El lado oscuro de las placas blancas

En Colombia hay más de 140.000 carros con placas blancas (servicio especial). Unos 80.000 matriculados en Cundinamrca ruedan por las calles de Bogotá.

Redacción Vehículos

04:01 p.m. 08 de abril del 2016
El lado oscuro de las placas blancas

El lado oscuro de las placas blancas

Carlos A. Camacho Marín
Subeditor de EL TIEMPO


El 25 de febrero del año pasado, el Ministerio de Transporte expidió el decreto 0348 que prometía poner orden en el transporte de servicio público especial, que estaba marcado por la ilegalidad y falta de controles, como quedó en evidencia tras el trágico accidente en el que murieron 32 niños en Fundación, Magdalena.

Un año después de la expedición de esa norma la situación no ha cambiado mucho. Lo que si es evidente es el crecimiento en las ciudades la ‘mancha blanca’, color de las carrocerías que distinguen, junto con la placa blanca, a estos vehículos. Estos se suman, al menos en las calles de Bogotá, a las otras manchas del transporte público, la amarilla de los taxis y la azul del Sistema Integrado de Transporte Público, SITP.

¿El revolcón?

Según el Decreto, las empresas tendrían que contratar sus conductores, pagarles salarios y prestaciones sociales; ser propietarias mínimo del 20 por ciento del parque automotor; tener una certificación de calidad (NTC-ISO-9001) y demostrar un mínimo capital líquido, entre otras exigencias.

Hay que aclarar que el Decreto fijó un plazo de dos años para que las empresas cumplieran los nuevos requisitos, pero hoy esas exigencias menos de diez las cumplen.

La idea de poner orden y seleccionar a las más capaces y eficientes no se ha cumplido en su totalidad. Algunas de estas empresas se convirtieron en un lucrativo negocio por cuenta de los cupos; reciben una buena cantidad de recursos por diferentes conceptos y las calles se están inundando de carros con placas blancas.

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EL TIEMPO habló con propietarios de vehículos, conductores y personas vinculados, pero todos piden mantenerse en el anonimato, pues temen represalias como que les quiten la tarjeta de operación o no les den trabajo; y afirman que en el negocio se mueven oscuros intereses y un fuerte tráfico de influencias a nivel de organismos de tránsito y del Ministerio de Transporte.

La capacidad transportadora es el as bajo la manga de muchas de estas empresas. Este es un requisito que se les exige y que consiste en el número de vehículos que deben tener para prestar el servicio. La capacidad transportadora se fija con base en el “plan de rodamiento” presentado por la empresa, es decir los contratos para atender los servicios.

El punto es que muchos de esos contratos son ficticios o se hacen con empresas ‘fantasmas’. Y tienen la ventaja de que los controles son muy laxos o inexistentes. Cuando la empresa logra ‘demostrar’ la capacidad transportadora se le otorga un número de vehículos y es ahí donde nace el famoso cupo que empezó en tres millones de pesos y hoy oscila entre los 8 y 15 millones de pesos, dependiendo de la cara del cliente.

De esta forma, las empresas se convierten en afiliadoras, es decir, comienzan a vender su capacidad transportadora, lo que ha generado el aumento del parque automotor de carros con placas blancas, jalonado también con el gancho de poder trabajar con Uber que es la forma como algunos empresarios y concesionarios cazan clientes.

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En esta parte del proceso hay otra grave irregularidad. Como la empresa necesita demostrar su capacidad transportadora y que el 30 por ciento de su parque automotor es propio, cuando una persona se decide a incursionar en el negocio comprando un carro de placa blanca ‘la vuelta’ consiste en que el vehículo se matricula a nombre de la empresa y a los pocos días se lo traspasan al verdadero propietario. Esto tiene muchos riesgos pero mucha gente los asume por ir tras el trabajo que les dará el carro.

Pero es que trabajo para tanto carro no hay, nos dice una fuente. Si acaso el 20 por ciento de los carros afiliados a una empresa tiene trabajo, que por lo general son los vehículos de los dueños de las empresas, el resto tiene que salir a rebuscarse en hoteles o en Uber o en lo que sea.

Las empresas tampoco están cumpliendo la obligación de contratar legalmente a los conductores como dice el Decreto. En esta situación, el dueño de carro con placa blanca que no pertenece a la familia de propietarios de la empresa queda en desventaja, pues depende de la tarjeta de operación para poder trabajar y debe someterse a las condiciones de la empresa. Ahora, si busca trabajar en un hotel, allí se han enquistado unas personas (dueñas de carros también) que dependiendo del hotel cobran entre 300.000 y un millón de pesos mensuales por permitirles ‘trabajar’.

Si usted está pensando en comprar un carro de servicio especial, tendrá que sumar a la tarjeta de operación una mensualidad por administración que puede ser de 70.000 a 120.000 mil pesos, el Soat (unos 730.000 pesos) y una póliza contractual y extracontractual que cuesta entre 500.000 y 700.000 pesos. Además, deben comprar las planillas si el vehículo va a salir de la ciudad.

