos

02:50 p.m. 21 de julio del 2016
De los campos de batalla a las ciudades

De los campos de batalla a las ciudades

Seguramente muchos conocen a grandes rasgos los inicios de Jeep: la armada estadounidense necesitaba un vehículo todo terreno para mover a sus soldados en el campo de guerra y abrieron un “concurso” para recibir propuestas. El ganador sería Willys-Overland Motor Company, cuyo modelo, el Willys, pasaría al final de la guerra a ser un vehículo civil.

Sin embargo, su historia es algo más intrincada, más rica en sus hechos y, si se quiere (y a lo que apunta el portal Jalopnik), puede incluso trazar sus inicios hasta el Howie-Wiley Machine Gun Carrier de 1936/7. Creado por el capitán Robert G. Howie y el sargento M. Wiley de Fort Benning, se trataba de un vehículo de reconocimiento, ocupado por dos soldados.

Pero no era un vehículo convencional. El motor y el chasís eran de un Austin, esquema que al parecer se usó de forma invertida en razón a que el motor estaba atrás y la tracción adelante. ¿Por qué? Los dos ocupantes iban acostados boca abajo, uno conduciendo y el otro operando la ametralladora, así que un motor adelante bloqueando la vista y expidiendo su calor (y hasta líquidos) a la cara de los soldados no era lo más apropiado.

A pesar de haber recibido la patente 2.195.432 el 2 de abril de 1940, el prototipo (¿o los?) de este auto no fue usado o si quiera producido, pero luego de una muestra poco después, a la que asistieron fabricantes (incluido Willys-Overland), despertó el interés de la armada por tener un vehículo que cumpliera esas labores.

Los requisitos iniciales, publicados el 7 de julio de 1940, se basaban en lo mostrado por ese invento, aunque con algunas necesarias modificaciones y mejoras, y se invitaron a 135 fabricantes a participar en presentar una propuesta. Solo dos pequeñas firmas acudieron: American Batnam, de Pensilvania, y Willys-Overland, de Ohio.

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El contrato para el primer prototipo lo ganó Bantam con su ‘Blitz Buggy’, modelo que superó las expectativas en sus primeras pruebas en septiembre de 1940, pero dada su poca capacidad para una producción considerable la armada incluyó a Willys y a Ford en la puja, que también presentaron sus modelos, el Quad y el Pygmy, respectivamente, basándose en el ‘Blitz’.

Cada uno tuvo sus ventajas: el Quad destacaba por su motor, el Pygmy por su manufactura y un frontal plano y recto (ya volveremos sobre esto) y el Blitz –que también se había modificado– por su bajo peso y eficiencia. Tras algunas pruebas, el 15 de julio de 1941 Willys-Overland recibió el contrato para producir su modelo definitivo, llamado MB.

Para cumplir con metas de producción Ford y Bantam también fueron autorizados para fabricar, y para facilitar este proceso se estandarizó un diseño más similar al propuesto por Ford, con un capó plano en su parte superior, laterales y frontal, este último compuesto por una parrilla estampada con nueve ranuras verticales y las luces redondas en la parte superior.

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Si les suena familiar es porque se trata de la clave de diseño más característica de Jeep (aunque con solo con siete en vez de nueve ranuras) debido a que Willys ya era propietaria de la licencia. Dicha estandarización también incluyó nuevos nombres para cada uno de estos vehículos, el de Bantam era BRC-40 y el de Ford, GP.

Estas siglas correspondían a General Purpose, o propósito general, como todos parecían llamarlo. Al pronunciarse ‘yi-pi’, muchos dicen que esto fue lo que llevó a que empezaran a referirse a él como el ‘jeep’, nombre que después se establecería como marca. Otros, sin embargo, argumentan que el nombre se origina porque los soldados lo llamaban así por Eugene the Jeep, la mascota de Popeye.

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Según Automotive News, durante la Segunda Guerra Mundial Willys y Ford produjeron algo más de 637.000 unidades (el contrato de Bantam fue principalmente para hacer los remolques), muchas de las cuales se quedaron en los países o regiones a las que se habían llevado. Para Patrick Foster, autor de cuatro libros sobre Jeep, estas “muestras gratis” lograron un seguimiento fiel de muchas personas.

No fue entonces difícil lograr una buena aceptación después de la guerra. Unas mejores luces, nuevas sillas y portón trasero fueron suficientes para convertir el MB en el CJ-2A, el primer Willys “civil”, modelo que con el pasar de los años recibiría varios cambios, pero sin perder su esencia, logrando de paso establecer una marca que a pesar de épocas complicadas ha sobrevivido gracias, en gran parte, a ese legado de fieles seguidores.

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