Las motos de los pueblos se tomaron las ciudades

Ciudades pequeñas se quedan con el recaudo de impuestos y trámites. Capitales asumen altos costos de infraestructura y accidentalidad.

Redacción Vehículos

01:58 p.m. 15 de julio del 2016
En Neiva se calcula que ruedan cada día unas 120.000 motocicletas

En Neiva se calcula que ruedan cada día unas 120.000 motocicletas

Carlos A. Camacho Marín
Subeditor de EL TIEMPO


En menos de tres años, Funza (Cundinamarca), municipio situado a tan solo 25 kilómetros de Bogotá, pasó de tener 46.748 motocicletas matriculadas en el 2013, a 148.785 en 2016. En ese mismo lapso, Ginebra (Valle), pasó de 537 motos a 12.974. La situación se replica en otros municipios del país como La Estrella (Antioquia) y Clemencia (Bolívar).

Hay casos tan curiosos como el de Rivera (Huila), un municipio situado a 20 kilómetros de Neiva. Sus habitantes en el casco urbano, según datos de la Alcaldía, son 8.967. En la zona rural viven 7.717, que suman 16.684. En contraste, en Rivera hay matriculadas hasta la fecha 130.943 motocicletas, mientras que este año en la capital del Huila se han matriculado apenas 48 motocicletas.

Antioquia, Envigado, Ríonegro, Sabaneta e Itagüí suman unas 400.000 motos matriculadas, mientras que la capital, Medellín, no tiene más de 50.000. Valle, Guacarí, Buga, Cartago, Pradera, Tuluá y Florida tienen más motos registradas que Cali. Y Santander, Girón y Floridablanca se quedan con el grueso del recaudo por impuestos, matrículas y otros trámites de tránsito de motos y vehículos que usan las calles de Bucaramanga.

Este fenómeno recurrente en todo el país se debe a que en algunos organismos de tránsito de pequeños municipios hay más ‘gabelas’ o es más barato hacer los trámites. El secretario de Movilidad de Neiva, Jimmy Puentes, sostuvo que “algunos concesionarios direccionan las matrículas, o los costos de matrícula son más bajos”. Por las calles de Neiva circulan más de 120.000 motocicletas (la mayoría matriculadas en Rivera y Palermo), por lo cual la Alcaldía está pensando en ponerles pico y placa a las motos.

En Cali, el coronel Nelsón Rincón, secretario de Tránsito de la capital del Valle, atribuye este “comportamiento irregular del registro de motos en municipios vecinos” a una forma de “evadir impuestos y ahorrarse costos. Eso nos está generando un mayor incremento del parque automotor”.

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Aunque cada persona es libre de matricular su vehículo donde quiera, llama la atención la respuesta del secretario de Movilidad de Bucaramanga, Miller Salas. En diálogo con EL TIEMPO, Salas sostuvo que en organismos de tránsito como el de Girón es más económico hacer los trámites.

Salas explicó que mientras la oficina de tránsito de Bucaramanga es oficial, la de Girón es operada por particulares a través de una asociación público privada. “Ellos tienen mayores facilidades, incluso les brindan facilidades a intermediarios, les dan unas bonificaciones a gestores para que consigan matrículas en diferentes concesionarios, ellos mismos van y llevan los papeles, mientras que nosotros como entidad pública no lo podemos hacer”.

Así, mientras que las capitales tienen que incurrir en gastos de construcción, mejoramiento y mantenimiento de vías, invertir en seguridad vial, en contratación de guardas de tránsito o asumir los costos con los convenios con la Policía de Tránsito, esas poblaciones reciben el recaudo de impuestos y trámites de tránsito.

Esto genera además problemas de movilidad, congestiones en salas de emergencia y distorsiona la realidad del tránsito para trazar una política frente a las motos.

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De esta forma, las capitales se están quedando con el pecado y sin el género. Porque no son solo las motos. Lo mismo ocurre con vehículos particulares y de servicio público. En Cundinamarca, por ejemplo, Cota, Funza, Mosquera, La Calera, Chía, Cajicá, Sibaté y El Rosal tienen matriculados más de 56.000 vehículos de servicio público que ruedan por vías de Bogotá y otras ciudades, mientras que solo tienen placas de Bogotá 21.800 vehículos.

Por esta razón el secretario de Tránsito de Barranquilla, Fernando Isaza, hizo un llamado a las empresas transportadoras de carga y pasajeros. “Debe haber una iniciativa de estas empresas para que matriculen sus vehículos en las ciudades donde tienen su radio de acción, con el fin de que aporten a la inversión de la infraestructura, pues se benefician, pero la vida útil de las vías se acorta y en muchos casos no están diseñadas para tráfico pesado”.

Además, el Secretario de Movilidad de Bucaramanga, Miller Salas, dijo que también hay problemas económicos: “Las matrículas son uno de los rubros que más pesa para la administración de la dirección de tránsito”. Y agrega que la mayoría de esos carros y motos que ruedan en Bucaramanga, “se accidentan aquí, las motos andan en zig-zag, nos causan problemas de movilidad, son los que más se accidentan y violan las normas de tránsito, y son los mayores transportadores informales. Y es a los agentes de tránsito de Bucaramanga a quienes les toca atender estas contingencias”.

En Neiva se calcula que ruedan cada día unas 120.000 motocicletas

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Esta situación se está convirtiendo en un dolor de cabeza para las autoridades de tránsito y alcaldes de ciudades capitales, pero solo una regulación del Ministerio de Transporte podría poner orden, aunque hay que recordar que es esa cartera la que autoriza la proliferación de organismos de tránsito en pequeñas poblaciones de todo el país.

Dos casos emblemáticos

Neiva es una ciudad con poco más de 315.000 habitantes. Se calcula que por sus calles ruedan cada día unas 120.000 motocicletas. Transitarla es un verdadero desafío por las constantes violaciones de los motociclistas a las normas y señales de tránsito.

Para controlar el tráfico, la ciudad cuenta con 53 guardas de tránsito y próximamente se contratará un grupo nuevo de 25. La accidentalidad de las motos es pan de cada día a pesar de los controles. Y tienen problemas adicionales: el ‘mototaxismo’, la inseguridad y la mafia del ‘secuestro y rescate’ de motos. Este año se han inmovilizado 8.000 motocicletas pero el 25 por ciento de sus dueños no las reclama y prefiere que se pudran en los patios.

En Bucaramanga, que según proyecciones del Dane para el 2012 tenía 526.056 habitantes, cuenta con 166 alfereces y 50 policías para controlar el tráfico. El transporte informal en motos (‘mototaxismo’) está disparado. Solo el 10 por ciento de las motos que circula por sus calles está matriculado en la ciudad y el restante 90 por ciento en Girón y Floridablanca, pero “son los agentes de tránsito de Bucaramanga quienes tienen que atender los accidentes”, dice el secretario de Movilidad, Miller Salas.

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