El Chevrolet Cobalt, familiar y de grandes espacios, llega a Colombia

Motor de 1.8, dos válvulas por cilindro y un eje de levas que eroga 104 caballos, con bajo consumo. Hay de 37 y 40 millones.

Redacción Motor

11:56 p.m. 29 de octubre del 2012

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Dos meses después de lanzar el Sail para remplazar una buena parte de la familia Aveo, Colmotores llega con un segundo auto de ensamble nacional que va a tomar el lugar del Optra y con el cual completa su nueva línea de ensamble, que en pocos meses ya lo será de fabricación, pues está casi listo el proceso de estampado de carrocerías, precisamente para estos dos autos.

Se llama Cobalt, es originario de los laboratorios de diseño de General Motors en Brasil bajo la tutela de Carlos Barbosa, y su tipología y finalidad es ser un automóvil de venta y gustos globales, muy familiar y convencional en todos los aspectos. La meta es comercializarlo en 40 países en un plazo muy corto, y en ese montaje Colombia es el segundo del área en ofrecerlo.

Colmotores lo define como un automóvil de andar elegante, con todas las soluciones perfectas para un carro de uso familiar, como son un enorme espacio en el baúl, una línea muy convencional, correctísimas dimensiones de altura de la cabina y espacio entre sillas; además es una oferta totalmente diferente a la del nuevo Sonic, dirigido a un público más joven y deportivo.

Por esa razón, el hecho de que se traslapen los precios del Cobalt con las ediciones básicas del Sonic en la región de los 38 a los 40 millones, no significa que el uno le quite clientes al otro, sino que el comprador, ante la doble opción entre carros tan distintos, va a poder ubicarse más fácilmente con el mismo cheque.

Es un carro de tamaño medio, pensado para competir con la creciente presencia del Nissan Versa o del VW Jetta clásico, el Ford Fiesta, el Mazda 2 y los coreanos equivalentes. Llega en dos ejecuciones, LT y LTZ, que son ahora las siglas del estrato de los carros de Chevrolet, en los cuales las diferencias están solamente en el equipo y los accesorios, pues la maquinaria es idéntica en toda la gama.

Escogieron un motor que genera muchos interrogantes porque es un 4 cilindros en línea, con una cámara de solo dos válvulas por pistón y mando por correa del eje de levas sencillo en la culata. Desplaza nada menos que 1.800 cm3, pero su potencia es  bastante modesta en cantidad de caballos ya que la ficha solo muestra una producción de 104 unidades.

Sin embargo, el secreto para su correcto andar es el torque del motor que es alto, 16,4 kgM, disponibles desde las 2.500 revoluciones, con lo cual sale bien, se recupera sin problemas en el tráfico y sube cuestas sin dificultad, pero no le busque al velocímetro más de los 165 por hora con facilidad.

Pero claramente no es una máquina que respire por encima de las 5.600 revoluciones ni que despierte pasiones con el pedal derecho, que ahora es un comando electrónico para una mejor construcción en el computador de la curva de entrega de la potencia. Los deseosos de otra vibración mecánica deben dirigirse al Sonic. Pero para los conductores tranquilos, en este motor hay lo suficiente y las cuentas de gasolina no van a molestar pues hace los 40,5 kilómetros por galón, lo cual es muy benévolo para su cilindrada.

Chevrolet llama a su nuevo "molino" Econoflex VHCE. El VHC significa alta relación de compresión, 10,5 a 1 con gasolina corriente autorizada a cualquier altura y condición de uso, y la E adicional pretende significar economía, energía y ecología.

Tiene los escapes hechos en acero inoxidable estampado, más livianos y menos vulnerables a la corrosión, y el catalizador es parte del múltiple de salida para un calentamiento más rápido y mayor eficiencia en la limpieza de las emisiones. Las entradas de aire son plásticas y el computador trabaja bajo un programa que ellos llaman System Zero, que se encarga de escoger la mejor entrega de torque del motor combinando los mapas de combustible y encendido.

