Prueba de manejo a la BMW G 310 GS

Cuando BMW anunció su incursión en el segmento de motos con motores de menos de 500 cm3 se creó una gran controversia y expectativa a nivel mundial.

Revista Motor

03:11 p.m. 06 de marzo del 2018
BMW G 310 GS

Esta incursión en el segmento menor a los 500 cm3 podría ser o bien un éxito rotundo o bien un escandaloso fracaso.

Hoy, al probar el segundo modelo de esa característica, es claro que su plan de competir en ese mercado –que tiene una proyección de 200.000 unidades para el 2020– fue un acierto que, de paso, les está ayudando a entusiasmar a sus usuarios hacia las motos de alta cilindrada de la marca.

La nueva pieza se llama G 310 GS, que es una máquina más offroad o ‘fuera del pavimento’, según la traducción de las siglas GS al español. Esta moto en particular –a diferencia de su hermana la G 310 R, que es un modelo que tomó algunos apartes de diseño de otras motos de alta cilindrada– es la versión a una escala menor de la reconocida GS 1200, que es el referente cuando se habla de motos para viajar y tener experiencias fuera de ruta.

BMW G 310 GS

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Asimilar una moto a esa célebre y vigente GS 1200 fue una responsabilidad enorme, pero BMW se lució logrando un diseño de menor tamaño y un precio para un público mucho más ‘popular’.

Basta una primera mirada rápida para, de inmediato, saber de dónde viene la pinta de la G 310 GS: es una copia casi exacta, con ligeros cambios, de la GS 1200, entre los cuales el más notorio es la forma de la luz delantera. En consecuencia, es obvio intuir que la figura de la moto es muy refinada, con carenados pintados en dos colores, cortes en ángulos muy agudos y mucho de la mecánica a la vista. A pesar de la sobriedad, la moto se ve imponente, deportiva, elegante y aparenta mayor capacidad.

Tiene 313 cm3 de cilindrada con un solo pistón, refrigeración por líquido, 4 válvulas y doble árbol de levas, tal como lo usa la G 310 R. Produce una potencia de 34 caballos y un torque de 28 Nm a 7.500 giros, cifras importantes para ese desplazamiento.

BMW G 310 GS

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Saliendo de los números y hablando de la prueba, debemos decir que conducirla es divertidísimo. El torque está disponible totalmente desde las 1.000 hasta las 10.000 rpm, donde hace el corte electrónico, permitiendo acelerar como una bala en espacios cortos, lo cual es clave para la conducción urbana y en carretera, escenarios para los que BMW diseñó esta moto.

Esa dosis de diversión procede de usar el motor casi siempre hasta el límite buscando ese máximo de adrenalina que respira. Si bien la velocidad final que logramos fue cerca de 145 kph, lo importante es lograr un gran ritmo en poco tiempo y con facilidad. La G 310 GS es brillante en ese campo y su performance borra los 165 kilos de peso.

BMW G 310 GS

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En ciudad y en carretera las suspensiones se perciben firmes, pero no comprometen el confort de la moto. La horquilla invertida delantera también es herencia de la versión R, pero con 2 cm más de recorrido. Atrás lleva un brazo oscilante de aluminio con monoamortiguador. El conjunto de chasís y suspensiones proporciona un manejo muy deportivo y seguro. Cuando se lleva la moto fuera de la ruta, a pesar de tener la denominación GS, esta hace más alarde del aspecto que de la funcionalidad offroad. Indiscutiblemente, la moto se puede usar en carreteras destapadas, pero manejarla en terrenos más difíciles podría ser no tan placentero.

Para la información referente a los parámetros del funcionamiento del motor, el piloto cuenta con una pantalla LCD donde encuentra nivel de combustible, odómetro total y parcial, posición de la caja, temperatura y autonomía, entre otros.

BMW G 310 GS

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La posición de manejo es muy relajada gracias a su manillar alto y ancho que permite una postura erguida. Solo habría que evaluar el pedal del freno trasero, que queda un poco más atrás de lo acostumbrado. Otro aspecto que vale la pena mejorar es la cúpula que protege de la lluvia, porque es bastante bajo y parece más un protector de la electrónica. Seguro dentro del amplio portafolio de accesorios ya está disponible otra versión que puede ser una compra casi obligada.

Los frenos de disco en los dos ejes son casi un sello de la marca y trabajan precisos y agresivos. Gracias al ABS, la frenada siempre se puede regular o llevar al límite sin correr riesgos. Si se quiere salir de la carretera, se puede desconectar el sistema antibloqueo para un control más personal y deportivo.

BMW G 310 GS

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Pocos detalles quedan por mejorar, la gran mayoría a capricho de este servidor. El primero, los rines de radios complementarían perfectamente la moto, pero no se puede desconocer que con aros de 19 pulgadas adelante y 17 atrás en aleación, la moto ya luce bastante bien. Los espejos retrovisores están ubicados muy cerca del manillar, por lo cual aumentan el punto ciego del tráfico y obligan a ser muy cauto al cambiar el carril.

El cheque de 23.990.000 pesos parece una cifra grande, pero bien lo vale por una moto que seguro entrega altas dosis de diversión.

Juan Pablo Clopatofsky Gutiérrez  

BMW G 310 GS

BMW G 310 GS


Ficha técnica
Motor: monocilíndrico 313 cm3
Potencia: 34 caballos
Torque: 28 Nm a 7.500 rpm
Caja: 6 velocidades

DATO
Hacer la famosa GS 1200 de baja cilindrada era un reto mayúsculo cumplido con creces por BMW, porque la G 310 GS es, en su escala, una perfecta imitación del reconocido modelo de BMW.

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