Correo de los lectores de Revista Motor 599

Correo de los lectores de Revista Motor 599

Redacción Motor

07:24 p.m. 25 de marzo del 2014

Que nos respeten

Expreso mi voz de protesta en relación a la situación que vivimos los bogotanos. Es inaudito que las directivas de Transmilenio quieran ocu­par los carriles mixtos a lo largo de la avenida Caracas y la autopista Norte con el ánimo de agilizar el tránsito de los buses rojos (N. de la R. Esto fue descartado por esas mismas personas y el alcalde por inviable, pero lo dieron como un hecho). Las personas que poseen un carro parti­cular, además de pagar impuestos carísimos, no tienen derecho a usarlo todos los días con vías prácticamente intransitables. No es solo el caos vehicular, sino también el precario estado de las vías. Es ridículo que la gerencia de Transmilenio haya decidido solo hace apenas unas pocas se­manas comprar buses nuevos, cuando la situa­ción actual se veía venir desde hacía muchísimo tiempo. ¡Qué genios tenemos ocupando esos cargos directivos! Me parece inaudito cómo el exalcalde Garzón adjudicó la construcción de la troncal de la 26 cuando la prioridad, según estu­dios previos que se hicieron, era la construcción de la Avenida 68 o la Boyacá. Cualquier per­sona con un mínimo entendimiento se habría dado cuenta de que esas troncales ofrecían una interconexión con las existentes. Y después defienden a Garzón. Así no se haya robado ni un peso, eso que hizo es corrupción. Adjudicar la construcción de una obra que no era priorita­ria para favorecer los intereses de unos pocos. ¿Cómo es posible que sigamos pensando que un servicio público esté en manos de privados, cuyo único fin es obtener ganancias?

En algunas ciudades europeas, el servicio de transporte masivo le pertenece a la alcaldía, de esa manera las ganancias del sistema son usa­das para sostener el sistema y ofrecer un mejor servicio. ¿Por qué ciudades tan pequeñas como Lion pueden tener varias líneas de metro, funi­culares, tranvías y buses? Cuando aquí deciden construir una línea de metro se sacan el ojo con estudios mal hechos, dizque porque tienen que ver dónde está la mayor demanda de pasajeros. Le aseguro que la deficiencia en el transporte público de Bogotá es tan grande que hasta con los ojos cerrados se podría hacer un trazado pa­ra el metro. El exalcalde Enrique Peñalosa debió darse cuenta de que el sistema de transporte masivo no era funcional para Bogotá. Como di­ce el científico Rodolfo Llinás, en Colombia no tenemos visión para hacer las cosas. Nos ven­den la idea que somos un país pobre y que no hay dinero para construir líneas de metro. ¡Qué ridiculez más grande! Con todos los fraudes y desfalcos que hay tendríamos dinero de sobra para construir líneas de metro a lo largo de to­das las troncales. Daría lo que fuera por tener en mis manos la solución a los problemas de todos los colombianos. Quiero hacer algo por mi país, pero más que por mi país, quiero hacer algo por la gente.

Daniel Vian.

 

La inmovilidad en Bogotá

Ese cuento de la movilidad en Bogotá se ha convertido en un asunto de populismo demagógico para enredarnos la vida a todos los ciudadanos decentes. Ahora resulta que la mal llamada movilidad bogotana se refiere al sistema de transporte público de Transmilenio, no al hecho de lo que significa movilidad, sino al impacto que genera este sistema para una inmensa cantidad de ciudadanos, que están ahogados en un desorden sin medida. Este sistema terminó desbordando la capacidad, no de los usuarios, sino de los administradores. Una cantidad infinita de funcionarios que se han convertido en otros espectadores del despelote. "¿Qué hacemos si esto ya colapsó?", "Vaya quéjese a Transmilenio", son las respuestas que le dan a uno cuando manifiesta descontento. Me imagino a estos genios dirigiendo una ope­ración de tráfico aéreo: una fila interminable de aviones parqueados en las pistas esperando que un funcionario dé la orden de ir a cargar pasaje­ros, pero no antes de que los aviones que están siendo abordados queden atestados hasta las banderas, la mayoría con un aviso que dice 'En tránsito', y en las salas de espera, que ya no se­rán de espera sino de angustia, una pantalla que dice: "Cali 5 minutos", que es la misma infor­mación que está hace 3 horas. Sin contar lo que estaría pasando en los cielos. ¡Virgen Santísima! Esto para ponerle un poquito de humor a la cosa y no mezclarle tragedia al tema.

