Análisis de José Clopatofsky a la temporada 2012 de la Fórmula Uno

Con 8 pilotos diferentes que ganaron carreras en seis equipos distintos, la F1 del 2012 fue el campeonato más abierto y emocionante en muchísimos años. Resumen del director de la Revista Motor.

Redacción Motor

03:16 p.m. 11 de diciembre del 2012

Posiblemente contra el deseo de la hinchada hispana o latina, el
título de Sebastian Vettel no fue un trago fácil de pasar en la final de la F1 en Brasil. Mucha gente iba por Fernando Alonso, cuya fantástica campaña parecía más consistente que la inestable del jovencito alemán, que sacó el campeonato a último momento. Pero eso sí, en las más adversas condiciones de pista y mecánica que valoraron al final de manera impresionante su tricampeonato sucesivo.

La persistencia de Alonso, su impecable olfato en las salidas, el manejo siempre a tope para suplir la debilidad de su espectacular pero inofensivo Ferrari, la labor del equipo, la sumisión de Massa y hasta los trucos grises de su entorno -una vez más- convirtieron la campaña del español en un resultado por encima de los presupuestos.

Alonso merecía el título, pero Ferrari no tanto pues el auto que diseñó para el 2012 nunca estuvo en el vértice de los resultados. Tuvo constantes remodelaciones y a mitad de año la tecnológica
y orgullosa escudería italiana debió conceder públicamente que su túnel de viento estaba mal programado y sus resultados no eran confiables, como pudo anticiparse en los ensayos de invierno
en España.

Las reformas del segundo semestre se calcularon y estudiaron en el embudo aerodinámico del antiguo equipo Toyota en Alemania y dieron resultados parciales como se vio en las clasificaciones
en las cuales ni Alonso ni Massa estaban para pelar las mejores posiciones de salida. En carrera, el Ferrari mostró otro potencial, pero debido mucho más a las manos de Alonso que a la velocidad
y agarre de sus ruedas. Y al final del año, Massa volvió a su velocidad y entendió mejor el carro, a tal punto que clasificó en Brasil por delante de Alonso, antes de hacer la venia respectiva y dejarlo pasar para mejorarle su opción contra Vettel en esa
carrera.

Quedó en la zona gris la maniobra de Ferrari en la carrera de Estados Unidos al simular una falla mecánica de la caja de Massa, cuyos sellos rompieron deliberadamente para hacer caer el
carro cinco puestos por penalización en la grilla y darle un punto de arranque a Alonso en pavimento con mejor agarre. Nadie quiso poner eso en blanco o en negro mediante una reclamación formal.

Pero no fue nada claro ni bien visto y el asunto va en aburrida secuencia con los antecedentes de Alonso en los "affaires" del espionaje a Ferrari cuando estaba en McLaren o el accidente
prefabricado de Piquet (su compañero de equipo en ese momento en Renault) en Singapur hace unos años. Nada de esto anula su virtuosismo al timón, pero precisamente debería servirse únicamente de él para ganar.

El hecho de que llegaran a la carrera final dos contendores después de 19 capítulos en los cuales ocho pilotos diferentes ganaron en el curso del año, en seis autos distintos, indica que fue un campeonato totalmente abierto y lleno de altibajos.

Los tres grandes equipos tuvieron sus momentos buenos y grandes bajones, y tres del segundo nivel pudieron ganar una vez: Mercedes con Rosberg; Williams con Maldonado, y Lotus con Räikkönen. Nunca antes se habían visto tantas cartas diferentes
en la mesa.

El cierre dejó el retiro definitivo del campeón más grande todos los tiempos, Michael Schumacher, y reflectores sobre Nico Hülkenberg, quien punteó buena parte del azaroso premio brasilero
antes de entregar su carro Force India a cambio de un Sauber para el año entrante, en lo que se afirma es el primer paso de su ingreso a Ferrari, en el lugar de Massa, a finales del 2013.

RECUADROS:

¿Qué será de Hamilton?
Su transferencia de McLaren a Mercedes, cuyos autos no han
dado la talla a pesar de la victoria de Nico Rosberg este año en
China y que eclipsaron los años finales de Schumacher, deja al
piloto más rápido y agresivo de la grilla en la zona de las especulaciones para 2013.

Su movimiento es muy táctico y a futuro, pues en 2014 los motores serán V6 turbo y solo hay tres fabricantes de máquinas
que surten la F1: Renault, Ferrari y Mercedes. Hay que estar directamente con alguno de ellos para tener el mejor material y, en
esa perspectiva, McLaren será un cliente seguro de Mercedes
si continúa usando sus motores, que obviamente irán prioritariamente a los carros de la casa con toda su respectiva información tecnológica.

