Correo de los lectores sobre preguntas de trámites, denuncias y opiniones

Correo de los lectores sobre preguntas de trámites, denuncias y opiniones

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Modelos que no dicen nada
Me gustó mucho el especial que publicaron sobre robo de vehículos hace dos semanas. Muy informativo y queda uno con los pelos de punta ante tanta impunidad. Sin embargo, la tabla larga que publicaron en la segunda página tiene datos que no son muy relevantes. ¿Qué nos importa a los lectores que los aseguradores digan que se robaron un Ferrari (que no creo), un DeSoto (que hace años ni se fabrican) o un Austin? Si yo fuera el editor, habría cortado los carros raros y hubiera dejado solo los que son relevantes a la realidad nacional.
Luís Augusto Rodríguez

Tiene toda la razón y, aunque no es excusa, sí se realizó una edición de esos nombres pero al reemplazar el archivo se fue una versión anterior, con todos los nombres de carros ¿raros¿, como usted dice.
Redacción Vehículos

Sigue el robo de tapas del tanque de gasolina
Como muchas otras personas y con preocupación me encuentro enmarcado dentro de la estadística de las personas que han sido víctimas del robo de la tapa de la gasolina, en este caso de un Renault Clio.

Como será el volumen de tapas que roban, que hasta en un parqueadero en el que estacioné, al percatarse la persona que atiende que me faltaba la tapa me dijo que ¿me la conseguía por unos 50.000 pesos¿. Por supuesto le dije que no; prefiero dejarlo sin tapa antes que comprar algo robado. Por otro lado, es de resaltar que en un concesionario la tapa cuesta alrededor de 100 mil pesos y 40 mil la pintada. Eso hace este negocio muy atractivo para los delincuentes y las personas que comercian con repuestos robados.

Pero me preocupa aún más que tanto la Policía Nacional como Sofasa Renault no tomen medidas o establezcan estrategias tendientes a disminuir o eliminar este tipo de robos, ya que la solución no es solamente colocarle una chapa a la tapa, como me lo propusieron en el concesionario.

Por lo anterior y aprovechando este espacio, invito a todos los propietarios de Renault y otras marcas para que no compren repuestos robados, ya que fomenta el robo de las mismas, y a Sofasa Renault para que tome medidas, ya que los únicos beneficiados en este momento son los ladrones, los que venden repuestos robados y los concesionarios, teniendo en cuenta el volumen de robos. 
Anónimo

Injusticia en el tema de impuestos
Cada año por esta fecha me lleno de coraje al intentar cancelar el impuesto de una camioneta LUV de estacas que adquirí en el 2003 después de inmensos sacrificios, sin imaginarme que caería en las garras de un sistema expoliador y asfixiante en el cual cualquier medida (así sea sana) pasa a convertirse en arma de doble filo para los ciudadanos de bien.  No es nuevo el tema pero en este caso concreto me afecta gravemente pues, a pesar de necesitar dicho vehiculo, tendré que salir de él vendiéndolo por menos de las dos terceras partes de lo que me costó, porque ya se me dificulta demasiado conseguir los 800.000 pesos que cada año tengo que pagar, ya que el avalúo de esa camioneta nunca se reajustó y en la tabla No. 4 de Valores por grupo y modelo aparece ubicada en el grupo L1 y por ser de modelo 2004 hay que liquidar sobre 32¿029.000; o sea que desde el 2004 hasta el 2007 cada año he debido cancelar 800.000 o un poquito más, cuando el precio comercial escasamente está en 2 millones. Pero lo que más me enerva es que ante cualquier consulta para aclarar el caso la respuesta es que se debe pagar y punto. Quisiera que nos ilustraran a todos los propietarios de carros particulares respecto a ante qué entidad o de qué medio debemos valernos para que se le de una solución viable y equitativa a tamaña injusticia.
Francisco Villamizar A., Tuluá, Valle


Certificado de gases vencido
Se ha hablado mucho de la revisión técnico-mecánica. En estos días se me vence el certificado de análisis de gases. ¿Debo volverlo a sacar o me espero a la revisión técnico-mecánica?
Héctor Bejarano
Ese certificado ya no se expide de manera individual, sino que hace parte de la revisión técnico-mecánica. Por tal razón, si se le venció, espere a que sea su turno de mandar revisar. Por ahora, no le pueden hacer un comparendo por eso, a menos que su carro no esté sincronizado y esté contaminando más de lo permitido. Si está bien sincronizado, no hay por qué temer, hasta la fecha en que le toque la revisión.