Ahora para hacer más eficiente el Transmilenio le van a entregar los carriles mix­tos, o sea por donde anda el resto de automóvi­les, que están ocupados por los miles de vehícu­los que tratan de llegar a su destino de cualquier manera y en el tiempo que la suerte les otorgue. Entonces, lo que antes era un caos, ahora será un cataclismo. Y eso se llama 'inteligencia vial', o sea una forma para que todos los habitantes de esta ciudad podamos controlar nuestras iras gracias a las geniales determinaciones de unos funcionarios que están convencidos de que todo se resuelve sencillamente a costillas de otros ciudadanos, que como no estamos en las calles boleando piedra y destruyendo todo lo que se atraviese al paso, entonces lo consideran sabias medidas, y nosotros a tiro de infarto soportamos el descalabro tomando capsulitas de inteligencia vial. Como vamos, pronto nos convertiremos en 'brutos del camino'.

Hernando Aramburo Restrepo.

 

Los peatones también fallan

Ojalá se pudiera establecer una cruzada para la corrección de las estupideces de los peatones. Es cierto que a un ser humano no se le embiste con un automóvil, pero la imprudencia total que está haciendo carrera por parte de ellos y con el máximo abuso en las calles, creyendo que un carro que va a 60 posee un freno instantáneo, es algo estúpido. Se lanzan a la calle sin mirar, y ni siquiera en línea recta sino en diagonal, sin mirar que viene saliendo en medio de dos carros parqueados, cuya situación es difícil de apreciar por el conductor. Cuando son atropellados es total responsabilidad del estúpido chofer, como se le grita. Ayúdenos en esta cruzada, pues es otro punto de estrés cotidiano.

Luis Carlos Pradilla Navas.

 

Mala señalización

Vemos que en la ruta Bogotá-Girardot y en otras, con la doble calzada se han realizado muchas obras, pero la señalización, sobre todo en la noche, es casi nula. No hay avisos luminosos, llega uno a lugares donde la vía se acaba prácticamente y se tropieza con los cojines naranja donde en algún tiempo le dibujaron una flecha que ya no se ve. Hay tramos donde han aplicado una nueva capa de asfalto, pero al no tener las líneas del piso, en la noche es como si desparecieran. Otro tema: veo que hoy los motores con la misma cilindrada dan más potencia; ¿esto qué implica en la duración del motor? Sabemos que en las competencias les dan a los vehículos mayor potencia, pero son motores que tienen una corta duración. ¿Este será el caso ahora?

Fernando Briceño.

La potencia de un motor depende de muchísimas variables y claramente cuando estos caballos y torque provienen de máquinas de la misma cilindrada, pues hay unas piezas que serán más exigidas, pero todo fabricante de un motor de esos toma las respectivas previsiones en materiales, electrónica, refrigeración y lubricación -por citar algunas variables-, y estos puntos se solucionan e incorporan desde el diseño del motor. Los de competencia son otro caso, pues se trata de exigir todas las piezas de una máquina en proporciones muy fuertes que llegan a doblar su potencia y el giro de revoluciones aumenta mucho, lo cual conlleva un desgaste mayor. Pero en carreras lo clave es que el motor esté rodando y vivo hasta pasar la meta. Después se repara… y esto puede ser luego de cada carrera.

 

Impuestos mal tasados

Compré una moto nueva Yamaha FZ16 en enero de 2010 y me cobraron de impuesto $ 106.000. Cada año que pasa la moto vale menos por devaluación, kilometraje, etc. En los años siguientes me cobraron: en 2011, $ 105.000; en 2012, $ 104.000; en 2013, $ 103.000 y en 2014, $ 102.000. Mejor dicho no coincide para nada el valor de la moto usada con el valor del alto impuesto que cobran.

 

¡Sobrevivir al estrés!

Acerca de su artículo sobre la enfermedad que lo aqueja a causa el estrés de vivir en Bogotá, le cuento que eso tiene solución:

Para el caso de Juan Gossaín, lo encontró en su amada Cartagena. Como usted sabe, el viejo decidió irse a esa hermosa tierra por sobre todo, sin embargo sigue trabajando en lo que ama. Para el caso de la recién difunta Celmira Luzardo, su paraíso estaba en Providencia, donde debió vivir ¡feliz! Carlos Vives y el Pibe en su amada Santa Marta; Juanes en Medellín, el Joe en Barranquilla.

En mi caso personal tomé la decisión de nunca aceptar un trabajo en Bogotá por eso mismo que usted comentó. El dinero no compra ni tranquilidad, ni salud, ni felicidad. Entonces la decisión está en sus manos: escoja un paraíso y arranque para allá, que por eso no va a dejar de trabajar ni los motores van a desaparecer. Desde donde quiera que esté lo vamos a seguir leyendo y los carros nuevos le van a llegar para que los ensaye. Obviamente le va a tocar venir a Bogotá, pero solo será por unos diítas, como debe ser. Aproveche que ahora la tecnología todo lo puede. Disculpe el consejo. Un abrazo respetuoso.

Marliu Alejandro Pérez Romo.

