SEAT Ateca, fuertes argumentos

Haciendo una entrada tardía a este competido segmento, el primer intento de la marca española necesita fuertes virtudes para dar la pelea.

Redacción Vehículos

01:23 p.m. 11 de agosto del 2017
Seat Ateca

Seat Ateca

Daniel Otero Bravo
Redactor de EL TIEMPO

Cuando se habla de este tipo de carros, popularizados por virtudes ofrecidas también por las casi difuntas station-wagon, pero en un paquete (teóricamente) más atractivo, indudablemente hay que centrarse en lo que sus clientes buscan.

No se trata de sensaciones al volante sino de una marcha que pase desapercibida; no se trata de un espacio suficiente para lo necesario sino de sobra hasta para lo innecesario; no se trata de dejar todo atrás y disfrutar la conducción sino de poder traer todo consigo para el camino.

En ese sentido la SEAT Ateca cumple sobrada. A pesar de una suspensión más rígida que otras competidoras, su andar por vías quebradas como las bogotanas no es incómodo, en tanto que la dirección enmudece la mayor parte de las irregularidades.

La amplitud interior solo pierde puntos por el prominente túnel central, a tono con un cojín y respaldo duros para quien viaje en el puesto de la mitad. Los laterales, en cambio, ofrecen espacio de sobra para las piernas y, al menos en la versión que probamos (Style, 100 millones), que no tenía techo panorámico (sí lo tiene la Style Plus, 108 millones), un espacio para la cabeza igualmente amplio.

Seat Ateca

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Puntos extra los da el baúl con sus más que suficientes 510 litros, que se pueden ampliar acostando los respaldos de la banca trasera con solo tirar de una palanca. El piso no queda plano, pero hasta cierto punto se compensa por el hecho de poder devolver los respaldos a su posición con una sola mano y sin que el cinturón de seguridad quede aprisionado.

No pudimos activar la función MirrorLink (¿incompatibilidad con Motorola?), pero la integración por Android Auto no tuvo problema: llamadas, reproducción de música, lectura de mensajes de WhatsApp y hasta comandos por voz fueron fáciles de realizar.

Seat Ateca

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En el manejo la Ateca también destaca. El empuje del motor diésel de 1.968 cm3, aunado a la caja de doble embrague, es contundente una vez se supera el notorio lag del turbo no por sus modestos 143 caballos sino por sus fuertes 320 Nm de torque. Los modos de manejo permiten aprovechar todo un poco mejor, pero es claro que en ningún momento confundiríamos su desempeño con el de un deportivo.

A cambio de esto la Ateca entrega otras bondades: según representantes de la marca, las pruebas de consumo de CESVI Colombia dieron 76 km/g, cifra destacable y creíble según las experiencias con las contadas Golf Sportwagen vendidas con esta misma motorización. Una gran ventaja tanto para viajeros de largas distancias como para dolientes de eternos trancones urbanos.

Seat Ateca

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Reuniendo no solo lo que buscan quienes estén en el mercado de este tipo de carros (espacio, comodidad, practicidad, conectividad, etc.), sino empacándolas bajo unas líneas más atractivas y moviéndolas con una motorización aventajada en todo sentido, la SEAT Ateca tiene razones de sobra para ser de las mejores del segmento; el público dirá si también una de las más vendidas.

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