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Con todo y eso, los vehículos de transporte especial ya superan los 140.000 (solo entre camionetas, pick up y automóviles). Ya no es solo por el pico y placa que se disparan las matrículas.

¿Y cómo es que se ven automóviles BMW, Toyota Prado, Ford Raptor o RAM con placa blanca? Nadie da razón. Estos son vehículos costosos que no están homologados para el servicio público, pero, dice una fuente, “en los organismos de tránsito hacen milagros”.

Las fuentes nos indican que en departamentos de la Costa Atlántica es donde más se ven empresas vinculadas a prácticas irregulares y que ya tienen oficinas en otras regiones del país para promover la venta de cupos. Esto es fácil de comprobar, no es sino ver la cantidad de vehículos con placas de municipios aledaños a las grandes ciudades.

Con la realidad de tanto carro con placas blancas en las calles no se entiende en dónde quedan los controles, pues como dicen algunos dueños de carros, “no sabemos cómo lo hacen si el Decreto tiene unos requisitos tan exigentes”.

Más de 140.000 carros en ‘servicio especial’

Según el Registro Único Nacional de Tránsito, Runt, en Colombia hay hasta la fecha 144.954 vehículos matriculados con placa blanca distribuidos así: automóviles, 7.462; camionetas, 130.133; camperos, 7.359. Hay que tener en cuenta que en Colombia todos los vehículos de transporte público de carga, pasajeros (individual y colectivo) y escolar, en cualquiera de sus modalidades, utilizan placa blanca. Esta cifra es una aproximación al número de vehículos destinados al transporte de servicio especial.

Según el Runt, “el Ministerio de Transporte está en proceso de migración al sistema RUNT de la información de empresas, razón por la cual el RUNT no tiene cargada la totalidad de los registros de empresas de modalidad especial…se extrajo de la base de datos el número de vehículos blancos con clase automóvil, camioneta y campero de servicio público”.

¿Qué dice el Ministerio?

En diálogo con EL TIEMPO, el viceministro Enrique José Nates destacó las bondades del decreto 0348 al hacer más severas las exigencias para empresas y transportadores, especialmente en transporte escolar.

En cuanto al incremento del parque automotor explicó que antes de la expedición del decreto 0348 había una capacidad transportadora aprobada de 125.000 cupos, pero que solo se estaban utilizando unos 94.000. “Lo que está pasando es que las empresas están haciendo uso de esa capacidad”, dijo. No obstante, adelantó que el Ministerio está revisando cuál es la capacidad transportadora real que necesita el país en este tipo de servicio público.

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SIPT: ‘Menos de 10 empresas cumplen’

La Superintendencia de Puertos y Transporte ha sancionado a 268 empresas en los últimos 5 años.

Ante las irregularidades, EL TIEMPO consultó con la Superintendencia de Puertos y Transporte, entidad encargada del control y vigilancia del transporte público, junto con el Ministerio de Transporte.

Hasta la fecha, menos de 10 empresas están habilitadas para prestar el servicio de acuerdo con las exigencias del Decreto 0348.

1. ¿Tiene conocimiento la Superintendencia de esta situación? ¿Han recibido denuncias? ¿Hay investigaciones al respecto?

• La Superintendencia ejerce una vigilancia posterior a la vinculación de los vehículos. Por tal razón, no tiene conocimiento de los contratos que las empresas presentan al Ministerio de Transporte para ampliar las unidades de su capacidad transportadora.

• La entidad realiza una vigilancia constante para verificar que el número de vehículos vinculados sea el correspondiente a la capacidad autorizada por el Ministerio de Transporte.

• En la modalidad de transporte especial, la Superintendencia realiza investigaciones y ha sancionado a las empresas que permiten que el vehículo trabaje sin extracto de contrato y a las que prestan servicio no autorizados por el Ministerio de Transporte.

• 420 investigaciones se han abierto en los últimos 5 años: 268 han terminado en sanción, 24 se han exonerado y las restantes están proceso.

• Además, entre 2014 y 2015, han llegado a la Superintendencia más de 1.700 Informes Únicos de Infracción al Transporte (IUIT-comparendo) en la modalidad de servicio especial, que se encuentran en diferentes etapas procesales.

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2. ¿Qué resultados ha dado el Decreto 348? ¿Cuántas empresas están operando con esa nueva reglamentación?

• El Ministerio de Transporte estableció una transición de 24 meses, a partir de la expedición del Decreto, que se vencen el 25 de febrero de 2017, para las empresas que estaban habilitadas, mientras que para las que se habilitaron posterior al Decreto ya deben cumplirlo.

• Las empresas habilitadas con el Decreto 348 no son más de 10; estas empresas se incluyeron de forma inmediata en el Plan de Supervisión y se les monitoreará de acuerdo al grado de avance que exige el Decreto para cada año.

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