Serie 2 Active Tourer: LA ‘OTRA CARA’ DE BMW

Este vehículo se aleja de la acostumbrada tradición de la marca y muestra una nueva cara más familiar. Probamos la versión 218i.

Redacción Vehículos

11:51 a.m. 26 de septiembre del 2016
BMW Serie 2 Active Tourer

BMW Serie 2 Active Tourer

Daniel Otero Bravo
Redactor de EL TIEMPO

Las claves de diseño características de BMW están ahí: la parrilla de riñones, los faros dobles, las luces de freno en forma de ‘L’, el Hofmeister Kink, pero al mirarlo como un todo es evidente que el Serie 2 Active Tourer es algo totalmente distinto a lo que la marca nos tiene acostumbrados.

Adentro sucede lo mismo, pues así la consola central esté angulada hacia el conductor y varios de los controles estén donde cualquiera que venga de otro BMW esperaría encontrarlos, la sensación general que se tiene a bordo es nueva, por no volver a llamarla distinta.

Naturalmente esto también se reafirma con su construcción y disposición motriz, pues a un lado han quedado las plataformas BMW en favor de las usadas por MINI. Es decir que al igual que la X1 estamos ante un vehículo de tracción delantera, aunado al hecho que en el caso de la versión 218i (como la que condujimos) se adoptan también el motor tricilíndrico de 1.5 litros con 136 caballos, y la transmisión Steptronic de seis velocidades que montan las versiones Cooper de MINI.

No extraña entonces que la misma marca destaque al Active Tourer como un producto enfocado a satisfacer las demandas de otros segmentos, donde lo que prima, por encima del manejo y la deportividad, es la comodidad y habitabilidad del interior. Así que para entenderlo, y de esa forma comprenderlo y apreciarlo, debemos reformatear el chip que nos dice qué deberíamos esperar de un BMW.

BMW Serie 2 Active Tourer

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Con esto en mente podemos entender, por ejemplo, por qué la típica posición de manejo baja en una silla de buena sujeción lateral ha sido cambiada por una donde se favorece la altura para mayor visibilidad y un mullido que no canse en trayectos largos.

Igualmente entendemos que el alargue de la plataforma de sus hermanos menores (cada vez más grandes, por cierto) tiene como fin incrementar el espacio para las piernas de los pasajeros de atrás, al punto que puedan sentirse como si fueran en una X5. Esta amplitud se acompaña de un baúl igualmente amplio cuya altura le permite acomodar objetos grandes, mientras que el espacio para la cabeza aumenta su sensación gracias al techo panorámico.

Sin embargo, la carrocería alta cobra puntos en el manejo: los balanceos de cabina son más pronunciados, pero a la vez contrarrestados por una suspensión que si bien resulta algo seca y brusca en ciertos resaltos, es bastante obediente la mayor parte del tiempo. Más bien diríamos que el apartado que más puntos resta a la comodidad son las llantas, cuyo ruido irrumpe de forma prominente en el interior.

BMW Serie 2 Active Tourer

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Con una caída de más de 2.000 rpm entre cambio y cambio (incluso en modo Sport) el desempeño no es tan progresivo, pero en términos generales y volviendo al tema de enfoque y expectativas, cumple lo que se le pida al mover tranquilamente los 1.435 kg de peso de este monovolumen.

Todo esto se resume en que por 110 millones de pesos el Serie 2 Active Tourer es un vehículo que destaca no cuando se lo mire con los ojos que se miraría a un BMW como los que nos han enamorado por tantos años, sino con los que buscan las características de un auto familiar (con todo lo que eso conlleva) impregnado de una sensación Premium en todos sus detalles.

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