La del Alcoholímetro es la única prueba que avala Medicina Legal para determinar un estado de embriaguez

La precisión con que miden el grado de concentración en la sangre les permite a los agentes de tránsito proteger la vida de los conductores trasnochadores.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

MANUEL ORDUZ
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

Sábado, tres de la mañana. Los rumberos salen de bares y discotecas hacia sus casas para dormir, por fin, el guayabo que les habrán dejado varias horas de baile, trago y cigarrillo. Como siempre, transitan por las grandes avenidas y son testigos de que, a pesar del reloj, hay cientos los vehículos pasando de un lado para otro, a gran velocidad. 

Una aglomeración de policías de tránsito, ataviados con chalecos fluorescentes y equipados con luces, vallas, conos, señales luminosas y grúas, los esperan pacientemente al final del ¿circuito¿ para verificar que sí están en condiciones de manejar, dentro de un ritual que, de unos años para acá, se repite semana tras semana.

En efecto, ya no hay jueves, viernes o sábado en que los trasnochadores no ¿caigan¿ en algún retén de la Policía Metropolitana de Tránsito de Bogotá, compuesto por, al menos, 10 uniformados, ubicados a lado y lado de un estrecho sendero que los obliga a avanzar muy lentamente¿ hacia adelante. Su misión: salvarles el pellejo a quienes insisten en conducir embriagados.

¿Con la repetición permanente de controles buscamos que la gente reflexione y lo piense dos veces antes de manejar tomada ¿dice el comandante de la Policía Metropolitana de Tránsito de Bogotá, coronel Omar González-. Queremos lograr que cada conductor bogotano diga: ¿yo me evito el dolor de cabeza del patio y el comparendo, y actúo con responsabilidad¿¿.

Esta misión ha dado sus frutos, a juzgar por las cifras que maneja su institución: mientras que, en el 2005, hubo 46 muertos en Bogotá en accidentes de tránsito relacionados con embriaguez, en el 2006 fallecieron 24 personas. Los comparendos bajaron de 11.548 a 8.898 durante los mismos periodos.

Soplo de vida
Además de la actividad persuasiva adelantada por las autoridades capitalinas, la Resolución 000414 de 2002 les permitió a Medicina Legal y la Policía de Tránsito trabajar más en llave en un tema clave: los procedimientos para determinar el grado de embriaguez de los conductores.

Para ello avaló, además de la prueba física realizada en laboratorios especializados, otra electrónica, igualmente eficiente, obtenida a través del alcoholímetro, un sencillo, pero sofisticado aparato, que, al igual que el test médico, mide el número de gramos de alcohol presente en la sangre.

Según Claudia Gutiérrez, vocero de Security Signal Ltda., empresa importadora y distribuidora de este tipo de equipos, ¿el valor numérico que arroja la pantalla del alcoholímetro es tan preciso como el de una prueba de sangre, siempre y cuando se utilice correctamente. Como aquella, es en un 99 por ciento confiable¿. 

Consiste en una especie de caja portátil con una boquilla, que el conductor debe soplar de manera continua, por unos segundos. Esa boquilla es la entrada del aire a un medidor que registra con exactitud cuánto alcohol ingirió, y lo muestra luego en una pantalla que indica dentro de cuál de los grados de embriaguez está la persona evaluada.

¿Uno cree que está embriagado cuando está en el tercer grado, pero no cuando está en el primero o en el segundo. Sin embargo, los agentes que hacen la selección de conductores en un retén interactúan con ellos para saber si se le percibe aliento a alcohol.
De ser así, se les realiza una entrevista y el examen con el alcoholímetro¿, advierte el coronel González.

Así funciona un control
Cada vez que decide ¿salir a la calle¿, la Policía Metropolitana de Tránsito instala entre cinco y siete retenes en lugares estratégicos de la ciudad, cada uno de los cuales consta de 10 a 15 agentes.

Además de los conos y las vallas de protección, estos policías cargan todos los elementos de seguridad, como armas y chalecos blindados, debido a que, además de embriaguez, se pueden encontrar con delincuentes listos a perpetrar crímenes y hasta con conductores ¿vivos¿, que tratan de escaparse para que no les inmovilicen sus vehículos.

Al lado del retén instalan una carpa, a donde conducen al posible infractor para que un policía, previamente entrenado por Medicina Legal, le realice la prueba del alcoholímetro. El conductor sopla y el aparato marca el resultado, que luego imprime en una hoja, la cual sirve de prueba en caso de resultar positivo. 

Cabe decir, sin embargo, que el conductor tiene todo el derecho a pedir la repetición de la prueba, pues el ideal es realizarla, como mínimo, 20 minutos después de haber ingerido alcohol, con el fin de que no marque más concentración de la que realmente tiene su cuerpo.

Cumplido este paso y descubierta la falta, el conductor recibe un comparendo equivalente a 30 salarios mínimos diarios legales vigentes, su vehículo es inmovilizado y la licencia de conducción suspendida, de acuerdo con la gravedad de la embriaguez.  

Si su prueba marca Grado 1, la licencia le es suspendida entre ocho meses y un año; Grado 2, de dos a tres años y, Grado 3, entre dos y 10 años. Si el conductor es reincidente en este último grado, se le suspende la licencia de por vida.

Vale la pena decir también que, en casos especiales, como son los vehículos de servicio público, los de transporte escolar o los de los instructores de tránsito, la multa es doble.

