Correo de los lectores de Revista Motor 595

Correo de los lectores de Revista Motor 595

Redacción Motor

03:59 p.m. 28 de enero del 2014

El ejemplo alemán

Quiero compartir con usted y los lectores de su revista mi opinión en cuanto a la nueva ley contra ‘Ebrios al volante’. La nueva medida me parece demasiado drástica, y los montos de las multas y las sanciones exageradas pueden causar tentaciones de arreglar en uno u otro caso por la otra vía. En mi país de nacimiento, que es Alemania, al respecto bajaron hace 12 años el nivel de alcohol permitido de 0,8 a 0,5 por mil. El motivo fue la reunificación de las dos Alemanias (en la del este rigió el límite de 0,0 por mil). Sin embargo cuando, con un grado por debajo de 0,5 por mil, uno resulta involucrado en un accidente, la compañía de seguros (el obligatorio cubre también daños materiales a terceros) le puede cobrar, aunque no tenga la culpa en el evento.

Para muchos alemanes, a pesar de que en el país hay excelentes sistemas de transporte público, el carro es algo sagrado e indispensable para moverse entre casa y lugar de trabajo y para fines particulares. Es por eso que en todos los restaurantes, bares y discotecas se ofrece la cerveza libre de alcohol y se consume. La última cerveza puede ser la regular, con alcohol. La cerveza sin alcohol contiene una mínima parte de alcohol, como también se puede encontrar en otros productos como jugos naturales, en cierto pan, etc.

Aparte del tema del alcohol, opino que hace mucha falta la enseñanza del pueblo para así aprender la disciplina. Un par de ejemplos de mi país de nacimiento: creo que es de los países más estrictos en cuanto a la enseñanza para el pase de conducir, tanto en sesiones teóricas como en prácticas al volante, con obligatorios viajes nocturnos y en autopistas de alta velocidad. Cuando le dan el pase, se lo dan por el resto de la vida. Desde hace un año hay nuevos pases con hologramas para cumplir normas viejo por el nuevo es sin examen y no lo cobran; para el cambio dieron un plazo prudente de 20 años (la licencia vieja se puede seguir utilizando en el país hasta el 2033).

Para los niños de los primeros cursos de primaria, la policía de tránsito va a los colegios y realiza enseñanzas sobre cómo moverse en bicicleta en el tráfico y hacen pruebas y exámenes.

Desde hace más de cincuenta años en la televisión cada viernes a la misma hora difunden un programa de tres minutos llamado El séptimo sentido, donde se muestran situaciones del tránsito diario, cómo evitar el peligro y reducir consecuencias fatales, tanto para conductores de automóviles como motociclistas y también para peatones.

Con la permanente enseñanza, la gente, desde la infancia, aprende la disciplina, así el peatón usa su andén. Donde no lo hay, debe andar al lado del carril y en contra-dirección a los carros para que pueda sentir cualquier situación de peligro y reaccionar. A propósito, el infante debe estar guiado de la mano del adulto y estar al lado opuesto al tráfico.

El peatón debe usar la cebra o el puente, donde lo hay, y siempre tiene prioridad en la vía. Finalmente, los buses solo paran en su sitio designado y autorizado para entrada o salida de pasajeros.

Hace un año me tocó participar en Medellín en un curso por motivo de una fotomulta. Ha sido un curso interesante con toda la didáctica. Pero solo es asequible para los infractores. Las autoridades deben usar estas herramientas para llegar hasta el último rincón del país para enseñar las normas por televisión y por radio y lograr así que se aprenda la disciplina, en lugar de castigar de forma exagerada.

Michael Peters.

 

Que controlen la gasolina

Me pareció muy bien que nuestro honorable Congreso se haya puesto las pilas al hacer una Ley más dura en el caso de los conductores borrachos con multas y demás. Sería bueno que esas multas no tuvieran rebaja por pronto pago y cursos pedagógicos, como se hace con las demás multas por pico y placa, mal estacionamiento y demás. Ya estaba bueno de tantos accidentes ocasionados por estos conductores irresponsables.

Por otro lado, sería bueno que nuestros honorables senadores legislaran sobre el aumento del precio de los combustibles. No es justo que Colombia, siendo un país productor de petróleo, tenga que pagar unos combustibles tan elevados, mientras que en otros paíseses más barato tanquear. Solo falta voluntad política como lo hicieron con la ley anti-borrachos.

Raúl Castiblanco. Bogotá.

 

Más comparendos absurdos

Lo que está sucediendo en Calarcá con el tema de los fotocomparendos por exceso de velocidad raya en lo absurdo. A pesar de que el procurador sancionó al alcalde por este tema y que el director de la Policía de Carreteras desautorizó el uso de los radares y un juez de la ciudad de Calarcá ordenó su desmonte en el mes de octubre del año pasado, aún se sigue abusando de los turistas y residentes de esta zona, imponiendo multas por exceso de velocidad (72 km/h) cuando la norma permite transitar a 80 km/h. Al publicar esta nota se dará usted cuenta del nivel de indignación por la cual estamos pasando cientos, si no miles, de conductores que usamos esta vía.

Guillermo Ávila Guerrero.

 

Discotecas sobre ruedas

En realidad es necesario resaltar que en nuestro país, a pesar de que se han tomado medidas para corregir problemáticas de transporte, movilidad y vehiculares, aún existe una gran lista de medidas a tomar y corregir. Por citar una de tantas, es el caso del uso de equipos de sonido y reproductores con un gran set de parlantes en vehículos de transporte de pasajeros públicos, buses intermunicipales, busetas, micros, taxis, etc.

