Arranque / Alineación incompleta

El director de revista Motor, José Clopatofsky, comenta sobre las políticas que se empiezan a dar en materia de motorizaciones ecológicas para el país y sobre los biocombustibles.

Redacción Motor

12:17 a.m. 04 de junio del 2011

El Gobierno ha comenzado a dar algunas pruebas concretas en materia de políticas de estímulo para vehículos que rueden con tecnologías limpias, es decir, híbridos, eléctricos o 100% dedicados al gas, y ojalá en el futuro alguna otra alternativa viable que aparezca.

El Ministerio del Medio Ambiente obtuvo del Confis (Consejo Superior de Política Fiscal) una rebaja de diez puntos en el arancel que pagan los vehículos pesados de carga y pasajeros. Eso está muy bien, pero debería ir acompañado de una decisión más de fondo como que los sistemas masivos de transporte utilicen el gas como combustible primario pues con este apoyo tributario el precio de los vehículos será totalmente competitivo con los diésel, pero con todos los beneficios ambientales y económicos que agrega el gas vehicular.

También en su resolución reciente, se aprobó la llegada de 161 vehículos de este tipo que no pagarán impuestos de entrada al país pero el Ministerio no especifica cuáles son, ni de quién o para dónde van, aunque suponemos y esperamos que sean para algún sistema de transporte masivo y no para particulares que tendrían un beneficio desequilibrado con respecto a quienes quieran traer vehículos de este género para los cuales sigue vigente un impuesto del 5%.

De todas maneras, algo es algo, así esté dirigido. Pero esa norma necesita más herramientas pues de nada sirve si las licitaciones de los sistemas equivalentes al Trans-Milenio en todas las ciudades están bastante dirigidas hacia el diésel. Hasta ahora solo Medellín ha optado por el gas en sus nuevos buses mientras que en ciudades como Barranquilla, cuna y eje del proyecto de gasificación del transporte, no se aprobó.

También el Ministerio informó que trabaja en una resolución para que este beneficio sea permanente y abierto y habrá una comisión en la cual se sentarán los ministerios de Transporte, Hacienda, Comercio con Planeación Nacional para configurar sus términos.
Confiamos en su buen juicio y mejor olfato para que, por fin, tengamos una alineación con los vehículos limpios y que esta favorabilidad no aplique simplemente para automotores pesados
que son muy pocos, sino también a los carros particulares en los cuales ruedan los mayores avances.

Pero por otro frente, el asunto de los biocombustibles exigidos para los motores presentes y próximos y que están incluidos en las condiciones que impone la Unión Europea para firmar un TLC, sigue siendo algo en lo cual no se toman las medidas concretas.
Se anunció -cuando el Presidente regresó de Europa con esa advertencia clara en su agenda- que la gasolina se mantendría con el 10% de etanol y el Acpm con un 7% de biodiésel, que es lo que rige internacionalmente y que todos los fabricantes de autos europeos piden que se respete para no ser excluidos  comercialmente del mercado de un país que está precisamente buscando mayores y mejores intercambios comerciales.

El decreto o resolución en ese sentido, que fue enunciado pero nunca especificado, parece que se volvió una bola de caramelo porque en una reciente comunicación de la Dirección de Hidrocarburos dirigida a la representación en Colombia de la Unión Europea, le informan que en 2013 en Colombia podrá haber mezclas de alcohol superiores al 10% (las que no toleran los motores actuales y que no están en el plan de los fabricantes internacionales europeos) y que las van a subir gradualmente hasta un 19% en 2015. El documento dice que el biodiésel será al 10%, tres puntos por encima de lo tolerable.

Está muy bien que haya etanol hasta al 100% y biodiésel en mayores proporciones, pero que fluyan al mercado en redes independientes. En el caso del alcohol es obligatorio pues los 4 millones de vehículos actuales de gasolina escasamente soportan el 10% y acusan en muchos casos gravísimos problemas de lodos en los motores generados probablemente por el etanol.

Pero está muy mal que los quieran imponer por decreto y que esas decisiones pongan en controversia los términos de un tratado de esa magnitud porque está claro que si exigen esos combustibles, los fabricantes de Europa quedan por fuera del mercado y en cadena los de Japón, Corea y Estados Unidos. Mejor dicho, todos
menos los brasileños.

No vale que el Gobierno les haya dicho políticamente a sus interlocutores de la negociación que mantendrá los combustibles al tenor internacional y que aparente haber aceptado la regla mundial, cuando la norma que viene en camino lo único que hace es aplazar 12 meses lo que le están censurando por antitécnico. Un tratado no se va a firmar si no hay un juego estable y consistente y la Unión Europea no será tan incauta como para comerse esta resolución de fachada.

Frase

Ojalá la favorabilidad arancelaria que está impulsando el gobierno para camiones y buses más limpios se extienda también a los carros particulares, que son mucho más numerosos.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.