En Argentina se hizo una de las válidas del WTCC, campeonato para autos derivados de la gran serie

En Termas de Río Hondo, muy al norte, un impresionante autódromo recibe en cada evento 30.000 aficionados al segundo deporte de ese país, esta vez para ver ganar a su ídolo 'Pechito' López.

Redacción Motor

03:55 p.m. 12 de agosto del 2014

Los turismos del mundial. Galería de imágenes

Una de las modalidades más in­teresantes de las carreras de carros es ver competir vehículos similares a los que uno conduce en el día a día. Son los campeonatos de autos de la cate­goría turismo, en los cuales se disputa el mayor porcentaje de las pruebas del mundo, pero básicamente están reser­vadas a los aficionados.

La razón es la dificultad para igualar las posibilidades de rendimientos de cada marca y tipo de carro, por lo cual los fabricantes evitan medirse de tú a tú con el vecino.

Los grandes torneos de este tipo de autos han resuelto el problema con una presentación engañosa del asunto, pues usan plataformas mecánicas comunes entre sí y diferentes a las que tienen los autos correspondientes del mercado. Es el caso de Nascar, donde los chasises son básicamente los mismos y difie­ren los motores según cada marca. O el DTM alemán (Deutsche Tourenwagen Masters), que tiene la potencia de los motores limitada y el chasis es común; al igual que sucede con la mayoría de las partes de los autos del torneo V8 Su­percars de Australia.

En suma, en esas grandes pruebas se trata de autos silueta, que por de­bajo son muy parecidos en todos sus fierros y por fuera están vestidos con una carrocería que emula a los de calle que representan. A nin­guna marca le sirve ser perdedora en rendimiento o velocidad frente a sus competidores del mercado, razón por la cual suelen organizar competencias cerradas para autos idénticos de su propio portafolio, conocidas como monomarcas.

Quizá dentro de los campeona­tos conocidos, el de Inglaterra es el que tiene una reglamentación que les permite a los carros correr con lo que tienen de fábrica, claro que con una cantidad de restricciones para que nadie se dispare por enci­ma del grupo. Y muy seguramente uno de los mejores es el argentino, conocido como Turismo Nacional, donde brotan el ingenio, la creatividad y el profesionalismo para hacer de los pequeños automóvi­les domésticos unas verdaderas y sofisticadas balas de competencia, que usan la ropa y la mecánica de origen para transformarlos.

Pero existe el Mundial de Tu­rismos, conocido como el WTCC (World Touring Cars Champions­hip), organizado por la propia Fe­deración Internacional de Automo­vilismo, en el cual se pretende una presencia masiva de muchos fabri­cantes atraídos por el calendario de pruebas que pisa tres continentes y tiene una historia de diez ediciones anuales.

Hasta una linda e impresionante pista, situada en el norte de Argen­tina, a dos horas en avión desde Buenos Aires y ubicada exactamen­te en las Termas de Río Hondo, fuimos para ver de cerca la octava válida del campeonato de este año. Al lado de un lago de 30.000 hectá­reas, el circuito se extiende a lo largo de 4,8 kilómetros, de los cuales 1.076 metros son una recta donde se ven fácilmente los 300 kph. Es una obra que parece faraónica en una región árida, pero pródiga en maíz y limones, además de que se adjudica el título de ser la mejor productora de los famosos alfajores, y que está a 60 kilómetros de la ca­sa donde se gestó la independencia de ese país, en Tucumán.

Sin embargo, así como es mila­grosa la agricultura en medio de la sequía y la tierra casi cristalizada, la zona de Termas, donde viven ape­nas unas 32.000 personas, recibe otros tantos visitantes para las ca­rreras de carros y motos que llegan de las ciudades vecinas y todas dis­tantes cientos y cientos de kilóme­tros. Con tribunas para 11.000 y prados para cuanta persona llegue, el autódromo se volvió un hormi­guero el domingo 3 de agosto pasa­do, con gente atraída por el WTCC, donde su compatriota José María López, el ya célebre 'Pechito', va ganando el torneo mundial al mando del equipo Citroën. Y nada menos que batiéndose contra Yvan Muller, el actual campeón de la especiali­dad, y el 9 veces campeón mundial de rallyes, Sebastien Loeb, en idéntica maquinaria.

