El consumo del vehículo depende, en parte, de la forma de manejo

El gasto que revela la ficha técnica, nunca coincide con el del día a día del vehículo en nuestras ciudades. La clave está en el juego del acelerador y el pie derecho.

Redacción Motor

07:41 p.m. 21 de junio del 2013

‘La realidad supera la ficción’ es la frase que mejor se ajusta al día a día de los conductores que se sorprenden cuando ven que su vehículo es más ‘tragón’ de combustible de lo que les prometió la marca.

Lo primero que deben saber es que el consumo registrado en la ficha técnica es producto de estrictos test científicos o ‘ciclos de prueba’ realizados en laboratorios y encaminados no solo a medir el consumo sino, muy especialmente, las emisiones de gases. Esos ciclos se enmarcan en cualquiera de las tres mediciones aprobadas en el mundo: Federal Test Procedure 75 (FTP-75) de Estados Unidos, New European Driving Cycle (NDC) de Europa y otra japonesa, bautizada JC08.

Las mediciones tienen su propia metodología a la que se someten las fábricas de motores (no necesariamente de propiedad de las marcas que equipan), para obtener el aval de las normas internacionales, especialmente las de EPA (EE. UU.) y Euro (Europa).

Así, el vendedor no dice mentiras cuando asegura que esas pruebas de laboratorio dieron tal o cual consumo en un modelo específico. Es más, no tiene opción de decir otra cosa porque no sabe qué tan ‘pata brava’ es quien lo va a conducir, aunque sí puede advertir que variables como las condiciones de tráfico de la ciudad, la altura o el uso que se le va a dar al vehículo serán determinantes para que el vehículo gaste más o gaste menos combustible.

Todos esos factores están asociados con el pie derecho del conductor: con tráfico o sin carros en la vía; por carretera o en ciudad; en trayectos cortos o largos, cada quién tiene su forma de conducir, algunas más eficientes que otras, pero todas asociadas a lo que le exija a su vehículo.

¿Qué miden en las pruebas?

Eficiencia del combustible en ciudad y carretera (millas o kilómetros por galón).

Tasa de consumo de combustible (cuánto se usó y cuánto se gastó).

Eficiencia de combustible y gas de efecto invernadero (combustible vs. emisiones de dióxido de carbono del tubo de escape), comparada con la de otros de su categoría.

Emisiones de CO2 por el escape en ciudad y carretera.

Haga su propia prueba
1. Llene el tanque.
2. Devuelva el cuentakilómetros parcial a ‘ceros’, antes de arrancar.
3. A los 100 kilómetros de recorrido, llene el tanque de nuevo, en la misma estación y anote cuántos galones le cupieron. Ese es el consumo real de su carro, en los recorridos normales elegidos por usted y bajo sus propias condiciones de manejo.

Las dos normas más conocidas
NEDC (Europa): mide el arranque en frío del vehículo. La prueba se hace en dinamómetros para medir y certificar las normas de emisiones vehiculares. Simula condiciones de manejo en ciudad y en carretera.

FTP-75 (Estados Unidos): la prueba se realiza en tres fases: arranque en frío, fase de transición y arranque en caliente. Tiene en cuenta parámetros como distancia recorrida, duración y velocidad promedio.

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