Así fue la aventura 4x4 en la ruta más complicada de los Llano Orientales

Llegar desde Villavicencio hasta Puerto Carreño en un vehículo sigue siendo una odisea pues las carreteras no existen y los proyectos estatales de desarrollo vial son meras promesa o dineros perdidos

Redacción Motor

08:04 p.m. 20 de agosto del 2013

Ver imágenes de la más exigente y rigurosa prueba en los Llanos Orientales

El invierno en el Vichada es cosa seria. El transporte fluvial normalmente sustituye al terrestre cuando las lluvias llegan, y la gente se moviliza en rápidas lanchas ‘voladoras’ por los ríos. Los buses que se utilizan en esa zona del país están especialmente preparados para transitar en profundos lodazales, con suspensiones levantadas, poderosos winches instalados y hábiles choferes que conocen palmo a palmo los bajos y las trochas.

Aún así, las travesías que normalmente tardan un par de horas, en pleno invierno pueden durar tres o cuatro días. Los pasajeros también están acostumbrados a bajarse a empujar el bus para desatascarlo.

Allá, en ese olvidado territorio del país, donde las promesas de autopistas y de desarrollo se entierran también cada año en los lodazales, allá, donde la esperanza de conquistar una presea por el honor de una causa y rendir homenaje a los soldados de Colombia, allá llegaron los participantes de la segunda versión del rally Héroes del Orinoco, el más duro de nuestro país.

En la modalidad de rally-paseo-aventura, 77 camionetas y camperos y 79 UTV y ATV divinamente preparados salieron de Bogotá el pasado mes de julio con la esperanza de alcanzar –en solo cuatro días– la ciudad de Puerto Carreño, ubicada en el límite con Venezuela a orillas del río Orinoco. Teniendo que recorrer grandes extensiones de los departamentos de Cundinamarca, Meta, Casanare y Vichada, solo llegaron a Puerto Carreño 23 camionetas y 47 UTV y ATV.

Los que llegaron, lo hicieron cansados pero con un impresionante estado de ánimo y de euforia. La distinción ‘Héroes del Orinoco’ que la entidad organizadora, Rueda Libre por Colombia, otorgó a este reducido grupo de aficionados del 4x4 extremo hace honor a los verdaderos héroes del país: nuestras Fuerzas Armadas. Ellas fueron quienes desde hace unos años se dieron a la ardua tarea de reconquistar nuestro país para que hoy podamos circular libremente por las carreteras de todo el territorio nacional.

En el recorrido que salió de Bogotá el jueves 18 de julio, después de un emotivo acto protocolario en el Monumento a los Héroes Caídos de la calle 26 condujo a los participantes por espectaculares parajes y duras trochas hasta la base de Apiay, en Villavicencio, el primer día, donde con generosa hospitalidad los soldados de la base tenían preparado un lugar especial para el camping y una suculenta cena para los aguerridos participantes.

Al día siguiente, de ahí salieron todos muy de madrugada con dirección a Orocué, teniendo que cruzar varios caños y un par de ríos en planchones. Los equipos conformados por aficionados pero expertos pilotos de los equipos Tag Heuer-Distoyota y de Chevrolet dominaron la situación a pesar de los recurrentes e inesperados barriales. A Orocué solo logró llegar, bien entrada la noche, un muy mermado grupo de carros y ‘cuatris’, pues varios participantes se vararon y tuvieron que abandonar la prueba.

Al otro día había que transitar por la más triste y feroz de las autopistas colombianas: la ruta que de Carimagua conduce a La Primavera. Con la paciencia al borde de su límite por el desastroso estado de la trocha, varios camperos se  vararon, casi todos se enterraron y muchos se rindieron. Una de las más importantes vías de nuestro país sencillamente no existe. La plata seguramente se la robaron y dejaron como prueba los huecos y los barriales.

Paralelamente se ven al otro lado de las cercas prósperos cultivos y lindos bosques con excelentes vías construidas por los empresarios que se cansaron de esperar al Estado y construyeron -ellos mismos-, con millonarias inversiones, las vías de comunicación para poder trabajar sus tierras.

