Luces: La ilegalidad campea en las carreteras

Por desconocimiento muchos creen que las luces de los carros son un lujo o un adorno. En realidad son el sistema de comunicación con otros vehículos.

Redacción Vehículos

11:44 a.m. 01 de junio del 2018
Si se alteran o cambian los bombillos el resultado puede ser fatal.

Si se alteran o cambian los bombillos el resultado puede ser fatal.

El cóctel tiene todos los ingredientes perfectos. Un Código Nacional de Tránsito (CNT) obsoleto y gris en la reglamentación del uso de las luces. La actitud laxa de las autoridades de tránsito. Y los conductores que creen que la iluminación de sus carros es un asunto de lujo y de ahí la ‘personalización’ de las luces alejándose del concepto de seguridad.

La situación se salió de las manos de las autoridades que con una actitud permisiva dejan que por las carreteras circulen camiones, buses, automóviles y motos con luces ilegales que van desde las llamadas ‘licuadoras’ de uso exclusivo de vehículos de servicio y emergencia, a exploradoras, ‘cintas de LED’, ‘ojos de ángel’, luces de stop intermitentes de cualquier color, y toda una parafernalia de iluminación instalada sin ningún criterio técnico.

Transitar de noche con vehículos de estas características viniendo de frente es todo un atentado contra la seguridad y la vida de los demás usuarios de las vías. En la noche circula el 23 por ciento del tráfico vehicular. A pesar de este dato, entre las seis de la tarde y las seis de la mañana ocurre el 50,6 por ciento de las muertes en accidentes de tránsito.

Con todo lo que eso significa, el CNT apenas hace referencia al ‘conjunto óptico’ o a los ‘dispositivos luminosos requeridos’ y a la prohibición de instalar elementos de uso exclusivo de ambulancias, carros de bomberos y grúas, etc., que por supuesto no se cumple y poco se sanciona.

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En cambio, el Código de Tránsito deja de lado aspectos importantes ya contenidos en normas y códigos internacionales como el color, la forma y la intensidad. “Cuando los dueños de los carros o las motos instalan las luces solo piensan en la intensidad y no en la forma, entonces sacan un cono de luz que ilumina a todas partes, no donde se necesita y además enceguece a los demás conductores”, explica Felipe Ángel, gerente de Osram, primer fabricante de iluminación automotriz del mundo.

Lo que usted debe saber

Las luces de su automóvil, camión, bus o motocicleta son algo más que un elemento para ver y para que lo vean en la noche o en el día. Son el sistema de comunicación entre dos vehículos.

“El promedio de comunicación debe ser menos de tres segundos. En un viaje por carretera de ocho horas fácilmente un conductor se puede encontrar con 500 carros de frente. En esos tres segundos el conductor tiene que saber en qué sentido está el otro carro, qué va a hacer, a qué velocidad viene. Todas esas modificaciones que les hacen a los sistemas de iluminación hacen que eso sea más difícil y termina en fatiga”, explica Ángel. Esto, sin contar con los ‘mudos’, aquellos que no usan correctamente las luces o no ponen la direccional cuando van a girar o solo llevan una operativa en un auto y se confunde con una moto.

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¿Por qué el afán por modificar las luces? Ángel atribuye esta conducta a que “la gente en Colombia no es consciente de que el sistema de comunicación del carro (las luces) es una parte de la seguridad de su vehículo. Por ejemplo, con las pastillas de freno no se ponen a jugar tanto. El sistema de iluminación del vehículo es un lujo, yo hago lo que quiero y no me va pasar nada”.

La realidad es que esos ‘pesebres’ ambulantes circulan sin mayores controles. “Les instalan cualquier lujo para que el carro se vea ‘único’. A las motos les ponen exploradoras sin ningún criterio técnico.

¿Es porque las luces son más potentes? Lo malo no es lo potente, explica Ángel. “Existen, por ejemplo, las luces LED y HID originales en carros y motos. Son luces potentes pero ponen la luz donde debe ser”
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El punto es que en iluminación hay tres aspectos muy importantes: el color, la forma y la intensidad. Cuando se cambian los bombillos originales de un vehículo la gente solo piensa en la intensidad y no en la forma. Esto lo que produce es un cono de luz que va a todas partes. Para dar una idea del desconocimiento sobre la iluminación basta decir que en el Código de Tránsito solo se habla de la potencia.

En cuanto al color, este ítem está ampliamente estandarizado en el mundo y es de obligatorio cumplimiento. Sus orígenes se remontan a la Convención de Viena sobre el Tráfico (1949), la Comisión Económica de la Unión Europea y a la Convención del Tráfico de las Naciones Unidas (1968). En síntesis, esos estándares dicen que los faros delanteros deben emitir luz blanca, los traseros luz de color rojo y las luces intermitentes de color ámbar, contenidas con algunas ligeras variaciones en la norma ECE y la SAE estadounidense. La luz de reverso previene que un auto se va a mover en sentido opuesto y no es en realidad un elemento de iluminación.

El asunto es muy simple, explica Ángel, “si el carro viene en sentido contrario al mío la luz debe ser blanca, si va en el mismo sentido es roja y si es perpendicular es ámbar. Roja atrás significa que mi velocidad es relativa, quiere decir es negativa, que se está alejando el carro o está quieto. Luz blanca se está acercando o está a la misma distancia. Ámbar, ni una ni otra”.

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¿Qué es lo ideal?

Mantener el carro con la tecnología con la que viene de fábrica. Si el carro viene con bombillos halógenos lo ideal es dejarlo tal como viene. En ningún caso reemplazarlo con bombillos HID o LED.

Cuando se diseña un faro, el punto de partida es un bombillo. En el caso de los halógenos los ingenieros hacen todo el reflector basados en la posición del filamento, en un tamaño y en una colocación específica. “Si ese tamaño varía, el reflector empieza a hacer cosas que no estaban esperadas en el diseño; enceguecer a la gente que viene en sentido contrario o iluminar en donde no debe o enviar luz a donde no debe ir”, dice Ángel.

El punto es que los bombillos LED o HID los venden sin ningún problema a quien quiera pagar por ellos. O cualquier bombillo de colores que no cumple ninguna norma técnica. Es un negocio altamente contraproducente para la seguridad. “Los vendedores deberían ser francos y quienes los instalan, y decirle a la gente que esos bombillos no le sirven a su carro”, afirma Ángel.

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No obstante, la gente siente que ve más con esos bombillos. Lo que pasa, explica Ángel, “es que primero entran bien en el faro, pero no están hechos para ese faro. Y segundo, estos bombillos iluminan muy bien de cerca. La luz es muy intensa cerca del carro pero en la profundidad no se ve y encima enceguecen a los demás”.

Las dificultades comienzan cuando hay que manejar de noche. Cuando una persona instala el bombillo, prende las luces, se para a un metro del carro y ve que alumbra mucho; pero a 75 metros de distancia no ve qué es lo que está pasando. El bombillo LED o HID no llega hasta allá porque está puesto en un faro que no fue diseñado para esta tecnología.

En conclusión, dice Ángel, hay que insistir en que todos los carros que se venden en Colombia vienen con luces adecuadas. Todos cumplen norma europea o americana, “pero aquí los modificamos y les bajamos la seguridad. Si le cambiamos la tecnología a la fuente de luz lo hacemos inseguro. El vehículo fue diseñado con faros que costaron mucho esfuerzo diseñar para vivir en matrimonio; el matrimonio es entre el bombillo y el faro, si le cambio una parte, ese matrimonio no va a funcionar”.

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