Los carros van a... subir

Los carros van a... subir

Redacción Motor

02:25 p.m. 08 de noviembre del 2011

Todos los sectores de nuestro medio estaban altamente preocupados por la reacción negativa que generaron todas las firmas y anuncios sobre el próximo TLC con Estados Unidos. La gente ha hecho una lectura prematura y optimista de esos alcances que, como lo dijimos en este mismo lugar en la revista anterior, el impacto de ese tratado y del que se suscriba con Europa no es de la inmediatez ni magnitud que la gente piensa.

Dicen que en las vitrinas bajaron el tráfico y el apetito de los clientes porque todos suponen que van a empezar a llegar cantidades de carros a precios del primario producto avícola y que la gente está dispuesta a esperar esta ola de rebajas, nuevos modelos, por lo cual las decisiones de compra están en el congelador. No sobra repetir lo escrito pues al parecer hay todavía mucha desinformación.

El TLC con Estados Unidos está aprobado pero faltan meses y muchos actos de gobierno para que se implemente y arranque, como un año dicen los expertos. A partir de esa fecha, cada año bajará el arancel de los vehículos un 3.5% anual hasta borrar ese gravamen en 10 años. O sea, eso no se siente de manera significativa en el precio final en los primeros años y muy gradualmente habrá diferencias de mitad de camino en adelante.
Es decir, dentro de unos cinco años.

Adicionalmente, la gran mayoría de los carros de Chevrolet, Ford y Chrysler-Fiat ya están en el país cero arancel porque proceden de México, país con el cual se firmó hace muchos años un tratado que ya hizo el recorrido gradual de los aranceles. Es posible que con el tiempo aparezcan por acá, con incierta perspectiva de éxito Cadillac, Lincoln y otros aparatos propios de las tallas y usos de Estados Unidos que acá poco aplican y no alcances de ventas masivas, si es que vienen.

Ahora bien, dejando en claro que los vehículos no van a bajar en el mediano plazo ni van a aparecer modelos novedosos que no tengamos ya en venta local, la reflexión que surge de la actual situación económica es inversa.

El dólar, moneda de base para determinar el costo de los importados y de los insumos del ensamble, ha venido subiendo y sosteniéndose en una tasa alrededor de los 1.900 pesos y es posible que siga subiendo teniendo en cuenta la situación del euro, golpeado por la crisis económica de Grecia y que está en incertidumbre con lo cual el dólar se aprecia en los mercados internacionales y eso sí nos afecta directamente. Esto no se ha visto pues los efectos de los carros que se negocian a este nuevo precio del dólar apenas están en proceso de viaje o entrada al país, pero se notará pronto. No necesariamente en menos valor pero sí en inferiores descuentos y promociones.

Para complementar, ya se oyen probables medidas para ajustar un poco más las tasas de intereses -al alza, claro- para controlar el disparado crédito de consumo a fin de evitar malos momentos por eventuales crisis de pagos. Esto haría que la alegría promocional del dinero que ahora nos invade se reprima un poco y que esas atractivas y seductoras ofertas de financiación sean más discretas y mesuradas. Total, muy al contrario de la ola de rumores que desató la firma del TLC, lo que se percibe es que no se debe dejar pasar este momento para montarse en auto nuevo porque las condiciones pueden cambiar desfavorablemente en los precios.

Ahora, cambiando de tema, la llegada de Petro a la Alcaldía de Bogotá tiene muchas lecturas más allá de lo político, que no es nuestro punto. Habla de vehículos limpios para el transporte -¡¿tranvía por la séptima?- porque el combustible del Transmilenio no es reversible, de otro trazado del hipotético Metro y de un desmonte gradual del pico y placa que sería el regreso al horario fraccionado en dos tandas en el día, algo en lo cual hasta Peñalosa estaba de acuerdo. Vale la pena preguntar si es necesario esperar hasta enero para ver esta medida, cuando se podría, de común acuerdo con la alcaldesa, implementarlo de una vez y liberar a los ciudadanos de tantos problemas y perjuicios que les representa esta limitación, sobre todo ahora que viene la Navidad y el comercio y la ciudad deben moverse en forma.

FRASE

Petro va a modificar gradualmente el pico y placa en Bogotá. ¿Para qué esperar hasta enero, cuando puede implementar los cambios de común acuerdo con su gran amiga, la actual alcaldesa de Bogotá?

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