Jueves de Mecánica: aprendiendo a leer las bujías

Segunda entrega sobre las bujías para saber cuándo se deben cambiar. El color, el estado de la cerámica y de los electrodos alertan sobre fallas

Por Redacción Motor

12:50 p.m. 22 de octubre del 2015
Bujía: aprenda a leerla

Bujía: aprenda a leerla

Así como sucedía con los condensadores que se montaban en los distribuidores y se cambiaban porque sí cuando se sincronizaba el motor, y cuando se dañaban de verdad pocos daban con la falla, con las bujías pasan cosas similares. Con la diferencia de que sus problemas tienen un solo diagnóstico y no suelen dañarse en patota, como para cambiarlas todas sin razones.

Cuando una bujía falla hay un síntoma único: el motor pierde ese cilindro. Como se dice en la jerga, queda en tres patas si tiene cuatro pistones. O cinco de seis, o varios inactivos en un motor de ocho…

Si se inactivan varias bujías al mismo tiempo, es claro que el problema no son estas, sino algún agente que las invade y aísla masivamente. Por ejemplo, las empapan el aceite o la gasolina. Si es aceite, hay que reparar motor. Si es combustible, hay que corregir la mezcla. Así de fácil.

Es posible que la falla del o los cilindros se debe a falta de corriente de alta tensión por cables o bobinas dañadas, y aunque la bujía aparezca sucia por inactividad, no es su culpa.

El cuento viene -y lo leemos en sucesivas y constantes cartas que nos llegan- a que muchas veces cambian las bujías sin ninguna razón técnica. Y en otros casos las desechan en plena vida útil, espacio que hoy llega a los 50.000 kilómetros sin problemas.

Bujía: aprenda a leerla

Bujía: aprenda a leerla

El único desgaste usual que tiene una bujía es la erosión de sus electrodos por el salto de chispa. Estos van perdiendo forma hasta que llega el momento que la chispa no salta, ya que no hay aristas para el contacto, pues los dos polos están redondos. Basta con limarlos bien planos y recalibrar la distancia y la bujía vuelve a caminar. Cuando esa erosión es considerable se da el caso de que el espacio entre los electrodos es muy grande y la chispa no tiene intensidad para saltar.

Cuando hay fugas por la porcelana o rupturas de la misma, con toda seguridad las bujías son ya demasiado viejas, inadecuadas para el motor, se han sobreapretado o lo contrario, o se han fracturado con la copa de ajuste.

Bujía: aprenda a leerla

Bujía: aprenda a leerla

Como la bujía vive en la cámara de combustión, conserva y registra todas las huellas de lo que allá adentro sucede. De ahí que leer e interpretar su aspecto es como ponerles un espejo a las tripas de la máquina. Las imágenes que van con este texto les dan algunas ideas para ver su motor.

Evite en lo posible quitar las bujías con el motor caliente porque se pueden dañar las roscas de la culata, debido a que generalmente esta es de aluminio y tiene una dilatación diferente al material de la bujía. Al forzar el giro de la bujía, que tiene material más duro, sufren los hilos de la rosca. Monte las bujías con productos que eviten el agarrotamiento.

Bujía

Bujía

Las bujías se clasifican por tamaño y largo de las roscas y por la gama térmica, que es la capacidad que tienen de manejar el calor de la combustión. Use siempre la bujía de la especificación que manda el manual del motor. Salvo que modifique la máquina, no hay razones para cambiar la gama térmica.

Todas las bujías nuevas de calidad vienen precalibradas en la distancia de los electrodos. En ese momento, cuando están en caja o en el motor sin encender, son todas igual de frías. Luego, cuando calienta el motor, su comportamiento térmico cambia.

Síntomas de problemas

Aspecto usual de la bujía. De color entre grisáceo y carmelito claro indican buena mezcla aire-gasolina y grado térmico correcto. El aspecto del electrodo no es tan importante como el color en el fondo de la porcelana.

Bujías01

Bujías

El hollín seco es indicativo de que en la mezcla hay demasiada gasolina por mala calibración de la misma proveniente del informe incorrecto del computador a los inyectores, ‘choke’ activado o filtro de aire muy obstruido.

Bujías

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Una bujía negra, entrapada y húmeda es el testimonio de consumo de aceite por anillos gastados o cauchos de sello de válvulas destruidos. En estas condiciones la chispa no tiene adonde saltar y el cilindro no funciona.

Bujías

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Aislante o rosca de ajuste rota. Muy seguramente es mala manipulación de la bujía, pero no es un daño frecuente. Las bujías nunca se deben sobreapretar, pues las roscas de las culatas son muy frágiles y al sacarlas, sobre todo en caliente, pueden dañar los hilos.

Bujía

Bujía

Bujía con muchísimo recorrido durante el cual se van acumulando residuos de metal y carbón hasta que cierran el espacio de los electrodos y se anula el encendido. El tono indica buen balance aire-gasolina en la mezcla.

Bujías

Bujías

Electrodos fundidos. Cuando ambos polos se juntan, la chispa no salta y se entrapa la bujía. Es posible que algún elemento externo se haya incrustado en medio de los polos, se pierde la corriente y acaban fundiéndose.

Bujías

Bujías

Demasiado espacio entre los electrodos y la chispa no logra saltar. Se da por mucho uso, pues la chispa va erosionando material. Limando los electrodos bien planos y recalibrando se recupera la bujía, pero su vida útil se está agotando.

Bujías

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Al cabo del tiempo se desgasta el electrodo central, pero se agrava la situación por detonación o pistoneo, chispa adelantada, residuos en las cámaras por mala combustión. Finalmente la porcelana aislante se rompe.

Bujías

Bujías

Color marrón en la porcelana aislante externa. Se da por el uso muy prolongado de la bujía, por adherencia de vapor de aceite y mugre y por el fuerte campo eléctrico que se da en la zona. No causa ningún problema en el desempeño de la bujía ni significa escape de mezcla de los cilindros.

Bujía

Bujía

Rajaduras en la porcelana. Se producen por un ‘flash over eléctrico’ debido a que se da la descarga eléctrica externamente porque hay resistencias elevadas de los electrodos en las cámaras o por cables, terminales o capuchones de mala calidad.

Bujía

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Ruptura total de la cerámica. Se causa por mala colocación, manipulación torcida de la herramienta o medida incorrecta de la misma. También por golpes, caídas o defectos de empaque, almacenamiento o transporte.


Imágenes cortesía de Innovateq – Bosch

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