Un conductor francés se vio obligado a conducir durante una hora a 200 kph y sin frenos

A Frank Lecerf le tocó manejar desde Francia hasta Bélgica a causa de un problema con los frenos y el control de velocidd de su carro adaptado para discapacitados. Así fue su aventura 'extrema'.

Redacción Motor

07:20 p.m. 21 de febrero del 2013

Como en la película "Máxima Velocidad", al francés Frank Lecerf le tocó manejar a casi 200 kilómetros por hora y sin frenos luego de que un desperfecto en su carro, un Renault Laguna modificado para que pudiera ser conducido por él que se encuentra en condiciones de discapacidad, no respondiera a ninguna de las acciones para disminuir la velocidad o ser apagado.

Él, un conductor francés de 36 años radicado en Pont-de-Metz, una provincia ubicada al norte de Francia, se vio sorprendido luego de que fuera a realizar un rutinario recorrido hacia el supermercado.

Luego de recorrer unos cuantos kilómetros, Lecerf notó que el control de velocidad de su Renault Laguna se activó y fijó en una velocidad de 100 kph. Al tratar de frenar, mediante un botón en el volante, los frenos no respondieron y en contravía de lo que esperaba, su vehículo se aceleró al doble la velocidad hasta los 200 kph.

Lecerf volvió a intentar la misma operación decenas de veces sin ningún tipo de respuesta, ni cambio en la marcha. Al no poder detener el vehículo decidió recorrer varias autopistas arriba de los límites de velocidad establecidos mientras se comunicaba con los servicios de urgencias para alertarlos de lo sucedido y a algunos técnicos de la marca para que le ayudaran a controlar el vehículo de forma remota. Ambos esfuerzos no fueron fructíferos.

De ahí en adelante, se montó un operativo policial el cual contó con varios patrullas que escoltaron al vehículo para abrirle paso, mientras que por lo menos cuatro peajes debieron levantar  las barreras para darle vía abierta, pues la única solución que encontraron para detenerlo fue hacer que se agotara el combustible.

Luego de casi 200 kilómetros recorridos y después de llegar a Bélgica en menos de una hora, el Laguna III finalmente se quedó sin gasolina y el conductor terminó estrellándose en una zanja de una obras en la región de Alveringem, por suerte, sin consecuencias más graves.

Técnicos especializados de Renault e investigadores de su aseguradora están estudiando por qué los frenos no actuaron desde el primer momento y el fallo en el control de velocidad de crucero, pero desde ya las primeras hipótesis apuntan a que el problema que alteró el comportamiento normal del vehículo proviene del proceso de adaptación para personas con discapacidad que se realizó en el vehículo.

La marca francesa espera los resultados de la investigación para emitir un comunicado.

DATO:
La destreza y suerte de Frank Lecerf lograron que no se produjera una tragedia con consecuencias fatales.

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