Multas: se pagan con plata o tiempo... o ambas

Impugnar un comparendo con el cual no se está de acuerdo es legal, pero las trabas y demoras que conlleva parecen creadas para terminar pagando.

Redacción Vehículos

12:17 p.m. 02 de febrero del 2018
Según la Secretaría de Movilidad, en 2017 se impugnaron en Bogotá 36.875 comparendos.

Según la Secretaría de Movilidad, en 2017 se impugnaron en Bogotá 36.875 comparendos.

Según la Secretaría de Movilidad, en 2017 se impugnaron en Bogotá 36.875 comparendos, una cifra para nada despreciable y que puede leerse de diferentes maneras no solo en cuanto a la cifra promedio por día que podría desprenderse de allí (101, por si se preguntan), sino por las razones que podría haber detrás de estos números.

Así como no hay duda de que varios comparendos son impuestos con toda la razón, hay casos en que los ciudadanos sienten que las razones fueron infundadas. Y esto es hablando únicamente de aquellos que son impuestos en la vía, pues otro caso muy distinto ocurre cuando se trata de ‘fotomultas’ que no fueron notificadas a tiempo y de las que las personas se enteran mucho tiempo después.

Es el caso, por ejemplo, de Jaime García, quien al intentar hacer el traspaso de su vehículo le dijeron que no podía por una fotomulta que tenía pendiente desde 2016 por aparente invasión del carril preferencial de la carrera séptima (al cambiar de carril para tomar la calle 94). Al hacer las averiguaciones pertinentes, todo se fue esclareciendo.

El primer paso fue ir al SuperCADE de Movilidad en la calle 13 con carrera 37, donde en las calles aledañas abundan tramitadores y locales con todos los formatos necesarios para cualquier ‘diligencia’. Por fortuna en este caso las demoras no fueron en las instalaciones, sino en las esperas entre cada visita.

Multas por 'exceso de velocidad', una sancion muy rentable

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Luego de exponer por primera vez que nunca había sido notificado de la ‘fotomulta’, pasaron 21 días hasta que llegó la respuesta con una notificación que decía que tenía la dirección errada. Así que el siguiente paso fue pedir un certificado de tradición y libertad del vehículo donde aparece su dirección, una copia de sus datos en el Runt donde se corrobora y, porque no sobraba, un recibo de la factura del gas, para usarlos como prueba de que en efecto, la dirección errada, no había sido registrada por él.

Fueron en total dos meses de un proceso donde el protagonista fueron las largas esperas. Sin embargo, aquí al menos la respuesta fue en favor del ciudadano, caso contrario al de Olga Tinjacá quien hace algunos años perdió todo un día, luego del cual terminó frente a una caja pagando contra su voluntad.

Su viacrucis en el SuperCADE comenzó con una fila de más de dos horas para ser atendidos por una joven que se limitó a copiar lo que dijeron en su máquina de escribir para al final, sin argumentos de ningún tipo, decirles que debían pagar. Al negarse y preguntar que qué más se podría hacer, fueron enviados a una nueva fila de más de horas para ser atendidos, nuevamente, por la misma persona a quien debieron relatarle otra vez su versión de los hechos.

Para sorpresa (¿o no tanto?) de ellos, la respuesta volvió a ser negativa. Sin más remedio, debieron pagar, pues al haber impugnado no es posible asistir al curso para acceder al descuento del 50 por ciento del valor.

Conductores ebrios no pagan sus multas

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Guillermo Talero, quien impugnó en Soacha (con fallo a su favor luego de tres meses) un comparendo por aparente exceso de velocidad en la vía Bogotá Girardot, dice que lo más importante es conocer el Código de Tránsito, pues muchas veces los agentes se aprovechan del desconocimiento de las personas.

La Secretaría de Movilidad dice que el resultado del fallo depende “de las pruebas aportadas en el proceso contravencional”, pero como dice Norman Mejía, quien en su proceso aportó todos los documentos que creyó necesarios para demostrar que el comparendo en su contra fue infundado (supuesta invasión de carril exclusivo de Transmilenio en el Aeropuerto Eldorado), “Eso está hecho para que usted pierda la vaina”.

Tomar fotografías, videos, recopilar documentos y llevar testigos son recomendaciones que podrían ayudar a inclinar la balanza a su favor al impugnar un comparendo, pero muchas veces todo queda al criterio de alguien que pueda o no aceptar sus argumentos y pruebas. Al final del día de alguna forma termina pagando el ciudadano, ya sea con su dinero, con su tiempo o con ambas.

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