En Cali 'reviven' a un moribundo Westfalia 1974

A bordo de este vehículo se recorrerán ocho países de Suramérica. Prueba de que el patrimonio automotor colombiano no solo se puede preservar sino sacarle placer.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Hace seis meses los más optimistas no daban un peso por su futuro. Y es que en diferentes partes de su carrocería se contaban por lo menos 25 impactos de fusil, producto de un atentado en contra de un personaje de Popayán, el año pasado en el interior de una compraventa.

Ese hecho dejó literalmente desahuciado al Volkswagen Westfalia modelo 1974, dejado en el olvido, en un taller, a la intemperie y con una alta dosis de óxido.

Para su fortuna, a la capital caucana llegó un matrimonio caleño que buscaba desde hace varios años un vehículo antiguo para cumplir una promesa: recorrer Suramérica de costa a costa por lo menos una vez en la vida.

Tras negociar con su propietario -un joven colombiano hijo de alemán- el abogado Enrique Jiménez adquirió el vehículo, que 15 años atrás había sido llevado a Popayán.

Jiménez, quien recuerda que desde muy niño sentía un especial aprecio por los vehículos antiguos, no dudó un instante en trasladar hasta Cali su nueva inversión.

Tras varias dificultades causadas especialmente por una avería en el tanque de gasolina, el Westfalia fue traído a la capital del Valle y de inmediato puesto en manos de su nuevo dueño que se dio a la tarea de restaurarlo, en compañía de su mecánico de confianza en el barrio Las Acacias, en el oriente de Cali. 

Internet, efectivo medio de negocios
Los accesorios de este modelo son genuinos y datan desde la fecha de su fabricación. En los años 70 los Westfalia eran considerados los vehículos que promovían la unión familiar, pues su capacidad para cuatro pasajeros fue diseñada pensando en la pareja con un máximo de dos hijos.

La labor de restauración, por cierto nada fácil, se inició mediante el desmantelamiento total de las piezas. Se bajaron la tapicería, el motor, la caja y el eje trasero.

Uno de los propósitos del abogado Jiménez es pintarlo con su color original, un verde limón combinado con blanco, y reemplazar el azul y rojo con los que fue pintado por su anterior propietario.

Todos los días Jiménez dedica en promedio cinco horas a la restauración de su Volkswagen. En esa labor ha contado con el apoyo de su esposa Melissa Caicedo, una médica general que se encarga de las labores logísticas, tales como las solicitudes vía Internet de las piezas a Estados Unidos y Alemania, así como el transporte diario de su esposo hasta el taller y en las tardes a los juzgados de la ciudad en donde Jiménez se informa sobre los procesos a su cargo.

Su responsabilidad como litigante en derecho administrativo no ha reñido en nada con la pasión por los vehículos. Y con la misma energía con que ejerce su profesión, Jiménez vive y goza la restauración de su Westfalia.

Dice que conseguir las piezas originales no ha sido una tarea dispendiosa gracias a las ventajas que brinda la comunicación por Internet. ¿La mayoría de piezas, como empaquetaduras, los piñones para la caja de cambios y las luces, se consiguen en perfecto estado¿, dice.

Así mismo, en Colombia, ha encontrado los repuestos para el motor y los rodamientos para las llantas.

Es así como se le trabaja duro y parejo a esta joya de la historia automotriz y que la próxima semana estará rodando a la espera de iniciar la correría de sus propietarios, quienes saldrán a principios de mayo desde el Cabo de la Vela. Tras recorrer las costas de ocho países suramericanos, retornarán a Colombia con la satisfacción del sueño cumplido.
 

RADIOGRAFIA DEL WESTFALIA

El Volkswagen Westfalia es un vehículo con motor de 1.600 c.c. refrigerado por aire, con capacidad para cuatro personas. Fue diseñado como el símbolo de la paz y del amor que se vivía a principios de la década del 70.

El asiento del conductor es fijo, mientras que el del acompañante gira 360 grados, lo cual permite que éste acceda al interior del carro con un solo movimiento.

El asiento posterior se dobla y se abate horizontalmente para habilitarse como una cama doble. El techo se levanta para adecuar dos pisos.

Originalmente, estos modelos vienen con una mesa, un equipamiento de sillas, un closet para ropa y herramientas, y una cocina que funciona con gas y con entrada eléctrica de 220 voltios, así como una entrada de agua.

Hasta el momento, el único mueble que no ha sido posible localizar es el de cocina. La tela de los muebles son unos finos linos escoceses.

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