Moda / La "scootermanía"

En motos urbanas pero bien dotadas de accesorios y comodidades ha venido creciendo la fiebre por las "scooters".

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Hay clubes que organizan competencias en pistas de karts y paseos, a la vez que han desarrollado un gran mercado de accesorios para este sistema de transporte, que tiene cada vez más usuarios por sus ventajas de bajo costo, seguridad y diversión.

Como tantas cosas que hay en el mundo con nombres caprichosos, la "scootermanía" puede ser algo grandioso y claro para muchos, como incomprensible para otros. Y más si nos atenemos al significado estricto de la palabra que significa manía por las patinetas, que nada tiene que ver con la tremenda moda que se ha despertado alrededor de las motos que se clasifican como scooters, de las cuales puede haber unas 10.000 mil en el país.

El tipo de moto que clasifica como scooter es una versión refinada y mil veces más deportiva y funcional de que lo fueron las antiguas Vespas o Lambrettas, de las cuales se toman algunas soluciones y se les corrigen muchas debilidades.

La scooter debe ser sin cambios, de clutch centrífugo y transmisión por correa, arranque eléctrico, encendido electrónico, buen baúl o guantera, ruedas anchas, freno de disco adelante, telescópicos dobles adelante y amortiguadores en el tren trasero y sus motores oscilan entre los 100 y 125 c.c. con unos 6 a 8 caballos de potencia. Es idealmente la moto de ciudad, práctica, económica, "pintosa", ágil, liviana y segura, además de rápida dentro de sus especificaciones y de precio popular, tal como lo fuera la Vespa hace 50 años. Una buena scooter anda a algo más de 90 kph pero goza de estupendo pique.

Por eso las scooters actuales han sobrepasado la aplicación de la utilitaria y se han convertido en el transporte preferido de miles de personas en las ciudades y, a la vez, en un estupendo aparato para competir o para excursiones.

La "scootermanía" colombiana se prendió básicamente por la salida de la moto Bwis de Yamaha que se fabrica en Medellín y se puede comprar por 5 millones de pesos. Su doble farola delantera es típica, lo mismo que las llantas anchas y la pintura en tonos fuertes. Bien pronto, en Bogotá, Barranquilla y Medellín los usuarios de scooters comenzaron a agruparse y hoy tienen enormes clubes que organizan paseos dominicales y especialmente, carreras de velocidad, generalmente en las pistas de alquiler de karts, que dan la dimensión perfecta para sus características. Allí convergen los novatos, los expertos, los maniáticos y hasta los profesionales de las superbikes. Se han adoptado las normas técnicas españolas, donde la scootermanía es una epidemia incontrolable.

En Bogotá, los scooters se reúnen  los miércoles en la noche en la pista de karts de Camelot, bien sea para correr informalmente o ya en pruebas de nivel distrital y nacional cuando van al autódromo. La carrera, una vez adquiridos los uniformes y cascos que pueden valer cerca del millón de pesos, no cuesta sino la entrada a la pista que no pasa de los diez mil pesos.

Hay muchos puntos de reunión, pero el más seguro y eficaz es alrededor del sitio web www.inswiss.com/scootermania donde aparecen todos los detalles técnicos y los contactos necesarios para alimentar esta fiebre que va en alza.

 De momento, no hay muchas motos en Colombia que clasifican para la scootermanía. La Bwis de Yamaha es la más popular, pero igualmente alternan las Peugeot Trakker, Squab y Speed Fight, que es la última novedad. Compiten también las coreanas Kynico, pero ya no se importan.

Próximamente, Piaggio tendrá scooters ensambladas en Colombia.

Obviamente, se ha desarrollado un buen mercado de accesorios tanto personales como para la moto y la venta de componentes especiales para aumentar la potencia del motor, de llantas "slicks" para la pista y los consabidos sistemas de escape de alto rendimiento, que forman parte del equipo "de carretera" de cualquier scooter serio que anda a tono con su moda.

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