Mil gracias, amigo. Yo creo que siempre todos hemos tenido esa reflexión acerca de un cambio de vida en sitios más pacíficos y tranquilos, y ahora la tecnología nos permite vivir comunicados desde cualquier parte del mundo. Pero a la vez, imaginarse uno la vida sin tener que ir a algún sitio, dar la batalla diaria del tráfico, salir indemne de varios lances de latas al día, recorrer con dolor la ciudad pulverizada, saber que los últimos gobernantes han sido un fracaso monumental y la ciudadanía sigue impasible, echar una buena maldición cada vez que un rin y la llanta estallan en un nuevo hueco… en fin. Como les pasa a los motores de carreras, pienso que andar a bajas revoluciones los daña más que acelerarlos. Pero dejo en remojo su cariñosa terapia porque en algún momento, tal vez no por voluntad propia, siento que esta ciudad nos va a echar a muchos a sombrerazos.

 

Por motivos de un daño en el radiador tengo el motor de mi Laguna funcionando con agua. Compré un refrigerante larga vida pero después me di cuenta de que decía que era para autos de modelos 2010 en adelante, y el mío es 2001. ¿Mejor no se lo aplico?, y si lo pongo, ¿cuáles pueden ser las consecuencias?

Henry Jaimes.

Consecuencias solo buenas, pues el refrigerante es imperativo, en especial en motores que tienen partes en aluminio en contacto con el agua. Esa prevención se debe derivar de una situación que es frecuente cuando aplica un refrigerante en motores de edad o que nunca lo han tenido, pero que no es propiamente del motor. Sufren las mangueras viejas que en contacto con el refrigerante se ponen babosas y se zafan o rompen, y vienen varadas y recalentamientos que se los achacan al producto. Por consiguiente, aplíquelo pero esté atento a esas piezas o cambie las mangueras, y queda tranquilo. Puede estar seguro de que su carro salió con refrigerante de la fábrica.​

 

Los compactadores

Se oye que los compactadores de basuras importados para Bogotá se en­cuentran fuera de servicio por incorrec­tos mantenimientos, según el represen­tante de Asopartes, y escucho también en noticiero de televisión las declaracio­nes del director de la revista MOTOR, persona a quien considero, y le escribo con todo respeto, una de las máximas autoridades conocedoras de motores y vehículos en nuestro país, decir que parte de las varadas, según entiendo, se deben por trabajar sus motores con un mal combustible de Ecopetrol que está muy por debajo de las especificaciones del combustible diésel Euro 5. De ser ciertas las primeras declaraciones, los talleres de mantenimiento de Bogotá donde fueron llevados estos vehículos, al no ser representantes de las marcas, sus mecánicos, técnicos colombianos deberían prácticamente perder sus acreditaciones otorgadas por sus especializaciones hechas de marcas, al igual que los demás importadores lega­lizados de repuestos.

Sobre el Acpm que se distribuye en todas las estaciones de servicio del país, entiendo, por declaraciones del presidente de Ecopetrol, que este ha sido mejorado en los últimos años por re­formas de sus plantas de refinación y es de buena calidad. De ser ciertas sus afirmaciones de que nuestro combustible diésel es de mala calidad y afecta los motores, Ecopetrol podría afrontar una millonaria demanda por engaño a los transporta­dores nacionales al vendernos un mal combustible, muy por debajo de las especificaciones Euro 5, habida cuenta de que más del 90 por ciento de los vehículos que ruedan por Colombia con motores diésel son de tecnología de inyección europea, así muchos de ellos hayan sido ensamblados en América.

Rafael Antonio Córdoba Ardoila.

R/: No es así la situación. La gran mayoría de los motores diésel que hay en el país son de genera­ciones anteriores a las de Euro V para poder funcio­nar con el Acpm local, que bajó a 50 partículas de azufre por millón, y es el estándar contra el cual se importan y operan vehículos y motores industriales. De ahí las humaredas que se ven en esos vehículos. El Euro V requiere 15 ppm que Ecopetrol no produce, por ello cuando se usa el actual Acpm en esos motores hay problemas en bombas, filtros e inyectores, cuyo suministro errático a su vez causa daños en las cámaras y pis­tones. Es incorrecto pensar que son culpa de Ecopetrol los daños. Lo que está mal es proponer una licitación con motores Euro V sabiendo que el combustible no se vende acá. Más adjudicarla. Y también ofrecer y vender vehículos que, se sabía, iban a tener problemas. La cadena es totalmente in­consistente. Cabe anotar que para Bogotá, a sabiendas de que el Acpm es malo y no aplica a motores modernos, Ecopetrol refina un mejor diésel, de 35 a 40 ppm, que se aplica a los buses de Transmilenio para mitigar en algo sus emisiones. Esto corrobora que el Acpm regular para la gente es de formulación atrasada y que por ello al país no se pueden traer los motores de última generación, más limpios. Y poco a poco el país quedará aislado de esas tecnologías y con complicaciones para sur­tirse porque, obviamente, la fabricación de motores de esa gama antigua es cada vez menor en el mun­do. Por esa razón muchas marcas no autorizan la venta de muchos de sus modelos acá debido a que el Acpm y la misma gasolina están atrasados.

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