¿Vettal será más que Schumacher?
Sebastian Vettel, a los 25 años, tiene tres títulos mundiales,
y si se hace una extrapolación a los 38 que tenía Schumacher al
correr el último año con Ferrari, en 2006, perfectamente podría
alcanzar las siete coronas que logró su predecesor alemán en
las estadísticas.

A Vettel le faltarían hoy cuatro títulos pero tendría 14 años para buscarlos, con una efectividad del 50 por ciento y hasta más, considerando que Schumacher corrió hasta los 43, aunque sin resultados mayores en su retorno a la F1.

Michael dejó la barra en 91 victorias y Vettel lleva 26, cerca
de una cuarta parte, pero a su favor juega que ahora el campeonato tiene muchas más fechas anuales que cuando arrancó Schumacher. Vettel va mejor en poles porque ya tiene casi la mitad de las de Schumacher, 33 contra 68, pero en vueltas rápidas sí está lejos porque apenas ha hecho 15 contra 77.
Schumacher hizo todo su botín en 306 arrancadas mientras
que Vettel va apenas por la tercera parte del camino, con 101
banderazos. Al primero le tomó cuatro años ganar su primer
campeonato mientras que Vettel lo hizo en la tercera temporada.

Moliendo caucho
El juego con el caucho fue fundamental para sacarles partido a las 31.800 ruedas que preparó Pirelli para el año, de las cuales 22.500
fueron para piso seco, 9.300 para pista húmeda y 6.600 para lluvia completa. Poco sobró porque se consumieron 21.400 de seco que
duraron más o menos 180 kilómetros cada una, mientras que las mixtas rodaban 140 kilómetros.

La pista que más carga generó en las ruedas fue India en las curvas 10 y 11. Pirelli contabilizó 957 entradas a los pits en el año, de las cuales 16 fueron por penalidades.

Los boxes de Malasia fueron los más congestionados con 73 visitas, mientras que en Estados Unidos apenas pasaron por talleres 24 veces. La parada más rápida la hicieron los mecánicos del McLaren de Jenson Button, en Alemania, que cambiaron las cuatro ruedas en apenas 2,31 segundos. Sin incluir a Brasil,
hubo 994 sobrepasos y los autos recorrieron 390.495 kilómetros y 216.967 en los ensayos privados de Pirelli.

La prensa e invitados del paddock degustaron 24.132 comidas, en las cuales hubo 314 recetas diferentes de pastas. ¡No todo es gasolina en la F1!

Gran opción latinoamericana
La victoria aislada del irregular pero veloz venezolano Pastor
Maldonado en España, que volvió a poner a un Williams en el podio desde cuando Montoya se despidió de ese equipo, en 2004, indica que los pilotos latinoamericanos -no necesariamente brasileños- tienen mucho castellano por hablar en la F1.

El mexicano Sergio Pérez se puso en el escenario triple A al pasar a McLaren, en el asiento nada menos que de Lewis Hamilton, y tiene la dura tarea de demostrar sus habilidades en un equipo en el cual solo sirve ganar, al lado de un Jenson Button que se las sabe todas.

Ingresa a Sauber otro mexicano, Esteban Gutiérrez, con
menos pergaminos y una curva de aprendizaje más pronunciada
para cumplir, por lo cual tiene un tiempo más tranquilo que el de Pérez para hacer valer sus pedales.

Las llantas pusieron los misterios
Si bien en los carros hubo muchas alternativas mecánicas, en especial en el campo de la colocación de las salidas de los escapes, acomodar los chasises a las llantas fue el dolor de cabeza de los ingenieros y esa condición generó muchos momentos a favor y en contra de ciertos vehículos.

Las llantas de Pirelli, comunes a todos, fueron esta vez mucho más diferenciadores entre los compuestos, por lo cual las estrategias de las paradas jugaron un papel mucho más importante que en 2011. Asimismo, se comprobó la dificultad para lograr que los chasises las llevaran a la temperatura de rendimiento. Unos lo lograban en tramos cortos como las clasificaciones, otros en el fondo de las carreras y algunos nunca lo encontraron al 100 por ciento.

FRASES:

Si el del 2012 fue un campeonato impredecible, el que viene tampoco tiene pronósticos que ubiquen el favoritismo en pilotos o equipos especiales.

Si el del 2012 fue un campeonato impredecible, el que viene tampoco tiene pronósticos que ubiquen el favoritismo en pilotos o equipos especiales.

El regreso de Kimi Räikkönen, con una victoria y luego de haber sido el único en completar todas las vueltas del campeonato, puso a pensar a los grande equipos.

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