El apasionante tema del automóvil

El apasionante tema del automóvil

Redacción Motor

07:56 p.m. 13 de noviembre del 2012

Entre hoy y el próximo 25 de noviembre se espera que unas 180
mil personas pasen por el Salón del Automóvil. Es una cantidad enorme de público que llenaría cuatro veces el Estadio El Campín y que envidiarían los dos equipos locales.

Esto prueba la popularidad del tema en todos los estratos sociales y el apetito que el carro genera entre todas las gentes. La prueba es que de esa cifra tumultuosa de visitantes que se puede conseguir, apenas unas 7.500 a 8.000 personas, en el escenario
más optimista, van y compran carro y el resto asiste por el placer de ver, tocar, comparar y aspirar, además de que el plan de estar en el Salón es una actividad totalmente diferente, familiar y de la cual ahora se llevan recuerdos más palpables e inmediatos pues cada persona es un fotógrafo o camarógrafo con su teléfono portátil.

Y ni hablar de lo que sucede en salones de nivel mundial, donde la
asistencia es millonaria y ni siquiera venden los carros pues son posiciones institucionales de las fábricas y no de los concesionarios.

En Colombia, en todas estas manifestaciones es bienvenida la "familia Miranda", pues es la que hace el grueso de la concurrencia y a la cual hay que conquistar. Los compradores ya van con una idea definida y su variable consiste en pasearse de carro en carro para escoger, cosa que en el sistema de vitrinas individuales de una sola marca que persiste en nuestro mercado es imposible lograr.

Todos quienes vamos a un Salón tenemos alguna posición determinada. Somos compradores, o mirones, o críticos, o sabios, o ignorantes o simplemente curiosos. Pero a todos nos cobija un común denominador: somos aspiracionales. De alguna manera, siempre "nosmedimos" virtualmente en algún aparato, nos sentamos, lo tocamos, lo analizamos en 360 grados, nos llevamos un folleto que no sobrevive a la excursión por todos los pabellones y llegamos a la almohada a hacerles cuentas a los presupuestos.

Desafortunadamente, en una desproporcionada cantidad, los números no cuadran con los deseos.

Pero algún día...
Y ahí es donde radica una buena parte del valor del Salón para
los expositores. La gente pasa, mira y se lleva una idea o una ilusión que seguramente será una de sus próximas metas en la vida: llearle a equis carro. De la forma como se presentan los productos, de cómo atienden a la gente a sabiendas de que en muchos casos solo satisfacen su curiosidad y no hay negocio, de la información que entregan y de la afabilidad hacia un posible cliente, depende mucho el futuro de una marca.

Todos los que van al Salón y le gastan un día a caminarlo lo hacen con las antenas puestas para capturar cuanto detalle tenga cada carro. Colores, formas, acabados, motores, capacidad, tamaño, potencia, eficiencia; para cada persona hay un sitio del cual jalarle la pita de su interés y sorprenderlo con la escenografía de la exhibición, en la cual cada expositor invierte muchos cuentos de millones de pesos que deben tener un efecto palpable, así sea a futuro.

Hablábamos en la entrega pasada de los problemas que tienen ahora los vendedores de carros para lograr la fidelidad de sus usuarios, que hoy son mucho más volubles y pasan de marca a marca sin aprehensiones. La calidad casi idéntica de los productos, los atractivos de cada uno, la novedad y la motivación que logre cada casa que pelea por el cliente indeciso, hacen que en estos salones no solamente se juegue el día a día sino también el mañana.

De todas maneras, en estos 12 días se va a hablar de carros más que nunca. Porque lo que hay en el Salón es verdaderamente novedoso y plural, para todos los gustos y usos, de dos, cuatro
y muchas más llantas.

Y hasta en miniatura con las colecciones de EL TIEMPO y MOTOR que ya completan 13 entregas, a lo largo de las cuales se ha vendido la impresionante cantidad de 7,5 millones de réplicas, cifra que muestra que el carro es un tema que no tiene edad ni
momento, sino que es un inevitable, apasionante y dulce tema de todos los días y que en esta ocasión está más que de fiesta, de salón.

Hondo pesar nos embarga a todos quienes trajinamos en este sector de los autos por la muerte de Germán Camilo Calle, a quien conocimos a lo largo de toda su vida profesional en Sofasa y con quien compartimos muchos momentos especiales personales y de la industria, pues fue una persona muy deferente con este
medio, desde el cual le enviamos a toda su familia, que también es la de Renault, un estrecho abrazo de pésame y compañía.

RECUADRO:

"EL TIEMPO y MOTOR ya completan 13 entregas de las colecciones, a lo largo de las cuales se ha vendido la impresionante cantidad de 7,5 millones de réplicas, cifra que muestra que el carro es un tema que no tiene edad ni momento y el Salón es su mayor expresión".

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