La accidentalidad en las calles colombianas continúa con su tendencia creciente

Hace falta romper varios mitos que han permanecido en el tiempo, empezando por su definición: no se sabe a ciencia cierta qué es la seguridad vial.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Desde hace más de 115 años, la humanidad está sometida al flagelo de los accidentes de tránsito. Desde entonces han muerto 60 millones de personas y han quedado lesionadas alrededor de 600 millones, más que todas las guerras juntas. 

Las pérdidas económicas también han sido inmensas: pagos de atención hospitalaria, reparación de vehículos, investigaciones, indemnizaciones¿ En Estados Unidos y la Unión Europea, por ejemplo, el costo de este flagelo está hoy por el orden del 1,5 por ciento del PIB y en los países en vías de desarrollo, cerca del 2 por ciento.

En Colombia han fallecido 65 mil personas en los últimos 10 años y terminaron lesionadas alrededor de 400 mil por culpa de los accidentes de tránsito. 

Mucho ruido y pocas nueces
Mucho se investiga y discute acerca de cómo prevenir estos hechos. Se gasta dinero en prevención formal, campañas de seguridad vial, mecanismos de control y nuevas legislaciones, pero poco se invierte en investigación científica sobre el tema. 

Solamente naciones como Estados Unidos, Suecia, Australia, España, Alemania e Inglaterra se dedican a estudiar científicamente por qué ocurren estos hechos y para ello destinan recursos de liderazgo estatal, implementan programas de seguridad vial y desarrollan un sinnúmero de medidas para disminuirlos. 

Pero en países subdesarrollados, en donde el problema es mucho más grave, no se han dedicado los esfuerzos suficientes para hacerlo. 

El tema de la seguridad vial en Colombia radica, en gran medida, en la falta de conocimiento de las personas que la lideran y desarrollan, así como en la errada concepción de conceptos acerca de esta problemática. 

Hace falta romper varios paradigmas y mitos que han permanecido en el tiempo, empezando por su definición: no se sabe a ciencia cierta qué es la seguridad vial.

¿Qué es eso de la seguridad?
En términos generales, ésta se podría definir como las políticas y estrategias que se establecen con el fin de desarrollar una serie de actividades antes, durante y después de los hechos, que permitan reducir los accidentes de tránsito o hacerlos menos graves. 

Aquí todavía se piensa que vigilar las carreteras con tanques y ejército es seguridad vial, o que las campañas publicitarias de prevención es lo único que se puede hacer. 

No se investigan los accidentes a profundidad, solo se hace con fines judiciales o para las compañías de seguros; para determinar responsabilidades, pero no para identificar el origen o las causas. 

Por otra parte, la información disponible es precaria y de mala calidad: no es posible obtener efectividad en las campañas de prevención si éstas se basan en la causalidad dictaminada por los agentes de tránsito, horas después del accidente. 

Así las cosas, si Colombia pretende implementar un verdadero programa de seguridad vial sostenible, medible y cuyo principal objetivo sea reducir los índices de accidentalidad, debe tener en cuenta temas básicos, como:     

*Un plan nacional de seguridad vial gubernamental (política de estado) con un firme compromiso político y presupuesto para su implementación.
*Planes maestros de movilidad en cada municipio.
*Promoción del desarrollo de la seguridad vial a través de conocimiento, investigación y experimentación.
*Compromiso de la academia con la investigación en seguridad vial: es necesario que la implementación se adecue las conclusiones de esas investigaciones.
*Conformación de un grupo de personas con real conocimiento sobre el tema.
*Convertir la información efectiva y científica en políticas que protejan a los usuarios de las vías. 
*Comprometer a la empresa privada (transportadores, fabricantes de vehículos, compañías de seguros y comerciantes) con la seguridad vial, a través del financiamiento de investigaciones y dotación en equipos de control, entre otras iniciativas.
Este artículo fue escrito con base en la información enviada por Diego Manuel López Morales, investigador de accidentes de tránsito y experto en seguridad vial.


¿QUÉ ES UN ACCIDENTE DE TRÁNSITO? 
Es el resultado de un proceso en el que intervienen múltiples factores resultantes de una compleja interacción entre el vehículo, la vía y su entorno, así como del hombre y las políticas de seguridad vial. 

Los accidentes no son hechos fortuitos, imprevistos; son el resultado de una serie de hechos concatenados que se someten a parámetros predeterminados, los cuales se pueden relacionar con alguna falla del comportamiento humano.

Por eso es importante que intervengan todos los actores en su solución: salud, transporte, judicial, académico, gubernamental y, por supuesto, las víctimas.

El 80 por ciento de estos hechos tiene su origen en el factor humano. Casi todos son culposos, es decir, se producen por impericia, imprudencia o negligencia de algún actor del tránsito (conductor o peatón).

Los vehículos y las vías son factores que originan accidentes, aunque en menor porcentaje (15 y 5 por ciento, respectivamente): un vehículo viejo, por ejemplo, es más vulnerable a las fallas y carece de elementos de seguridad pasiva. 

Una vía mal diseñada, construida o mantenida, genera también incidentes que, a la postre, pueden convertirse en accidentes de tránsito. 

Por eso la revisión técnico-mecánica obligatoria y las auditorías de seguridad vial son herramientas ideales para minimizar esos riesgos.     


APTITUD Y ACTITUD
La conducción segura es posible cuando se tienen los dos elementos fundamentales en todo proceso en donde está presente el factor humano: la aptitud y la actitud hacia la conducción. 

Esto quiere decir que, mientras viaja frente al volante, el ser humano no utiliza únicamente sus habilidades sicomotoras, sino ¿además- elementos subjetivos, como sensaciones, expectativas, emociones y experiencias.


FALTA RIGUROSIDAD
Si bien en los últimos 10 años se han reducido en un 30 por ciento las muertes por accidente de tránsito en nuestro país, las cifras de heridos y de los mismos siniestros son aún muy altas. ¿Por qué?

*No existe una cabeza visible y responsable de la seguridad vial.
*Se confunde el liderazgo que debe tener el Ministerio de Transporte con el de otras entidades, como el Fondo de Prevención Vial o la Secretaría Distrital de Movilidad. 
*Todavía no se han implementado los planes maestros de movilidad y los municipales de seguridad vial, que son la bitácora en este tema para cada municipio.
*Los recursos públicos destinados para el tema son bajos y otros provienen del Soat. Estos últimos son manejados por el Fondo de Prevención Vial, que ha hecho un gran esfuerzo, pero sin un control técnico y financiero riguroso.
*Sólo algunas entidades recurren a préstamos de la banca internacional para desarrollar programas implementados en el plan maestro de movilidad, para el caso de Bogotá.
*70 por ciento de los conductores, incluidos los motociclistas, no realizaron un curso de formación para obtener la licencia de conducción. 


CUESTIÓN DE DISCIPLINA
*El Ministerio y la Superintendencia de Puertos y Transporte deben reglamentar y propender la obligatoriedad del proceso de obtención de licencia de conducción, ya que es desde allí desde donde se comienza a controlar la seguridad vial.
*Los conductores adultos y los peatones ya tienen normas de comportamiento interiorizadas desde la infancia y muy difícilmente se pueden cambiar voluntariamente. Se necesita un control (agentes de tránsito, radares, cámaras, conos) para que adecuen su comportamiento.
*Las multas no necesariamente deben ser altas, sino ejemplares, que se paguen, que le muestren al infractor lo que implica su violación.
*Para los delitos penales (lesiones y homicidio), las penas deberían ser más drásticas en casos en donde se pruebe que la embriaguez fue la causa del accidente.
 

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