Quisiera que el Ministerio de Transporte algún día no muy lejano considerara la normatividad de prohibir definitivamente el uso de estos dispositivos en este tipo de vehículos, porque son una gran distracción para los inescrupulosos conductores, que por ir seleccionando su canción preferida o manipulando el volumen de su equipo no se enfocan en su labor, conducción y ruta, y ponen en riesgo la vida de las personas que movilizan en la parte de atrás, a quienes a veces parecen olvidar. Personalmente he sido víctima al tomar un bus intermunicipal y estar sometido, según la duración del viaje, a largas horas de un musical ruidoso y exagerado de sonido bestial dentro de una cabina, en contra de lo que en verdad debería ser un servicio de bus: un viaje tranquilo, seguro, sereno, calmado y que le permita disfrutar al pasajero un descanso o pausa mientras viaja. La realidad es que ni se puede hablar en una cabina de estas con todo ese ruido.

Sé que en nuestro país nos han vendido muchas cosas detrás de la inherente frase “es que somos alegres y vivimos de fiesta”, pero considero que el transporte de pasajeros no debería ser una fiesta, sino algo que le exija a una empresa mucha responsabilidad, compromiso y seriedad. He viajado fuera del país, y sé que muchos lo saben, donde este tipo de transporte es tomado con mucha responsabilidad, con dos o más conductores para largas rutas, cero ruido, vehículos con estricta revisión tecno-mecánica, respeto a la velocidad, sin sobrecupo, cómodos y con servicio de calidad. Aquí se intenta hacer eso, pero sin mucho éxito.

Espero se consideren este tipo de normas. En nuestro país ayudarían a evitar accidentes en rutas por donde millones de personas viajan y ponen sus vidas en manos de un bien llamado conductor.

Camilo Torres.

 

¿Educación vial?

Tomando el tema de la poquísima educaciónvial actual, especialmente en la ciudad de Bogotá, recuerdo la época cuando los de mi generación aprendíamos a manejar. Llegaba la adolescencia y por consiguiente la fiebre incontrolable de mover el vehículo familiar hasta para ir a la esquina a comprar el pan... eso no ha cambiado hasta hoy.

Todo giraba alrededor del sistema de enseñanza de padres a hijos ayudados por el hermano mayor que ya sabía conducir y podía sacar el carro. En ese entonces las escuelas de manejo eran muy escasas y la autoridad no exigía una certificación correspondiente para el trámite de la licencia de conducción.

En aquella época me decía mi padre, y nos transmitían a los aprendices, bases tan elementales como, por ejemplo: siempre se debe transitar por la derecha. Hoy somos contados los conductores que lo hacemos; es costumbre desplazarse por la mitad de las calles sin respetar ni siquiera que haya otro vehículo que se desplaza en sentido contrario. En varias oportunidades me ha tocado parar orillándome pues casi lo sacan a uno por el andén (incluidas las damas). Eso sin mencionar el ya trillado tema de los que transitan por el lado izquierdo donde sea, en las avenidas y en las dobles calzadas, los buses y camiones en las carreteras subiendo a baja velocidad.

Siempre que uno ve una señal de pare debe detenerse en la esquina y pasar con precaución. Hoy las personas andan como si las señales no existieran o como si para ellas no aplicaran.

En las noches siempre se debe andar con las luces bajas para no encandilar (se usaba la palabra encandelillar) a los que vienen en sentido contrario. Hoy la mayoría de personas andan con plenas y exploradoras; incluso he conocido quienes no saben para qué es el bombillo azul que se prende en el tablero en las noches, y no solo eso, sino que paran a comprar algo o a saludar a sus amistades o simplemente a compartir dentro del auto una placentera conversación en medio de la vía con luces al máximo, o se bajan de su vehículo, lo dejan con la puerta abierta y el radio prendido y además con plenas y exploradoras durante varios minutos hasta hacer la compra o hablar carreta un buen rato. Ni hablar de cuando hacen lo mismo en carretera sin orillarse ni prender tampoco la luz de parqueo. ¡Qué peligro!, pues reducen sustancialmente la visibilidad de los que transitamos en sentido contrario y pueden causar accidentes. No se tiene en cuenta el pedir cambio de luces, no se da la vía, hoy no tienen idea de qué es eso.

A propósito de la carretera, siempre el que sube tiene prelación. Hoy no se respeta eso. Cuando uno va subiendo, al que baja no le importa, invade el carril contrario y se mete. A uno le toca prácticamente parar. O transitan detrás de los camiones esperando adelantarlos con la mitad del vehículo por fuera de su propio carril. Eso ha causado muchos accidentes fatales.

Y así muchas cosas elementales que se aprendían en el manejo diario con base en el respeto y la cortesía, hoy en día ni en la casa, ni en los colegios, ni en las escuelas de manejo, ni los camioneros (otrora símbolos de buenas personas siempre dispuestas a ayudar a cualquiera en el camino y respetuosas de los demás), ni el gobierno nacional ni el distrital.

¿Cómo podremos lograr una mejor educación vial? En muchos de los accidentes el mayor porcentaje es por imprudencia y falta de respeto de las señales de tránsito, en muchísimos casos incoherentes y absurdas, diseñadas bajo la mesapara poner a trampa y llenar las arcas locales municipales.

Germán R. Díaz. F. Bogotá.

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