Motocicletas ‘a la carta’

Precios asequibles, facilidades de pago y la falta de control sobre las capacidades de conducción permiten que cualquier persona se suba a una moto.

Redacción Vehículos

02:06 p.m. 30 de septiembre del 2016
Motos ‘a la carta’

No es de extrañar entonces precios de motos cada vez más asequibles con formas de pago que se ajustan a cualquier presupuesto.

Impulsado en gran parte por la ineficiencia del sistema de transporte público, así como por un tráfico caótico para automóviles, el auge en la venta de motocicletas (que según el último reporte de Andemos creció en 384.747 unidades entre enero y agosto de este año) parece haberse salido de control.

El problema no radica en el hecho de que deba controlarse su venta, como algunos lo han sugerido, sino en hacer más estrictos los procesos y controles al expedir la licencia de conducción, pues más que un requisito esto se ha convertido solo en un “papeleo” más al momento de la compra.

No es de extrañar entonces precios de motos cada vez más asequibles con formas de pago que se ajustan a cualquier presupuesto, que hacen a estos aparatos, por economía y comodidad, más atractivos frente a los costos de utilizar a diario el colapsado transporte público.

Por ejemplo, una persona que pague dos pasajes de Transmilenio por día (4.000 pesos) estará gastando 20 mil pesos a la semana y 80 mil pesos al mes, gasto que ascendería a 92 mil pesos si a cada pasaje se le agrega el valor de un trasbordo (300 pesos), como muchas personas deben hacer. Si se habla de un hogar de dos personas, habría que duplicar ese valor.

Motos ‘a la carta’

.

Para efectos de comparación, tomamos la moto más económica del mercado (según lista de precios de la revista MOTOR, edición No. 660) al momento de esta publicación: la AKT NKD 125.

Su precio de lista es de tres millones de pesos, pero en promedio, según el concesionario donde se adquiera, sería de $3’380,000 incluyendo ‘papeles’ (matrícula y Soat).

Algo importante por anotar, antes de continuar, es que dichos gastos de matrícula para motos que rodarán por Bogotá suelen hacerse en municipios cercanos (ver edición Vehículos, Julio 16, 2016). El más popular es Funza, donde este año se han matriculado 26.190 motos frente a las 9.392 registradas en la capital, debido a que los costos en los municipios son inferiores a los de ciudades principales; además, en estos no se paga el valor de la semaforización (46 mil pesos en Bogotá para 2016). Además, las motos de menos de 125 cm3 tampoco pagan impuesto.

Motos ‘a la carta’

.

Continuando con el valor de la moto, el 100 por ciento se puede financiar a un plazo máximo de 48 meses. En ese caso, las cuotas mensuales serían de 120 mil pesos, a los que se deben agregar otros siete mil por concepto de un seguro que se exige como requisito, para un total de 127.000 pesos.

Si suponemos que el tanque de gasolina se llena con 2.6 galones (20.800 pesos a un promedio de ocho mil pesos por galón) y que este dura para los recorridos semanales, el gasto mensual en combustible sería de 83.200 pesos. Es decir que el total para este caso, tan variable como el número de motocicletas, sería de 210.200 pesos mensuales.

¿Dónde está la ventaja? Según Auteco, más del 75 por ciento de los compradores de su moto de entrada (la Boxer CT100, de un precio promedio de 3.6 millones con papeles) pertenece a los estratos 1 y 2, y cerca de la mitad de ellos la adquieren a crédito para utilizarla como herramienta de trabajo.

Motos ‘a la carta’

.

Otros datos importantes que da Auteco al respecto son que para el 40 por ciento de los compradores la Boxer CT100 es su primera moto y que el 64 por ciento de ellos ganan menos de dos salarios mínimos mensuales al ser trabajadores independientes o informales. Es decir que para ellos la moto será una valiosa herramienta de trabajo que les ayude a mejorar su situación económica.