No a la chatarrización de los ¿veteranos¿
Con horror leí el día sábado en esta sección la flamante idea (esta vez de un concejal), de proponer la chatarrización de particulares con más de 20 años; me pregunto, ¿no es esto una clara violación al principio de igualdad consagrado en la Constitución? ¿Por qué discriminan a quienes no tienen los medios económicos para adquirir un vehículo nuevo, pero que sin embargo mantienen su carro en perfecto estado, y muchas veces representa el sustento familiar? Quienes tenemos la fortuna de escoger qué vehículo comprar, ¿por qué nos van a limitar andar en lo que queremos?
La única esperanza que nos queda a quienes dependen de su carrito para subsistir (cumpliendo, eso sí, con las normas), y a quienes nos gustan los carros independientemente de su modelo es que ustedes, como voz de reconocida autoridad en la materia nos defiendan desde su posición como periodistas de este flagrante atropello. Ni hablar si el señor Peñalosa vuelve a la Alcaldía. Cordial saludo y que Dios nos proteja.
Rodolfo Suárez

¿No hay que dar dirección para el otro lado?
La nota sobre como no trompearse publicada hace ocho días dice: ¿la conclusión es que siga acelerando con precaución y reaccione rápidamente con el timón en dirección opuesta a donde el carro le saca la cola¿. Creo que precisamente es todo lo contrario. Si el carro se va de cola  a la derecha, debo dar el timonazo a la derecha para sacarlo del trompo.
Hernando Rondón

Tiene toda la razón. Esa es la forma de compensar.

Otro abuso de un agente de tránsito
Por medio del presente me permito solicitar su amable intermediación para que la Secretaría de Tránsito de Bogotá se sirva explicarnos a los conductores y peatones de la ciudad los criterios con los cuales se aplican las sanciones de tránsito o comparendos. Paso a explicar: una noche pasada tuve que acudir a eso de las 9:45 p.m. a un centro médico para llevar de urgencias a un familiar que se encontraba en estado delicado. Por ser esa hora, los parqueaderos disponibles en la zona ya se encontraban cerrados y el ofrecido por el centro médico no tenía cupo disponible. Cómo es lógico, estacioné en una calle aledaña que es una vía secundaria. Cuál sería mi sorpresa cuando me avisaron, aproximadamente 10 minutos más tarde, que en ese momento se encontraba una grúa llevándose los automóviles parqueados en el lugar. Cuando me acerqué al patrullero que se encontraba allí me indicó que esa era una zona prohibida de parqueo y por lo tanto procedería a diligenciar el comparendo. Ante esto no tengo ningún reparo, ya que en el sitio había una señal que efectivamente indicaba la prohibición y debo aceptar que es una zona prohibida.
En lo que tengo mis dudas es lo siguiente: cuando yo arribé al sitio se encontraban aproximadamente cinco vehículos particulares estacionados y un vehículo de servicio público con su conductor adentro (esperando algún cliente que saliera del centro médico). Lo curioso es que los comparendos fueron impartidos a los vehículos particulares (dos de ellos fueron llevados a los mal llamados patios) y el de servicio público permaneció en el sitio sin que siquiera el patrullero lo hubiese conminado a abandonar el lugar prohibido. Como buen colombiano le supliqué al señor agente que no diligenciara el comparendo explicándole las circunstancias de tiempo, lugar y urgencia, pero como no obtuve ninguna consideración del señor agente, opté por preguntarle por qué al taxista ni siquiera lo había amonestado verbalmente. Esto fue el detonante para que el señor patrullero Londoño (identificado con placa No. 98053) tomara una actitud hostil conmigo instándome a firmar el comparendo de inmediato, el cual solicité leer con anterioridad a estampar mi firma, pero el agente me dijo que si no lo quería firmar pondría a firmar a cualquiera que se encontrara en el lugar. Cómo es lógico lo único que quería era revisar que lo que yo estaba firmando era la realidad y que los datos coincidieran (un derecho apenas básico). 
La explicación que dio el patrullero Londoño es que como el conductor del vehículo de servicio público se encontraba dentro del mismo, él (el patrullero) le podía decir en qué momento  abandonar el lugar. Pero como yo no estaba dentro del vehículo entonces a mí sí me pondría el comparendo por ¿vehículo abandonado¿. Valga la pena aclarar que luego de ser instado a retirar mi carro del lugar y de finalizar las diligencias en el centro médico (aproximadamente dos horas después) el vehículo de servicio público aún se encontraba en el mismo sitio.
Por eso considero oportuna una aclaración de la Secretaría, ya que lo que se desprende de las explicaciones, bastante ilógicas del agente de tránsito, es lo siguiente:
 
1. Si una persona parquea en un sitio prohibido, pero permanece dentro de su vehículo no se hace acreedor a una sanción, ya que debe esperar una orden directa de un agente de tránsito que le indique en qué momento abandonar el lugar.
2. ¿La infracción por la cual se diligencia el comparendo no es parqueo en lugar prohibido, sino ¿abandono del vehículo¿?
3. ¿Las leyes de tránsito no aplican para los vehículos de servicio público?
4. ¿Los patrulleros de tránsito pueden interpretar las señales de tránsito de acuerdo a su propio criterio, y peor aún dependiendo de si la persona ¿se atreve¿ a solicitarles que apliquen las leyes de manera igualitaria?
Finalmente quisiera recomendarle a la secretaria de movilidad considerar un programa de capacitación en servicio al cliente, a fin que los señores agentes del tránsito sepan cómo actuar en cualquier ocasión y que ante las solicitudes lógicas de la ciudadanía no respondan ¿con dos piedras en la mano¿ como me sucedió con el patrullero Londoño cuando me indicó que yo no tenía que decirle ¿cómo hacer su trabajo¿ y que yo no sabía ¿con quién me estaba metiendo¿, lo cual es a las claras una amenaza.
 
Ricardo Sanchez H.     

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