Carta de la semana: Acortar distancias es parte del progreso

Carta de la semana: Acortar distancias es parte del progreso

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Defensa del proyecto que aumenta los límites de velocidad. ¿Quienes la critican son unos colombianos que no quieren el progreso porque le tienen miedo¿.

Definitivamente nuestro ¿parroquialismo¿ nos impide entender que acortar distancias es parte del progreso. Acabo de regresar de Uruguay, Argentina, países que tienen carreteras aceptables, me atrevería a decir que muchas de ellas iguales a las de nosotros; basta mirar la que de Mendoza lleva a San Carlos de Bariloche, que es de doble vía y una sola calzada y los promedios autorizados oscilan entre 110, 60 o 40 kph según el sector y a nadie le asusta transitar a 110 en los lugares permitidos. 

En un país tan extenso como ese, acortar distancias es necesario.
Usted puede transitar 200 o 300 kilómetros sin encontrar otra población. Ahora, si nos remitimos a las autopistas, la que lleva de La Plata a Buenos Aires tiene un máximo de 120 kilómetros y un mínimo de 60 y no es una mortandad permanente como la imaginan quienes no sabiendo manejar desean conducir a paso de tortuga.

En una oportunidad, el año anterior, hice el trayecto Buenos Aires - Villa General Belgrano. Son 650 kilómetros más o menos en ocho horas con las respectivas paradas para almorzar, y como diría Klim ¿hacer pipí¿; obviamente tuve que poner gasolina y sólo gasté ocho horas. En Colombia con una carretera más amplia que la que encuentra uno en la ruta Melgar ¿ Bogotá he gastado 6 y 7 horas. Las carreteras de la Región Andina en Argentina y Chile también tienen montañas y sin embargo hay trayectos donde se permite andar a 110 kph.

En Johannesburgo (Sudáfrica), por una carretera de una sola calzada que conduce al Parque Nacional Kruger, las velocidades oscilan entre 110 y 50 kph; lo mismo que para ir a Ciudad del Cabo. Hay algunas zonas montañosas y nadie se asusta. En Livingstone (Zambia), en el África, la calzadita que conduce del aeropuerto a la ciudad permite 110 kilómetros por hora. En Uruguay, en donde tuve la oportunidad de conducir, sin que sean autopistas sino vías normales, se permiten 110 Kilómetros por hora.

Esta diatriba contra la mentalidad minúscula de unos colombianos que no quieren el progreso porque le tienen miedo la traigo a colación por cuanto está para concluir su trámite un proyecto de ley que autoriza a transitar hasta a 120 kilómetros por hora en los lugares que la autoridad respectiva lo permita.

Lo que a uno le da tristeza es que aún algunos periodistas no sepan leer. En esta disposición en ningún momento se ordena transitar a 120 kilómetros por hora. Lo que se dice es que la entidad respectiva podrá autorizar este máximo en los lugares que lo considere pertinente, teniendo en cuenta las condiciones de la vía, su visibilidad, topografía del terreno, etc.

Así pues, será el funcionario autorizado quien dirá a qué velocidad se puede transitar en determinado lugar.

Otra cosa que hay que precisar: hasta el momento no ha llegado al Congreso, objeción presidencial alguna a este proyecto, lo que se nos informa es que, al parecer, al enviar el texto para la sanción presidencial se olvidó anexar algunas gacetas.

Yo les pediría el favor a quienes critican este proyecto que nos digan si en alguna parte se está ordenando transitar a 120 kilómetros por hora. Reitero, lo que se dice es que se podrá transitar a esa velocidad en los lugares en que así lo determine el ente autorizado.

Después de ver cómo piensan algunos de mis compatriotas y las obras que hacen, me atrevería a decir que si el alcalde de París hubiese sido alguno de los ex alcaldes de Bogotá, no habría Campos Elíseos sino una ciclorruta, el Arco del Triunfo sería un puente peatonal y la Torre Eiffel sería un bolardo.
Carlos German Navas Talero
Representante a la Cámara por Bogotá

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