Las ‘patinadas’ de la Agencia de Seguridad Vial

La Agencia surgió con muchas expectativas. Se inauguró pero no ha despegado, no tiene sede, se la disputan los políticos y su ejecución es mínima.

Redacción Vehículos

02:02 a.m. 09 de julio del 2016
La Agencia Nacional de Seguridad Vial surgió con muchas expectativas

La Agencia Nacional de Seguridad Vial surgió con muchas expectativas

Carlos A. Camacho Marín
Subeditor de EL TIEMPO


Hace seis años el Gobierno nacional definió como ‘una prioridad y como una Política de Estado la seguridad vial’, al presentar el Plan Nacional de Seguridad Vial Colombia 2011-2016, que incluyó entre sus acciones la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), que empezó a ‘funcionar’ en diciembre del 2015.

Trascurrido este lapso, lo que muestran los resultados es que no se ha cumplido.

Nada que despega: la Agencia de Seguridad Vial se convirtió en una prioridad para los políticos, la política de Estado para reducir la accidentalidad quedó en veremos y la ejecución de la ANSV es mínima e inversamente proporcional a su jugoso presupuesto y nómina (que a pesar de estar aprobada, no ha sido definida), con el agravante que los muertos y heridos por accidentes de tránsito en las vías nacionales y en las ciudades van en aumento.

Esta historia se comienza a tejer el 27 de diciembre de 2013 cuando la Ley 1702 le da vida a la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), cuya misión es “prevenir y reducir los accidentes de tránsito”, labor que hasta esa fecha había estado a cargo del Fondo de Prevención Vial.

A partir de diciembre del 2013, el gobierno tenía seis meses para reglamentar dicha Ley e implementar y poner a funcionar la Agencia, cosa que solo ocurrió casi un año y medio después con la expedición del Decreto 0787 del 21 de abril de 2015. Ahí vino el primer incumplimiento.

Más grave aún es que la ANSV se “inauguró” en diciembre del 2015, con casi tres años de retraso.

De la dirección de la nueva agencia fue encargada la ingeniera Yazmín Gaitán Rodríguez, una antigua asesora del Ministerio de Transporte, quien estuvo hasta mediados de junio en el cargo.

Hasta ahora nadie en el Gobierno ha explicado las razones por las cuales en todo este tiempo no se nombró a un director en propiedad. De manera sorpresiva, la semana pasada en la página oficial de la Presidencia de la República apareció como aspirante a Director de la ANSV el periodista, exconcejal de Medellín y excandidato a la Alcaldía de esa ciudad, Gabriel Jaime Rico Betancur, quien es cuestionado por su desempeño al frente del Centro de Convenciones Plaza Mayor de Medellín.

Las ‘patinadas’ de la Agencia de Seguridad Vial

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Entre los aspirantes al cargo, además de Rico, sonaron los nombres de la saliente directora (e) de la ANSV Yazmín Gaitán, que tiene una especialización en transporte; Mary Bottagisio, directora de la Liga Contra la Violencia Vial; Andrés Alejandro Romero Ortíz, exsecretario de Planeación de Cundinamarca; Jorge Enrique Machuca, exalcalde de Funza, y Gloria Vargas.

No todos ellos tienen experiencia en Seguridad Vial. 

EL TIEMPO conoció que hasta un odontólogo fue postulado al cargo. Entre los aspirantes hay periodistas, abogados, especialistas en finanzas, comercio internacional y relaciones internacionales.

Lo que sí tienen en común es que detrás de cada uno de ellos hay uno o varios congresistas de diferentes partidos políticos y de exfuncionarios o exmandatarios regionales.

Este es uno de los grandes incumplimientos en las prioridades que tenía el Gobierno frente a la seguridad vial, pues cuando se esperaba que a la ANSV llegara un experto, el Gobierno parece inclinarse por políticos con poca experiencia para frenar un problema tan grave como las muertes y heridos en accidentes.

Las ‘patinadas’ de la Agencia de Seguridad Vial

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Y más grave aún es que se han incumplido convenios internacionales como el que se pactó con la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2011 con motivo de la puesta en marcha de la iniciativa ‘Década de la Seguridad Vial’ 2011–2020, en la cual varios países, entre ellos Colombia, se comprometieron a bajar la accidentalidad en más del 50 por ciento.

Al inaugurar la ANSV en diciembre pasado, el presidente Juan Manuel Santos se comprometió con otras cifras: reducir al menos en un ocho por ciento las muertes por accidentes de tránsito al finalizar este cuatrienio y en un 26 por ciento en el 2021.

Algo que claramente no se va lograr, pues desde el 2010 las muertes en accidentes de tránsito han sido en promedio cada año de entre 5.500 y 6.000, mientras que los heridos rondan la cifra de 40.000 personas cada año.

Además, según datos de Medicina Legal, los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte en niños entre los 5 y 14 años y la segunda entre las personas de entre 15 y 24 años de edad.
Es decir, que si se logró avanzar en La Habana para frenar las muertes por la violencia en campos y ciudades, aún falta mucho por hacer para parar la guerra que se libra a diario en las calles y carreteras del país.

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