La anestesia del mundial

La anestesia del mundial

Redacción Motor

08:12 p.m. 14 de julio del 2014

Están apenas comenzando a diluirse los efectos de la anestesia que nos aplicaron de manera efectiva y sistemática durante casi mes y medio de Mundial de fútbol que gozamos y sufrimos como nunca, aún en la derrota.

Aunque todo siguió funcionando, el fútbol desaceleró temporal­mente muchas cosas, entre ellas las ventas de automóviles nuevos, que se afectaron también por la cadena de festivos que igualmente espantaron a mucha gente de las vitrinas. Pero ya volverá la diná­mica del país a retomar su ritmo y todas las secuelas de la fiebre amarilla se justificarán por aquellos capítulos felices.

De todas maneras, el cierre del semestre no pasa desapercibido porque las ventas de vehículos muestran un crecimiento, aunque pequeño, del 5,3 por ciento por debajo del sorpresivo aumento que le atribuyen a la economía. En cambio las ventas de motos siguen disparadas y apuntan a unos 700.000 nuevos aparatos en el cierre del próximo diciembre, correspondientes casi en un 95 por ciento a las cilindradas populares, de 200 c.c. hacia abajo, como es obvio suponerlo. La moto se tragó a la bicicleta y es un evidente sustituto del automóvil, además de un elemento de trabajo y la única alter­nativa económica para suplir el transporte público.

Sin embargo, no todas las noticias fueron buenas en estos días pues se conoció que Sofasa perdió –esto nos lo informan las entida­des analistas de la industria porque la ensambladora nunca lo con­firmó oficialmente ante nuestros requerimientos– una licitación interna hecha por la casa matriz de Francia para asignar la provee­duría de las camionetas Duster a México, que le significó a nuestra ensambladora mandar 15.189 vehículos el año pasado a ese destino con lo cual su cadencia y eficiencia industrial estaban en gran mo­mento, además de un muy correcto andar en el mercado nacional.

La razón no es ninguna diferente a la falta de competitividad industrial del país, que en el gran total, sumados los esfuerzos de Renault, Colmotores y la extinta CCA, pasó de vender 33.145 vehí­culos en México, Chile, Argentina, Ecuador, Costa Rica, Curazao, Guatemala, Panamá, Perú, República Dominicana, Cuba y Vene­zuela, a cero unidades entre enero y abril de 2014.

Es decir, que todo ese cuento de la capacidad exportadora y de las perspectivas del sector automotor allende las fronteras no es más que una ilusión insos­tenible si la infraestructura del país no avanza, lo cual no es algo que suceda tan rápido –si pasa–, como sí lo fue la caída estrepitosa de las exportaciones, que estaban sostenidas por de­cisiones corporativas de Renault más que por la rentabilidad que podíamos ofrecer.

A vivir pues en intramuros y a nuestra me­dida mientras llegan tiempos mejores, que en Colombia pueden aparecer de un día para otro, tal como cambiaron nuestra vida y situa­ción en estos momentos pasados.

Por ejemplo, reelegimos Presidente y este suceso se evaporó rápidamente, como si poco hubiera sucedido. Santos pasó en solo tres semanas de tener un escaso 40 por ciento de popularidad a un 70, no propiamente de la mano de James Rodríguez ni porque le hubiera cambiado el aceite monógrado a su gabinete y programas por un lubricante multígrado para que sea compatible con todas las viscosidades políticas que se le agregaron. Su oponente, Uribe, ahora tiene imagen desfavorable des­pués de ser visto como nuestro Mesías y su escudero, Zuluaga, desapareció del mapa no­ticioso como si Alemania y no Santos fuera quien le ganó el partido final. Casi un 75 por ciento está de acuerdo con el proceso de paz, cuya continuidad nos tenía dramáticamente polarizados.

En cambio, la gestión del presidente de la Federación de Fútbol, bajo cuyo mando la entidad logró poner las condiciones para que la selección hiciera lo que nunca antes, fue calificada como mala casi por un 65 por ciento de los televidentes de Yamid Amat. ¡Increíble!

Dicen que los momentos más duros de las anestesias son los posoperatorios y ahora, que el balón dejó de amortiguarnos nuestras ruti­nas, hay que despertar mirando la realidad y trabajando por su mejoría, animados por haber visto a nuestro equipo ganar partidos, avanzar a zonas del campeonato en donde nunca había­mos figurado, sentirnos orgullosos de los logros y reconocimientos individuales a los mejores jugadores, que saltaron al estrellato mundial, ver que hay cosas que nos convierten en una sola persona, en un equipo aplastante si todos hacemos fuerza en el mismo sentido, como pa­rece haberse reflejado en esas encuestas en las cuales se lee un país muy diferente al que tenía­mos hace dos meses, en plena refriega electoral.

Gracias al fútbol, pasamos unos días muy diferentes que no tendrían por qué opacarse en el invierno de nuestras debilidades.

FRASE
“POR FALTA de competitividad industrial, Colombia –sumados los esfuerzos de Renault, Colmotores y la extinta CCA– pasó de exportar 33.145 vehículos en 2013 a cero unidades entre enero y abril de este año”.

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