Pero, volviendo al principio, la problemática real no radica tanto en la venta sino en la falta de control para la expedición de licencias. Según el Centro de Innovación para Motociclistas, la Agencia Nacional de Seguridad Vial es el ente que se debería hacer cargo de las escuelas de conducción, pero su existencia solo en el papel no ha permitido que se puedan poner en regla.

El resultado es que independientemente de los pro cesos que se hagan (o no) para expedir la licencia, esta siempre termina en manos del comprador de la moto, lo que supone que el 100 por ciento de ellos estaría en total capacidad y conocimiento para conducirla. Solo por comparación, el 46 por ciento de los aspirantes a la primera licencia de conducción de motocicleta en Europa no aprueban el examen.

¿Cómo es ‘la vuelta’?

Al momento de comprar la moto muchos concesionarios suelen referir escuelas de conducción, cuyos precios varían según la cantidad de horas a cumplir o si el aspirante dice ya tener experiencia. En ese caso, teóricamente solo debería realizar una prueba, cumplir los exámenes médicos (con un precio que puede oscilar entre los 80 y 120 mil pesos) y pagar los derechos de la licencia (127 mil pesos).

Sin embargo, en algunas cotizaciones decían poder contactarnos con personas que “colaboran” con el proceso y que entre ocho o diez días hábiles tendrían lista la licencia. Según el Registro Único Nacional de Tránsito (Runt), en Colombia hay 10.921.759 licencias de conducción de motos vigentes para un total (al corte de agosto de 2016) de 7.064.316 motocicletas registradas.

Que dichas licencias se encuentren registradas quiere decir que son legales, pero no necesariamente que el procedimiento para expedirlas también lo haya sido. En realidad, cada escuela de conducción tiene un tiempo establecido, mientras los aspirantes cumplen el curso y los requisitos, para poder pasar el “papeleo” y expedir la licencia.

Motos ‘a la carta’

.

Pasado el tiempo necesario para la entrega tanto de la moto como de los papeles, el comprador se habrá entonces “bajado del bus” y contribuido a la cuenta de más de siete millones de motos que hay en el país.

Lastimosamente, si como muchos tampoco ha cumplido con realmente realizar un curso (por básico que sea) y los exámenes médicos que certifiquen sus capacidades, sus riesgos también habrán aumentado.

El Centro de Innovación para Motociclistas reporta que dentro de los cursos de manejo que realizan para empresas, el 89 por ciento no aprueba el examen al primer intento, precisamente porque no tienen las capacidades para lograr un adecuado desempeño en sus pruebas de frenado, evasión de obstáculo, proyección de la mirada, maniobra en curva y maniobras a baja y alta velocidad.

Motos ‘a la carta’

.

Según el artículo 94 del Código de Tránsito las motos “No deben adelantar a otros vehículos por la derecha o entre vehículos que transiten por sus respectivos carriles”, pero como justamente esta práctica es una de las facilidades que ofrece la moto (y que según un estudio es segura si se hace de forma debida), y por lo tanto es algo de lo que prácticamente ningún motociclista pierde chance de hacer, los infortunados resultados se ven reflejados en las cifras de accidentalidad.

Como expusimos en la pasada edición del 20 de agosto, la Policía de Tránsito reporta que entre el 2003 y 2015 el 25 por ciento de las personas fallecidas en accidentes de tránsito en Bogotá eran motociclistas y que en el 72 por ciento de estos incidentes hubo heridos de gravedad. Adicionalmente, entre enero y junio de 2016 se reportaron 83 motociclistas fallecidos y 1.991 heridos.

Estas infortunadas cifras de accidentalidad no podrán sino seguir aumentando a medida que siga creciendo el descontrolado número de conductores de motos no capacitados, y más aún cuando el Código de Tránsito se sigue atrasando, que la sonada resolución para homologación de cascos quedó en el tintero, que la Policía de Tránsito solo se enfoca en sumar comparendos a diestra y siniestra, y que la Agencia Nacional de Seguridad Vial sigue patinando entre su jugoso presupuesto.

Noticias recomendadas

Zona Comercial
report_error_form_error
Reporte enviado

¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.