La Primavera es un pueblo grande y pujante que cada día progresa más. Allá, varias camionetas y camperos y casi todos los ATV y UTV hicieron un alto y aprovecharon un merecido descanso para ser lavadas, no tanto por la estética sino para retirar los kilos de barro, greda y pasto que se adhieren a los radiadores, a los frenos y a otras partes vitales de los vehículos que, si no se cuidan, pueden ocasionar problemas más adelante.

A las cuatro de la mañana del domingo 21, siguiendo una disciplina ejemplar, los primeros vehículos madrugaron para dirigirse a la parte más temida del recorrido: llegar a Nueva Antioquia, un pequeño caserío al norte de La Primavera, hacia donde están el Bajo de la Defensa y el Bajo de la Culebra. Estos son largos kilómetros de potreros y llanuras inundadas por las incesantes lluvias de julio que constituyen la prueba máxima para cualquier vehículo.

Los Toyota, Nissan, Mitsubishi y Chevrolet son sometidos a inclementes condiciones difíciles de superar. Por los radioteléfonos solo se escucha el dramático grito de ¡hágale, hágale, no le afloje! Y en respuesta, después de un largo y angustioso silencio se oye: “¡Me clavé! ¡Ayúdenme, por favor, que estoy enterrado hasta el cuello!” . Surge entonces la solidaridad, la ‘ley del mar’ que aquí es la ‘ley del Llano’: ayudar a quien lo requiera pues, de lo contrario, la varada puede costar la vida.

Luego de muchas horas y de recibir la generosa ayuda de los tractores de las fincas de la zona, los camperos y camionetas que parecían indestructibles monstruos en Bogotá, van apareciendo azotados en el terraplén que conduce a Puerto Carreño. Ese terraplén que ahora, por la desidia y la falta de mantenimiento, ya tiene más huecos y zanjas que la llanura misma. Al final, entrada la noche y casi amaneciendo, llegan los equipos a Puerto Carreño.

La ansiada y felizmente alcanzada meta se cruza con orgullo. Los vehículos están agotados al igual que todos los pilotos y tripulantes. El ferry espera a los nuevos Héroes del Orinoco: los vehículos participantes que se embarcan para navegar río arriba durante seis días hasta Puerto López, donde los recibirán el domingo siguiente para subirlos a Bogotá.

Al aeropuerto llegan todos con cara de cadáver, mal dormidos, mal comidos y mal bañados, pero orgullosos y felices de haber alcanzado la victoria y lo que nuestros soldados logran cada día: ser Héroes de Colombia.

RECUADROS:

Una prueba para expertos
No solamente los vehículos que se atreven a desafiar las trochas de los Llanos colombianos deben tener todos los aditamentos y accesorios para superarlas sino que además las tripulaciones deben saber todos los trucos del manejo 4x4 para poder sacarles partido, y conocer muy bien los terrenos para saber cómo franquearlos.

En Colombia, los raids han ganado muchos adeptos a la par de la llegada de las cuatrimotos y aparatos especializados que les permiten a muchas personas abordar estas aventuras a un menor costo y con mayores posibilidades de coronar el reto.

El terreno es escabroso
Si bien hay muchos documentales y demostraciones de las habilidades de los vehículos todoterreno, este Rally de los Héroes del Orinoco puede reunir en pocos kilómetros las circunstancias más extremas, en las cuales no todos los 4x4 son capaces de salir adelante y solamente los verdaderos camperos ‘profesionales’ logran la meta. Además, la preparación es muy exigente para el trabajo que van a tener los elementos mecánicos, y el equipo adicional debe estar muy bien escogido pues cualquier varada en mitad de camino se convierte en una segunda expedición para rescatar los vehículos, pues no hay recursos diferentes a los que van a bordo, desde la gasolina hasta la comida.

FRASES:
Solamente 23 camionetas 4x4 y 47 AT V lograron completar el raid hasta Puerto Carreño. De Bogotá salieron 77 4x4 y 79 AT V. Es decir, abandonaron 86 aparatos de los 156 que arrancaron.

La solidaridad es algo fundamental en estos raids, pues los obstáculos son impredecibles y las enterradas y dificultades van aquejando a cada participante.

Ver imágenes de los momentos más críticos de toda la aventura

Ricardo Kling
Especial para MOTOR
Participante en el vehículo N°. 214 del equipo TAG-Distoyota.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.