Seguridad vial: con plata y la accidentalidad en rojo

Sigue la puja por quién se quedará con la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Políticos se disputan el manejo de un jugoso presupuesto.

Redacción Vehículos

01:22 p.m. 02 de septiembre del 2016
La Agencia Nacional de Seguridad Vial surgió con muchas expectativas

La Agencia Nacional de Seguridad Vial surgió con muchas expectativas

“Me parece que nos estamos enredando. No debiera escogerse por cuota política. La accidentalidad está disparada. Es muy triste que esto sea así”. Son las impresiones de un alto funcionario del Ministerio de Transporte, quien pide su anonimato al referirse a lo que está pasando con la Agencia Nacional de Seguridad Vial, ANSV, inaugurada en diciembre pasado con bombos y platillos, pero sin dirección y menos con un plan de acción para reducir los altos índices de accidentalidad.

La Agencia empezó a funcionar con una directora encargada (Yazmín Gaitán), quien a su vez fue reemplazada por otra funcionaria del Ministerio, la secretaria General Paula Andrea Sánchez Gutiérrez, quien quedó encargada desde junio.

A finales de ese mes, en la página de la Presidencia de la República apareció como aspirante al cargo de director el exconcejal de Medellín y periodista Gabriel Jaime Rico, quien al parecer tenía el respaldo de varios de congresistas. Pero su nombre fue retirado casi en silencio ante la avalancha de críticas. Su perfil profesional no cumplía con los exigentes requisitos del manual de funciones de la ANSV, fue lo que dijo una fuente del MinTransporte.

De la Agencia no se volvió a saber nada hasta mediados de agosto cuando el Ministro de Transporte, Jorge Eduardo Rojas, anunció ante la Comisión Sexta de la Cámara el aumento del presupuesto de la ANSV para el próximo año en un 162 por ciento, es decir, que pasará de los 38.000 millones de 2016 a 99.551 millones de pesos.

Las ‘patinadas’ de la Agencia de Seguridad Vial

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A esta suma hay que agregar más de 35.000 millones de pesos provenientes de un porcentaje de lo que pagan los usuarios por cada póliza del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, Soat, y otro tanto por los trámites ante el Runt y la revisión técnico-mecánica, que son legalmente las fuentes de financiación de la Agencia.

Además, la ANSV recibió una ‘herencia’ de 117 mil millones de pesos del liquidado Fondo de Prevención Vial, y para arrancar a funcionar obtuvo un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, de 10 millones de dólares, de los cuales están pendientes por desembolsar este año US$4.784.736,32.

Con esa cantidad de ceros a la derecha y la autonomía para manejar esos recursos y la nómina de más cien personas, no es extraño que los políticos estén tras ese cargo.

Las ‘patinadas’ de la Agencia de Seguridad Vial

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EL TIEMPO confirmó con varias fuentes y suena con fuerza el nombre del cónsul General de Colombia en Shanghái, Ricardo Galindo Bueno.

Detrás de este nombre está un influyente senador del partido Cambio Radical, quien fue presidente de la Comisión Cuarta de la Cámara y es muy cercano a Galindo. “Profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia y especialista en Integración Regional y Negociaciones Internacionales, con más de 20 años de experiencia principalmente en el sector internacional y de gobierno”, según la página web de la Cancillería.

Es el mismo caso de Gabriel Jaime Rico. Galindo, quien ha sido un exitoso diplomático en Asia, tampoco cumple con los requisitos, o al menos en su hoja de vida no figura que tenga los conocimientos y experiencia en el campo de la seguridad vial para manejar una Agencia que tiene en sus manos la difícil tarea de reducir las altas tasas de muertos y heridos en calles y carreteras. Este no es un problema menor. Naciones Unidas en el 2010 y el Banco Mundial (BM) en el 2013 lanzaron alertas sobre la accidentalidad vial.

Las ‘patinadas’ de la Agencia de Seguridad Vial

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El BM la calificó como “un importante problema social y de salud pública”, con una tasa promedio de 5.500 muertos cada año y unos 45.000 heridos, cifras que se han mantenido en los últimos 10 años; y en 2016 las alarmas están encendidas. (Ver ‘Las recomendaciones del BM’).

Entre el año 2000 y 2014, cerca de 28.000 motociclistas murieron en accidentes de tránsito y las cifras están creciendo. Entre tanto, la disputa por la dirección de la ANSV sigue y el problema se ‘calma’ con publicitadas campañas de seguridad vial que quedan en manos de los alcaldes, pero sin ningún seguimiento ni control a sus resultados.

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