BYD realizó la presentación oficial del auto compacto F-Zero para Colombia

Esta marca de origen chino, que respalda en el país Praco Didacol, presentó el F-Zero, un 'city car' de 5 puertas con motor 3 cilindros, 67 caballos de potencia y un diseño atractivo para su segmento.

Redacción Motor

05:00 a.m. 10 de marzo del 2011

 El BYD F-Zero fue una de las agradables sorpresas que tuvo el pasado del Salón del Automóvil de Bogotá, ya que mostró un diseño divertido y juvenil que refleja que la industria china ya superó la etapa del 'calco' y pasó a la del desarrollo de productos propios con dibujos originales y en carrocerías que, como la del Zero suman cualidades y gustos y son las apropiadas para el segmento al que llegan a competir.

Por esto, el F-Zero es un micro machine en todo el sentido de la palabra. Compacto hasta los límites permisibles de la funcionalidad. En sus 3.46 metros de largo se acomodan tres personas que disponen de 4 puertas y una quinta, que es más una ventana que se abre para acceder a un diminuto espacio en el cual cabe una maleta mediana, si se aprovecha el volumen de 140 litros que tiene hacia lo alto.

Es decir, cabe lo necesario de manera justa. Sobra decir que es muy fácil de guiar en todo tipo de maniobras y que se acomoda con holgura en cualquier parqueadero, ya que además de su tamaño tiene el plus de contar con una dirección asistida de forma hidráulica que hace que 'gire sobre una moneda', literalmente.

Guardando las mismas proporciones le pusieron un motor pequeño de 3 cilindros y un litro de capacidad (998 c.c.) pero que es perfecto para caminar sin problemas en la ciudad y que no se 'arruga' a la hora de buscarle el tope del velocímetro en rectas extensas ya que le quedan arrestos después de los 120 kilómetros por hora.

Su relación peso/potencia es adecuada para el segmento, pues pesa 870 kilos y tiene 67 caballos que le dan un promedio de 13 kilos por cada unidad de potencia y la caja de 5 velocidades está decentemente relacionada pues, a la altura de Bogotá, responde con alegría aunque el conductor pida un poco más de rapidez en los primeros cambios.

En el interior, la presentación también es un salto generacional frente a lo que ya se conocía. Los acabados y los materiales son mucho mejores que los de los primeros modelos que llegaron en la primera 'ola china' al país. De hecho, el tablero es digital y también con la información justa, pero a la consola central es algo espartana y llama la atención la ubicación de los mandos eléctricos de los elevavidrios que están sobre el puente que está antes de la palanca de cambios.

En cuanto al diseño exterior, no hay objeciones, más bien virtudes. Es divertido, juvenil, moderno y como todo carro pequeño, tiene su gracia. El frontal es limpio y el tamaño de sus lámparas dobles encuadra perfecto y rompe con la línea de la carrocería combinándose bien con las curvas de la misma. Atrás, su enorme bómper, los stops verticales puestos en la parte superior y la ventana que hace de 5a puerta también están conformes con el momento.

Un detalle adicional, tiene para su tamaño, pasos de rueda muy anchos que sobresalen de la carrocería y que dan la sensación de mayor estabilidad y un 'hombro' que le da más volumen y un estilo deportivo.

Hay dos opciones de equipamiento, ambas con aire acondicionado de serie, de las cuales, la más completa viene con doble airbag, frenos ABS.

El precio arranca desde 20.5 millones de pesos y dos millones más por la versión Risk.

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