Los carros no son exclusivos de los ricos, según estudio de la firma Raddar

La vieja tesis esgrimida por muchos en Colombia, según la cual 'el carro es cosa de ricos' se quedó sin sustento, pues es en el estrato 3 donde está el mayor número de personas que tienen vehículo.

Redacción Motor

05:44 a.m. 25 de abril del 2014

El estudio demostró que el grueso de propietarios de vehículos particulares se concentra en los estratos 2, 3 y 4.

Entre estos tres segmentos en que se clasifica el nivel socioeconómico de los colombianos, está el 78,78 por ciento de propietarios de vehículos, según Raddar.

Este dato es muy similar al de la última Encuesta de Calidad de Vida del Dane, que a diferencia de Raddar no mide personas sino hogares. De acuerdo con la entidad oficial, en hogares de estrato 2 está el 23,5 por ciento del parque automotor; en el estrato 3, el 30,45 por ciento; y en el 4, el 21,01 por ciento. Es decir, que en los hogares de los estratos 2, 3 y 4 está el 74,92 por ciento del parque automotor.

Al desagregar las cifras de Raddar, estas muestran que en el estrato 3 se concentra el mayor número de propietarios de vehículos particulares con 39,82 por ciento; y le siguen el 2, con el 24,83 por ciento; el 4, con 14,13 por ciento; el 1, con 13,97 por ciento; el estrato 5, con 5,40 por ciento, y cierra el estrato 6, con el 1,85 por ciento.

Pero, más allá de las cifras, ¿cuál es la explicación a este fenómeno? ¿Por qué, si en ciudades como Bogotá cada día es más difícil moverse en automóvil, las ventas no se detienen?

Son muchas las respuestas y las variables para una explicación precisa a esta tendencia, pero hay una que es elemental: todo ser humano quiere vivir cada día en mejores condiciones, y tener un carro está en los primeros lugares de sus aspiraciones.

Esta tendencia no es solamente en Colombia. Un estudio realizado por Nielsen Global Automotive, en el cual exploró “los motivos que tendrán los futuros compradores de automóviles en los próximos dos años”, revela que tener un carro no es sólo una aspiración de habitantes de países emergentes. En Europa y Norteamérica, un 82 por ciento de los encuestados que hoy son propietarios de un auto aspira a comprar otro. Además, la medición dice que un 85 por ciento de los europeos que nunca han tenido carro pretende comprar uno en los próximos dos años. En Norteamérica, esa cifra asciende al 91 por ciento.

Otro aspecto interesante que revela el estudio de Nielsen Global son los motivos por los cuales la gente compra automóviles en todo el mundo. Sorprendentemente, y al contrario de lo que se piensa en Colombia, la gente no compra para ‘transportarse’, es decir, para ir de su casa al trabajo.

Los motivos emocionales como ‘el placer de conducir’ y el ‘auto como símbolo de estatus’ están en primer y segundo lugar, muy lejos de las necesidades utilitarias de los vehículos.

Camilo Herrera, presidente de Raddar, explica que, en Colombia, la gente quiere su carro para salir con la familia, ir a hacer el mercado, llevar los hijos al colegio. Por eso, agrega, limitar el uso del carro con medidas como el pico y placa, lo que producirá en un futuro es que el parque automotor se duplicará (ver nota anexa).

Ese fenómeno ya se vio en Bogotá, y las señales de la salud de la economía nacional indican que el ingreso de las familias seguirá mejorando y, por lo tanto, en 10 años la capital y el resto de ciudades del país verán un crecimiento constante de sus automóviles particulares.

Las marcas son conscientes de esta situación y la aprovechan al máximo en Colombia. En la actualidad, varias de ellas libran la batalla más dura de los últimos años por conseguir ‘nuevos propietarios’ con carros que cuestan entre 18 y 23 millones de pesos, la parte del mercado más voluminosa (ver: ‘La revolución de los precios...’).

La preocupación de muchos es la movilidad en las ciudades. Pero los resultados de estos estudios deberían servirles a las autoridades para aceptar que ésta es una realidad ineludible que hay que enfrentar porque a las familias no se les puede impedir mejorar su calidad de vida.

Y tratar de bajar a la gente de su carro o limitar sus aspiraciones no tiene cabida en países con economías emergentes como el nuestro. Por eso, las marcas se enfocan en regiones como Asia y Latinoamérica.

Hay un largo proceso cultural que ya vivieron ciudades de países desarrollados en las que conviven el automóvil, la bicicleta y el transporte masivo. Pero esos son otros estándares que acá no se cumplen, no se pueden perder de vista, pero hay que seguir ese largo proceso.

"Se han cometido grandes errores"

“Con los hallazgos de Raddar es evidente que se han cometido grandes errores en la comprensión del automóvil con respecto a la movilidad. El primero es que el carro no es de los ricos, ya que el 78 por ciento del parque automotor lo tienen personas de los estratos 2, 3 y 4, y el 64 por ciento están en los estratos 2 y 3, por esto toda medida que afecte la movilidad y la tributación afectará más a la población de clase media-baja e, incluso, a personas de ingreso modesto.

“El segundo hallazgo se refiere a que el parque automotor seguirá creciendo en el país pese a las políticas de desmotivación de uso del mismo. Hoy, la penetración de carros en los hogares ha aumentado al igual que el parque automotor; esto se explica por dos razones fundamentales: la primera es que las personas no compran carro por movilizarse, ya que solo el 52 por ciento de ellas dice comprarlo por necesidad, debido a que, más allá de ser un vehículo de transporte, es a su vez un elemento cultural que indica bienestar, poder, éxito, logro e, inclusive, identidad.

“Por otra parte, el ingreso per cápita está creciendo en Colombia, y si la penetración de carros en la población es de 13,28 por ciento, es claro que en estrato 1 es de 8,58 por ciento y en estrato 6 de 40,87 por ciento, lo que evidencia que, mientras aumente el ingreso, crecerá dicha penetración. Tan sólo mirando el caso de Bogotá, es posible que el parque automotor se duplique en 10 años, sin considerar los efectos de nuevas medidas como pico y placa, que sin duda acelerarán el proceso.

“Es necesario cambiar la comprensión sobre el tema de movilidad y dejar de considerar el carro un enemigo, que es un imaginario que hizo carrera hace más de 15 años bajo falsas premisas, como la contaminación. Hoy estamos viendo los resultados de no hacer una correcta política pública alrededor de esto: mientras el país mejore, más personas tendrán carro, los carros serán más limpios y más nuevos, y esto exige cambios en las políticas de malla vial, tributación y transporte masivo”.

Camilo Herrera, presidente de Raddar.

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