Jueves de Mecánica: acelerando hacia los carros irreparables

Si se quisiera comprar un carro por partes, su valor final puede ser 8 o 10 veces más de lo que se paga por el conjunto armado listo para estrenar.

Por Redacción Motor

05:32 p.m. 02 de junio del 2016
Carros irreparables Fábrica

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La situación en estos tiempos dista mucho de lo que se vivía no hace muchos años, cuando las latas resistían y respondían al martillo certero del latonero, se podía lograr el retoque de pintura por zonas pequeñas, era viable hacer mecánica a precios sensatos, e inclusive intentar reparaciones a nivel doméstico.

Ahora, todo se cambia porque las láminas vienen estampadas en su mínima posibilidad de espesor, los colores ya no se mezclan a ojo y frente a un cajón multicolor forrado en papel periódico (hoy, el peor enemigo de una pintada), sino que los hacen en un computador; las partes de consumo mecánico no tienen recuperación y la electrónica espantó a los destornilladores y los alicates con los cuales se salía de apuros.

Aun cuando existen repuestos genéricos de relativa calidad, que permiten sortear la varada por un costo más accesible que el del concesionario, de todas maneras el cruce de valores entre el precio de un carro usado en el mercado contra el de una intervención mayor, por ejemplo, reparar el motor o una colisión severa, no es justificable y el vehículo entra en la zona de desaparición, bien porque el seguro lo paga por pérdida o porque el dueño lo debe declarar 'in articulo mortis', pues es incurable para sus presupuestos.

Carros irreparables Fábrica

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Por concepción y obligación, los carros tienen que ser colapsibles para que la energía de un impacto se diluya en la ruta metálica de las partes para preservar la cabina y, por ende, a la gente. De ahí que muchas de esas latas sean necesariamente 'débiles' frente a esfuerzos que no sean los propios de su tarea en el carro.

Carros irreparables Fábrica

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Y ese acordeón de metal que se forma termina cerrando contra la parte estructural con deformaciones de carrocería insalvables. Al menos, a un precio razonable y con un adecuado resultado técnico.

Mucha gente cree que ese tipo de láminas delgadas con las cuales hoy se hacen los carros están por razones de economía. Aunque eso es en parte cierto, también hay que decir que para poder dar las formas en las prensas de esas carrocerías se necesitan aceros muy especiales y maleables, que no son necesariamente más baratos.

Y para rematar, al pasar de cierto nivel de intervención mecánica nos tropezamos con la interdependencia electrónica de los sistemas que gravitan alrededor de misteriosas cajas con procesadores, y de sensores que reportan el pulso orgánico de todo el andamiaje, que son básicamente irreparables y alrededor de los cuales los diagnósticos empíricos basados en las viejas tradiciones mecánicas suelen convertirse en cataratas de plata gastada sin efectos reales.

La situación puede ser más dramática si su hoy tecnológico vehículo que tiene múltiples funciones sobrevive más de lo esperado y necesita un arreglo, momento en el cual ya no habrá computadores que sepan leerlo y pasará a retiro por incompatibilidad electrónica con la modernidad.

Carros irreparables Fábrica

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Sin ir muy lejos, miremos quién arregla hoy un betamax, quién tiene un lector de floppies o de disquetes, quién oye música en casetes o tiene un teléfono que no toma fotos.

Nuestros carros, amigos, están destinados a vivir bien y sanos unos años, pero no a perdurar. Porque además de viejos, serán obsoletos e irreglamentarios. Y ni pensar en que sean coleccionables.

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