Era casi una obligación para Ló­pez ganar esa carrera que se hizo prácticamente en su honor y pa­ra su lucimiento. La enorme barra que pobló el autódromo iba para aplaudirlo y no lo defraudó, pues se impuso en ambas carreras con gran autoridad y enorme euforia para celebrar al lado de toda su familia, encabezada por su abuelo llamado el 'Pecho Mayor', su padre, el 'Ver­dadero Pecho', y en medio del entu­siasmo de los sudorosos pechos que gozaron la boleta.

También era una obligación pa­ra Citroën ganar la fecha pues se trata de un equipo oficial de mar­ca, con una inversión estimada en más de 32 millones de euros. Ade­más de Loeb, trasladaron toda su tecnología de los rallyes a la pista y literalmente aplastaron a los ca­rros del equipo Honda-Castrol y al joven batallón de tres Lada –sí, Lada rusos–, que son los competi­dores notorios en el primer grupo. En las mismas series intervienen autos del año anterior, de inferior caballaje y es­pecificaciones.

Pero más obligados con el espectáculo estaban los ¡83¡ pilotos del turismo nacional hasta 1.600, y los 61 que manejaron autos con motores de 2 litros, todos atmosféricos que giran a más de 8.000 revoluciones, montados en amplios cauchos slicks para pista y armados con el mayor ingenio y sabiduría, con piezas hechas por artesanos en mi­núsculos talleres regados por todo el país, como la afición por el automovilismo, el segundo deporte de Argentina después del fútbol y socio del infalta­ble asado en las tribunas.

En esas categorías locales también hubo éxtasis cuando Matías Rossi, el piloto del momento, se ganó el grupo de los dos litros en una estupenda maniobra de remate, también en un Citroën, y sorpresa al ver que el pequeño y anticuado (exter­namente) Corsa de Ever Franetovich dio buena cuenta de todos los Clio, Peugeot 207, Fiesta, Gol y Palio que lo persiguieron infructuosamente.

Da envidia de la buena ver todo ese montaje del escenario hecho por el gobierno para promover su ciudad, que ya se da el lujo de tener tres eventos mundiales: Moto GP, WTCC y etapa del Dakar. Y todos con lleno total, con boletas entre 18 y 50 dólares, al cambio oficial.

José Clopatofsky
* Asistimos a la carrera del WTCC en Argentina por una gentil invitación de Parra Arango y Cía. S.A., importadora de Citroën.


Celebración de 'pechito'

José María López, argentino, se ganó las dos carreras del WTCC en su casa y puntea el mundial con amplio margen. Maneja un Citroën C Elysee, con motor 1,6 turbo, con inyección directa y que produce 380 caballos. La caja es secuencial de seis marchas y pesa 1.100 kilos, con piloto. Usa llantas Yokohama de 10 pulgadas de ancho en rines de 18 y es parte del equipo oficial que patrocina también el lubricante Total.

Los turismos argentinos

Son la categoría más nutrida, popular y reñida del auto­movilismo aficionado de ese país. En general los prepa­radores alquilan los carros en 12.000 dólares por fecha, y estos a su vez rentan los motores a los especialistas, que cobran unos 3.000 dólares, todo incluido. El piloto recibe el auto en blanco y pone toda su publicidad, que es numerosa.

Una clase usa los motores hasta 1.600 cm3 que estiman en 220 caballos, y la otra va hasta 2.000 cm3 con unos 250 caballos. En la segunda participan muchos de los pilotos de las categorías superiores dada su importancia y difusión.

DATOS
El WTCC era dominado por el equipo Chevrolet con los Cruze, pero la marca se retiró del campeonato por misión cumplida. Citroën tomó su puesto dominante dejando a un lado el mundial de rallyes.

Los Honda, Lada, Chevrolet, BMW y Seat son la corte que rodea al equipo Citroën. Tienen sus momentos de lucimiento, pues en la segunda carrera la grilla se hace con el orden de llegada invertido.

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