Adrian Newey y Sebastian Vettel se unieron para formar un equipo imbatible

Newey, cabeza del mejor equipo de ingeniería de la F1, cuyos autos han dejado en segundo plano a Ferrari, McLaren y Lotus; Vettel, con unas manos prodigiosas y un manejo cada vez más dominante.

Redacción Motor

08:22 p.m. 12 de noviembre del 2013

Vea imágenes de la Fórmula 1 2013 

Vea aquí un resumen de los mayores logros de Vettel comparados con el histórico de la Fórmula 1

Si hay algo contradictorio en el deporte es la percepción y el sabor del éxito y la superioridad que pueden tener sus seguidores. Cuando se da el caso de pilotos como Michael Schumacher y Sebastián Vettel, que dominan a sus anchas los campeonatos y hacen de los podios una fotocopia del anterior, el público suele desestimar las virtudes que tienen y la máquina que han podido ensamblar para conseguirlo, como si esas no fueran las metas esenciales del deporte: tener el auto más rápido y a quien mejor lo maneje.

Schumacher, por razones que sobrepasaron sus habilidades y acciones que no siempre fueron de buen recibo por parte de la tribuna ni un homenaje al fair play (fue despojado de un subtítulo mundial por manejo incorrecto con Villeneuve), nunca logró unanimidad a su alrededor.

Y ahora, el superdotado Vettel ha recibido tremendas silbatinas luego de sus mejores victorias, pues su superioridad es tan manifiesta que parece arruinar el espectáculo y humilla a los miles de ferraristas que no logran pasar gallardamente el grisáceo y hasta penoso momento de su equipo.

Es una gran injusticia lo que sucede con los grandes dominadores. Cuando un equipo piloto-automóvil consigue aplastar a sus rivales y le saca media vuelta de diferencia a la mitad de sus oponentes (Abu Dabi hace dos semanas) la carrera es juzgada como monótona, insulsa, insípida, y ese derroche de superioridad se convierte en un pecado para los autores.

En cambio, si la prueba se resuelve en una cerrada batalla entre dos o más protagonistas, sin ser los mejores en muchos casos, es calificada de inmediato como uno de los grandes momentos de la historia y pasa al archivo como un domingo memorable, que pudo ser técnicamente mediocre.

Pero como en el fondo todo se resume en espectáculo y riesgo, las eras de Schumacher y Vettel son castigadas, y más ahora, cuando las carreras son un concurso de tecnología y estrategias que el seguidor poco entiende y que por la misma antipática y distante concepción de la organización, que hace todo lo posible para que la gente esté bien lejos de la acción y de palpar el acontecer de los equipos, cuanto más campeón tiene la F1, más aburrida es considerada. Una paradoja: como si ver a Messi meter goles y goles fuera la antítesis del fútbol y de la fiesta.

Independientemente de ese injusto entorno negativo, el cuarto título consecutivo del joven alemán muestra el paralelo dominio de su equipo Red Bull, nacido de las cenizas de la Escudería Jaguar con la cual Ford tuvo un resonante fracaso. Red Bull no era nada diferente a un jugoso presupuesto que compró al ingeniero más brillante de las dos últimas décadas, Adrian Newey, a quien recuperaron de los armarios de McLaren para que hicierasobre una hoja en blanco el carro de sus mejores ideas aerodinámicas, una ciencia totalmente experimental y en la cual apenas unos cuatro o cinco gurús en el mundo tienen el conocimiento más avanzado. Y con un visible escalafón diferencial entre ellos.

Newey y su enorme equipo –son más de 300 personas- le han dado a Vettel un carro letal que ha puesto a los departamentos técnicos de Ferrari y McLaren notoriamente en un segundo plano y a una segunda distancia en la pista. Tan solo Ross Brawn, con Mercedes, ha tenido cercanía con las velocidades de los Red Bull, y su ingenio, que le permitió ganar con Button el mundial de 2009 al interpretar de la mejor manera las reglas, no ha sido lo suficientemente atinado para seguir el lápiz de Newey en las manos de Vettel.

En semejante aparato, Vettel ha sacado el mejor partido de sus características técnicas y en las últimas carreras de este año la superioridad de su manejo ha sido más impresionante, pues bastan cinco o seis vueltas para que abra una luz irreducible. Y no se está midiendo con niños de la F1. Hay cuatro campeones mundiales en la grilla: Button, Raikkonen, Alonso y Hamilton, montados todos ellos en chasises teóricamente con el mejor pedigrí y con los mejores motores de la especialidad, campeonato en el cual Renault también ha estado en el más allá de la potencia.