La experiencia hace el ¿ojímetro¿
¿Nosotros instalamos los puestos de control, estratégicamente, en los puntos con mayor incidencia de esta infracción y en donde puede haber mayor riesgo de accidentes de tránsito ¿dice el sargento Wilson Alzate, uno de los agentes más antiguos de la Policía Metropolitana de Tránsito-. La avenida Ciudad de Quito, la Boyacá, la 1º de Mayo, la Zona Rosa y el Parque de la 93 son los más críticos¿.

Los años de experiencia de este intendente le han enseñado que los conductores embriagados se pueden salir de control y cometer locuras, como arrollar a los policías o estrellar otros vehículos, con tal de evitar los patios.

¿Ellos no saben que nuestra función no es ejercer la represión, sino prevenir que les suceda algo malo por andar fuera de control. Los años de experiencia me indican, sin lugar a dudas, que no hay muerte más horrible e impactante que la de un accidente de tránsito¿, dice.

Por eso, agentes curtidos como él tienen desarrollados la vista y el olfato de forma tal que, desde afuera, ya saben quién viene manejando con tragos.

¿El sudor en la frente, el parpadeo lento y el caminar pausado los delata de inmediato ¿dice Alzate-. Otros ingieren alimentos o mentas para ocultar el vaho y la mayoría asumen una posición de ¿hombre serio¿, creyendo que con eso ocultan su estado¿.

Sea cual sea el truco, lo cierto es que los agentes de tránsito capitalinos tienen el entrenamiento y la experiencia suficientes que les permiten no transigir cuando pescan a un conductor embriagado. Y si a eso se le suma la prueba contundente del alcoholímetro, el mejor consejo para el conductor es no sacar a bailar su carro.

¿QUÉ TIENE QUE VER EL ALIENTO CON LA SANGRE?
El etanol es volátil, de ahí que la cantidad de alcohol, en proporción a la concentración de la sangre, pasa a los sacos de aire alveolar de los pulmones, al igual que el dióxido de carbono sale de la sangre, entra a los pulmones y es exhalado del cuerpo.

Por eso es posible analizar una muestra de aire alveolar para determinar la concentración alcohólica del aliento y predecir su presencia en la sangre.

FUNCIONES DEL POLICÍA DE TRÁNSITO
Preventiva: es la que más ejercen, especialmente en los retenes de control, en donde educan al infractor y le explican por qué deben aplicarles la ley.

Correctiva: se da en eventos como choques simples o accidentes con heridos: en este último caso, el agente debe llevar al infractor a Medicina Legal y solicitar, por escrito, una prueba de alcoholemia para poder judicializarlo.

Fiscalizadora: puede, por ejemplo, detener una obra en construcción que represente un peligro para conductores y transeúntes y pedirles a los contratistas el permiso otorgado por el IDU.

PARA TENER EN CUENTA

Cuanto más tome, más alta la concentración de alcohol en la sangre.

Cuanto más rápido tome, más pronto alcanzará una alta concentración en la sangre.

Las mujeres tienen más agua y menos grasa por libra de peso, de ahí que el alcohol se concentre más en ellas.

Cuanto más pesado, más agua tiene el cuerpo y menos concentración de alcohol tendrá.

Comer algo antes de tomar hace más lenta la absorción de alcohol en la sangre.

MEDICIÓN DE LA CANTIDAD DE ALCOHOL
El grado de embriaguez lo determina la Resolución 000414, en su artículo segundo, así:
Resultados menores a 40 miligramos de etanol por cien mililitros de sangre total se interpretan como estado de embriaguez negativo.
Resultados entre 40 y 99 miligramos de etanol por 100 mililitros de sangre total corresponden al primer grado de embriaguez.
Resultados entre 100 y 140 miligramos de etanol por 100 mililitros de sangre total corresponden al segundo grado de embriaguez.
Resultados mayores o iguales a 150 miligramos de etanol por 100 mililitros de sangre total corresponden al tercer grado de embriaguez.


PRUEBA DE SANGRE, SOLO SI HAY LESIONADOS
Si hay lesionados, el agente debe llevar al conductor a Medicina Legal y solicitar por escrito los resultados de la prueba de sangre. Esa es la prueba que tiene para certificar que iba drogado o tomado y que, por esa conducta, provocó un accidente. Si lo para en el retén, le hace la prueba del alcoholímetro para poder llevarle el carro a los patios y ponerle el comparendo.


¿SE PUEDE CONFIAR EN EL ALCOHOLÍMETRO?
Como todo aparato electrónico, el alcoholímetro requiere mantenimiento preventivo con el fin de garantizar su idoneidad, pero también para eliminar los residuos de alcohol que quedan de tanto soplar.

Security & Signal calibra sus alcoholímetros cada 300 pruebas: ¿El mantenimiento consiste en llevar, a 34 grados centígrados de ebullición, unos alcoholes especiales. El resultado debe mostrar entre un 0,01 y un 0,03 por ciento de tolerancia con respecto al resultado real ¿explica Claudia Gutiérrez, funcionaria de esta empresa distribuidora-. Tardamos cinco días calibrándolos, pues les hacemos varias pruebas¿.

Aunque los alcoholímetros personales tienen una vida útil promedio de 3.000 pruebas, los más sofisticados, como los que utiliza la Policía Metropolitana de Tránsito de Bogotá, pueden durar muchos años, siempre y cuando se les realicen los mantenimientos adecuados.

¿Después de calibrados, tenemos la obligación legal de emitir un certificado para que Medicina Legal o quien sea que necesite esa prueba, la puedan ver -añade Gutiérrez-. Las boquillas son desechables y se distribuyen en paquetes de 25, a un promedio de 100 pesos cada una¿.

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