Si bien en el papel la ficha del motor no es un derroche de las últimas definiciones, como las 4 válvulas, los ejes de levas variables y cosas por el estilo que bien pudieron haberlas tomado de cualquier otro modelo de la gama, es un mensaje sobre el pensamiento de la ingeniería de hoy según el cual, en autos de carácter popular y descomplicado como este, menos piezas y sistemas fáciles bajan el costo y además hay formas de la tecnología, como la alta compresión, que producen efectos de rendimiento equivalentes.

Y, de paso, desmitifican la historia de que los "8 válvulas" son cosa del pasado cuando nacen en carros del presente y del mañana. No hay cajas automáticas disponibles en el Cobalt y toda la transmisión transcurre con una caja de cinco relaciones manuales hacia adelante, con un control de cambios muy preciso y agradable de manipular. La dirección es asistida hidráulicamente de la manera tradicional.

Una de las condiciones evidentes del Cobalt es su marcha muy suave, la estupenda insonorización de las suspensiones y el paso del terreno bajo el auto. Realmente tiene una marcha sana y conforta ble, soportada en buenas sillas mullidas y ergonómicas, aunque la altura de las delanteras es demasiada y para personas de buena estatura la sensación de manejo será como hacerlo desde un púlpito.

El auto, que tiene un tren de suspensiones basado en el del Sonic, gana el mayor puntaje en este campo y esta condición garantiza una buena supervivencia de la cabina en material de ajuste e integridad.

Todos los otros sistemas andan sin problemas y, de verdad, el ambiente silencioso de la marcha hace que el conductor se despreocupe del funcionamiento mecánico, tal como debe ser un auto en el cual sus tripas y tornillos no pueden ser motivo de intranquilidad.

La dotación del Cobalt es a ras con apenas. Hay que ir al modelo de lujo para tener ABS en los frenos o espejos eléctricos. El temporizador de los limpiaparabrisas es de un solo ciclo fijo y el reostato de luz del tablero es de dos intensidades, sin intermedios.

Son detalles que indican que exprimieron por todas partes los costos para suplir el alto valor del material de ensamble, que se factura en la revaluada moneda brasileña.

FRASES:

El Cobalt fue diseñado en Brasil -de donde proviene el material para ensamble- como un vehículo global que se venderá en 40 países.

La relación de compresión del motor es altísima, 10,5 a 1, pero usa gasolina corriente a cualquier altura. Camina en promedio 40,5 kilómetros por galón.

El tablero y centro de mandos son simples y fáciles de leer. El Chevystar en su última versión es de norma y anuncia el pico y placa, localiza restaurantes y puntos de interés y comunica vía Bluetooth la música de aparatos externos.

La seguridad de la cabina está garantizada pues es un diseño de última generación y en ambas versiones viene con dos airbags delanteros. El ABS de frenos es opcional para el LTZ .

RECUADROS:

LT y LTX El Cobalt viene con dos ejecuciones, ambas sobre el mismo motor 1,8 y caja de cinco cambios adelante. La LT tiene un catálogo muy básico en el cual sobresale la última versión del Chevystar Connect, dos airbags delanteros, los cuatro vidrios eléctricos, radio con plena conectividad, cuatro parlantes y computador de consumos.

Cuesta 37 millones de pesos. Para tener ABS en los frenos, espejos ajustados eléctricamente, rines de aleación, computador de consumos, rines de aleación de 15 pulgadas y ajuste de altura de la silla del piloto, además del escudo de LTZ en el baúl, debe alistar 40 millones de pesos. Ambos modelos tienen aire  acondicionado y dirección con asistencia hidráulica clásica.

Funcional y espacioso
El diseño del Cobalt es tan simple como elegante. Para buscar clientes en 40 países diferentes debe tener una cara genérica que convoque y que no choque por tener líneas excesivas que se gastan rápidamente.

Tiene la cara Chevrolet y una cola bien lograda que lo hace ver ancho y lujoso. Mide 4,4 metros de largo y su peso es 1.126 kilos, que aumenta once con los accesorios de la versión LTZ. El tamaño del baúl es sorprendente, con fácil acceso.

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