El año entrante todo será diferente en cuanto al diseño y la arquitectura de los carros, pero los chasises y la aerodinámica no tendrán mayores cambios, por lo cual de nuevo Red Bull parte con ventaja, y de las plantas motrices de Renault no se duda. Y menos de Vettel, cuya forma está cada vez más arriba, por lo cual ganar otro mundial es algo muy predecible. Y si su equipo consigue con las nuevas reglas la misma diferencia a su favor, la ruta hacia la marca de los siete títulos de Schumacher no es la utopía que se veía hace apenas cinco años cuando el alemán dejó en la historia un logro que se pensaba inalcanzable.

F1 2014

El año entrante será revolucionario en la F1: los motores pasarán a ser V6 de 1,6 litros y tendrán un turbocargador central que anulará gran parte del efecto aerodinámico de los túneles laterales de los carros. La electricidad aportará mucho más y de manera libre, pues los motores térmicos no tienen la potencia de los actuales y apenas podrán consumir 100 kilos de gasolina para toda la carrera, cantidad insuficiente si no se ayudan con la parte eléctrica.

A precio de hoy

La Revista Autosport hizo un interesante ejercicio al tomar todos los resultados de la F1 y colocarles a esos resultados los puntos que da la tabla actual. Esta sería la clasificación actual del rendimiento total de los 15 primeros de la lista:

1,. Michael Schumacher, 3.890; 2.- Alain Prost, 2.470,5; 3.- Fernando Alonso, 2.394; 4.- Rubens Barrichello, 1.892; 5.- Ayrton Senna, 1.859,5; 6.- Kimi Raikkonen, 1854; 7.- David Coulthard, 1.726; 8.- Nelson Piquet, 1.672; 9.- Jenson Button, 1.664,5; 10.- Nigel Mansell, 1.500; 11.- Sebastian Vettel, 1.491; 12.- Lewis Hamilton, 1.439; 13.- Gerhard Berger, 1.409,5; 14.- Mika Hakkinen, 1.382; 15.- Niki Lauda, 1.337.

Los grandes derrotados

Los tres grandes fabricantes fueron aplastados por Red Bull. Ferrari pasó por un año melancólico a pesar de dos victorias de Alonso y remata muy lejos de la punta. Mercedes progresó muchísimo, con cuatro triunfos, tres de Rosberg y uno de Hamilton, a quien opacó totalmente su compañero de equipo, pero no le alcanzó la gasolina para ser más contundente en la segunda parte del año. Para McLaren, el del 2013 es un campeonato para esconder por sus pobres resultados y el modesto papel de Jenson Button, a quien Sergio Pérez le pasó muchas veces por encima. Mark Webber, con un carro similar al de Vettel y las mismas posibilidades técnicas, no supo aprovecharlo y más bien mostró que está en un nivel inferior, que explica su salida de la F1. Dos fabricantes de alto prestigio, Ferrari y Mercedes, no le llegaron al rendimiento de Red Bull, un equipo independiente.

El gran ganador fue Lotus, cuyos recursos financieros están en un piso mucho más abajo que los de los equipos citados, sin embargo logró una victoria con Raikkonen y puso en orden las capacidades de Romain Grosjean, quien es el piloto revelación junto con Nico Hülkenberg. Sin contendores a la vista, Renault es el mejor motorista de la F1.

Las verdades de las cifras

Debido a numerosos cambios en el sistema de puntajes a lo largo de 63 años de la Fórmula 1, y al aumento de carreras por campeonato (más del doble en algunos casos), es imposible e injusto comparar a los pilotos de diferentes épocas al tenor de los números. Sin embargo, estos datos nos dan un panorama relativamente más exacto de muchas variables.

Hay que anotar que Vettel tiene apenas 26 años y se ha presentado a 125 carreras en 8 mundiales. Schumacher, el referente más alto, corrió 17 campeonatos y tuvo 308 presencias y corrió hasta los 43 años. O sea, Vettel tiene suficiente espacio para alcanzar sus estadísticas.

DATOS

Vettel y Schumacher son calificados injustamente como la antítesis del espectáculo, como si ver a Messi anotar goles y goles fuera un pecado del fútbol.

Vettel tiene tiempo y muchas temporadas por delante, por eso alcanzar los siete títulos de Schumacher es algo que parece cada vez más fácil.

Mark Webber se retira de la F1 y en su asiento estará el también australiano Daniel Ricciardo, al lado de Sebatian Vettel.

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