Volkswagen Safari, herencia de la guerra

Un pequeño campero desarrollado durante la Segunda guerra mundial sobre la plataforma del Escarabajo, basándose en el concepto del Kübelwagen.

Redacción Vehículos

10:51 a.m. 21 de abril del 2016
Volkswagen Safari

Volkswagen Safari

A finales de los años 60 Volkswagen revivió la idea bajo la denominación Typ 181 Kurierwagen (auto de mensajería), aunque tomaría diferentes nombres de acuerdo al país donde fuera comercializado.

La carrocería de 3.78 metros de largo, 1.64 de ancho y 1.62 de alto estaba montada sobre la plataforma del Karmann Ghia, una versión más ancha que la usada por el popular Escarabajo y con el cual compartía el motor de 1.5 litros y 44 caballos de potencia. Por su parte, la transmisión y el eje trasero eran unidades modificadas de las que usaba la Combi.

La rústica cabina estaba compuesta por dos butacas para los puestos delanteros y una banca para los traseros, y todo era cubierto por una capota de lona de PVC que se replegaba manualmente en la parte trasera. Al hacerlo, el parabrisas también podía bajarse (hacia adelante) y las puertas desmontarse.

Esta versión civil, junto a la militar, comenzó a ser fabricada por Volkswagen en su planta de Wolfsburg en 1969. A finales del año siguiente la planta de Puebla (México) también empezó a ensamblar el modelo (con CKD alemán); allí fue bautizado como Safari y una parte de su producción comenzó a ser importada a nuestro país.

Volkswagen Safari

Volkswagen Safari

Tal como ocurría con los demás modelos de la marca, esta labor estuvo a cargo de Volkswagen de Caribe, aunque a finales de la década del 70 también trajo modelos procedentes de Alemania. Estos contaban con algunas diferencias, como un motor un poco más potente y componentes de la suspensión heredados de los Super Beetle.

La vida de la versión civil del Safari cesó en 1980, aunque el modelo militar siguió en producción hasta 1983. A pesar de la cantidad de unidades que llegaron a nuestro país, hoy en día el número de sobrevivientes es algo limitado, muchos de ellos terminando como víctimas de algunas “manos creativas” y otros tantos guardados para ocasiones especiales.

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