Correo de los lectores sobre preguntas de trámites, denuncias y opiniones

Correo de los lectores sobre preguntas de trámites, denuncias y opiniones

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Del Subcontador General de la Nación
Quiero aprovechar este medio para expresarles mi solidaridad y apoyo al planteamiento que publica el periódico en la edición del 26 de enero y que remite doña Martha A. Sanín de Sanín.

En efecto, el viaje por algunos trayectos de las carreteras de Colombia (Honda-Bogotá-Honda; Bogotá-Villavicencio-Bogotá) se está convirtiendo en un verdadero vía crucis si uno cuenta con la mala suerte de quedar detrás de un camión, tractomula, carrotanque o similares.

No hay poder humano que haga entender al conductor ni a la Policía de Carreteras que es mejor permitir o facilitar el sobrepaso de la fila de vehículos que llevan detrás como procesión para agilizar el tránsito. Yo creo que nada les cuesta a los conductores y a la Policía de carreteras ayudar en este sentido.
Luis Alonso Colmenares Rodríguez
Subcontador General de la Nación


Tráfico: la cosa no pinta bien
El caos del tráfico empezó con Peñalosa, cuando para sacar adelante sus proyectos abusivos de bolardos en cualquier parte, prohibición de parqueo en zona residencial de fin de semana y sin parqueadero cerca, andenes sin sentido, parqueaderos sin control de precios, ciclorrutas sin uso, etc. acabó con la policía de tráfico y solo la sacaba a las 5 de la tarde a poner multas y a dejarse sobornar.

Mockus siguió con la misma tónica porque el tema no le interesó y Garzón no supo que fue lo que hizo en materia de movilidad y vías porque lo manejaron.

Ahora viene Moreno, que recibe muchos problemas y va a continuar su guerra contra los carros. El caos es fácil de crear cerrando vías, cambiando tiempos de semáforos y dejando a los buses hacer lo que quieran. Con mil malintencionadas acciones la movilidad va a continuar siendo el caballo de batalla de este alcalde para inventarse más presiones contra los carros y para hacer alguna bestialidad de transporte masivo, que no la va a terminar y va a dejar la ciudad más endeudada y complicada.

Propongo nombrar un grupo de abogados que demanden la ciudad a nombre de, por ejemplo, 200 mil automovilistas, que les ponemos plata para hacer respetar los derechos del carro. Los que tenemos carro somos los que pagamos impuestos, el motor económico de esta ciudad. La empresa privada, los verdaderos gestores del desarrollo. ¿Y los que se quebraron con sus almacenes y negocios, no participarían?

La otra propuesta es que conformemos equipos de trabajo para demostrarles a los encargados de las vías y la movilidad que manejar el tráfico como están las cosas es posible si se pone eficiencia, trabajo y buena fe.
Alfredo Dávila


Caja negra para el servicio público
Leí con atención el artículo de la página 4-12 en la edición del sábado 26 de enero de 2008, sobre "La velocidad sigue siendo protagonista".

Fuera de estar de acuerdo en la urgente necesidad de poner nuestra legislación acorde a las posibilidades que nos brindan la tecnología en la fabricación de los vehículos y aprovechar los modernos diseños de vías, no veo que ¿paralelamente- se tenga la intención reglamentar la utilización en los vehículos de trabajo (carga-pasajeros-escolar-especiales-material peligroso, etc.) de equipos de seguridad, mundialmente obligatorios para este fin, que permitan a la Policía de Carreteras controlar el cumplimiento de las normas.

Lo que hacemos en Colombia es un chiste: es obligatorio el uso de un control de velocidad que nunca funciona, pero en el análisis de los accidentes los datos que supuestamente debe guardar este aparato no sirven para nada. Sería muy interesante preguntarle al Ministro de Transporte en cuánto ha bajado la accidentalidad desde que se utiliza ese ¿gran invento¿.

La otra forma como se intenta controlar la velocidad es por medio de la utilización de radares, que aunque es un método más técnico, no es posible que tengan mayor cubrimiento.

Entiendo que en los países que han tenido éxito en el control de velocidad y la jornada de trabajo de los conductores, es obligatorio que los vehículos tengan una caja negra (tacógrafo), como en los aviones, que permite a la Policía, en cualquier lugar, verificar la velocidad que ha mantenido el vehículo desde que inició un viaje, y el tiempo que lleva el conductor manejando. Con estos datos puede, objetivamente, llegar hasta ordenar la inmovilización del vehículo para evitar un accidente.

En caso de accidente, los datos de esta caja negra ayudan a determinar las causas del siniestro pues se sabe con precisión la velocidad segundos antes y el tiempo acumulado que tenía conduciendo el operador.
Jaime Martínez


¡Instauremos una acción popular!
Me refiero al último de los editoriales de ¿Motor¿ del 2007, en donde el General Moore indicó que no se harían concesiones este fin de año en las vías y que se aplicaría la ley tal y como está escrita.

Señor General Moore: así como es de drástico en la aplicación de la ley que prohíbe los sobrepasos en casi la totalidad de la malla vial (porque las vías las pintaron con línea continua, lo que nos obliga a desplazarnos a paso de tractomula entre las ciudades), le solicito igualmente que sea drástico en la aplicación de aquellas normas del  Código Nacional de Tránsito que propenden por agilizar el tránsito vehicular, como es el caso de obligar a los vehículos lentos a transitar por la calzada derecha.

Esa norma -que aliviaría en gran parte los problemas de movilidad, tanto en carreteras como en las ciudades- tal parece que no existiera, porque ningún policía de tránsito o de carreteras la hace respetar, ya que en todas las avenidas o vías de doble calzada, el transporte lento circula por la calzada izquierda con la total complacencia de ellos.

Por largos tramos de las carreteras de varios carriles hay que viajar a paso de tortuga detrás de los carros lentos, puesto que orondamente se toman toda la calzada y no permiten que los vehículos rápidos los puedan sobrepasar.

Convoco a los ciudadanos afectados con ese incumplimiento -que somos la mayoría- a instaurar una acción popular, porque de lo contrario, ninguna vía que se planifique para el mejoramiento de la movilidad será suficiente para descongestionar el país si no se ordena el tráfico y se obliga a los conductores de los vehículos a circular por las vías que les corresponde.
Agobardo Ñáñez Erazo


El celular puede salvar su vida
Esta es una recomendación de la Cruz Roja a nivel mundial: las ambulancias y emergencias médicas se han dado cuenta de que, a menudo, en los accidentes de carretera, los heridos llevan consigo un teléfono celular. Sin embargo, a la hora de intervenirles, no se sabe a quién contactar de la larga lista de números.

Nos lanzan, por tanto, la idea de que todo el mundo añada a su agenda del teléfono celular el número de la persona a contactar en caso de urgencia, bajo el nombre: 'AA en caso de Emergencia' (AA es aparece como primer contacto en la lista). Es sencillo, no cuesta nada y podría ayudarnos mucho.
Jorge Enrique Quintero

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