Correo de los lectores de Revista Motor 604

Correo de los lectores de Revista Motor 604

Redacción Motor

05:10 a.m. 03 de junio del 2014

Todos en bus

Con gran ahínco comienza una nueva selec­ción de invaluable belleza para los anaqueles de nuestra biblioteca familiar: los buses. Me suponía que algo así estaba por venir, y le confieso que los buses se ven espectacularmente grandes, colori­dos e impolutos. Serán bienvenidos con las otras dieciséis que habitan en mi hogar desde hace ya varios años.

Pero, sin ánimo de molestarlo, ¿dónde está la segunda parte de la Selección Colombia? Me imagino que de este año no pasa porque la ansiedad es bárbara y a más de un aficionado coleccionista nos tiene penando.

Gracias por pensar en aquellos que todavía tenemos un corazón de niño y con los carritos nos divertimos un poco y nos olvidamos de tantos Santos, Zuluaga y Uribe que nos dañan la existencia.

Javier Hernández.

 

El año del vehículo no contamina

La desafortunada de­claración de un funciona­rio de la Administración Pública en la que amenaza con revisar los impuestos de los vehí­culos, considerando que un vehículo contamina más según el año, nos muestra el grado de desconocimien­to que tienen quienes manejan estos temas y nos imponen sus criterios en los impuestos, bolsillo de los colombianos.

1. Los seres vivos y las máquinas requieren energía para su funcionamiento, por lo cual se produce contaminación en todo proceso, y el grado de contaminación depende del consu­mo o uso dado.

Así, un automotor de 30 años de edad, de poco uso, no contamina más que un automotor nuevo de gran uso o recorrido de kilometraje, cuyo consumo depende de la cilindrada –ya castigada en la declaración de impuestos anual– y cuyo consumo en gasolina depende directamente del kilometraje, no del modelo ni del año. A más gasolina, mayor es el tanqueo, por ende, directamente paga más impuestos. Es decir, ya la contaminación está castigada por mayor consumo e impuestos, lo que quiere de­cir que si aplica otro impuesto por edad, que ya está considerada en el cálculo del valor del ve­hículo, estamos pagando tres veces lo mismo: por edad, cilindrada y por cada tanqueada.

Así, un vehículo no contamina por la edad ni por su cilindrada, sino por su verdadero uso en kilometraje; por ende, su verdadero con­sumo. Ya la cilindrada afecta el consumo en una misma distancia, por lo tanto más gasolina y más impuesto incluido en el valor de cada tanqueada.

Tampoco importa el tamaño del ve­hículo, pues a mayor tamaño, mayor consumo por kilómetro, es decir más tanquea­da y más impuestos paga directamente. ¿De dónde saca entonces este funcionario que va a incluir un impuesto adicional según la edad de vehículo, por contaminación?

2. El vehículo actualmente es un medio de transporte y trabajo, depreciable, o sea, es un bien de consumo como un electrodoméstico. Pagó los impuestos al entrar al mercado de ventas, industria y comercio, Iva, etc., por lo cual sí se debe revisar la declaración anual de impuesto del vehículos, pero para abolirlas del todo, porque no se puede ni es justo estar pa­gando todos los años por un bien de consumo depreciable. Como si nos cobraran todos los años por tener un televisor, una cama o cocina, que ya pagaron los impuestos al comprarlos.

El verdadero impuesto está ya en la misma gasolina y en el pago de peajes, impuestos, sobretasas, etc., que se cancelan obligatoria­mente al comprar la gasolina para movilizar el vehículo, y ahí sí, depende del uso y el kilome­traje. No se puede ni evadir ni evitar.

Ojalá los nuevos gobiernos piensen en favorecer a los ciudadanos y no siempre en to­mar medidas para poner día a día más impues­tos. Colombia no necesita más impuestos, sino buena administración, y sobra plata.

Jorge Augusto Matyas C. jorgematyas@hotmail

 

Proteger a los viejitos

Vuelven las noticias y las estadísticas a 'rajar' y mostrar que hay en el país un alto número de vehículos de modelos viejos, de más de 20 años, pioneros, padres en el mundo de la ingeniería automotriz, que hay que sacar de circulación. Molestan y dan envidia estos viejitos como los Monza, los Renault 9, los Fiat y otras marcas, por los bajos impuestos que pagan, altos Soat y seguros generales difíciles de conseguir; además de verlos circular conservados, originales aún muchos de ellos y registrando bajo nivel de varadas y accidentalidad.

Los que hay que sacar de circulación son los costosos im­portados de última generación que a diario vemos ser citados por concesionarios para arreglarles o cambiarles importantes elementos técnicos detectados en fábrica, que presentan gra­ves fallas de ingeniería.

Controles son los que debería aplicar el Gobierno de turno a los funcionarios de tránsito, policiales, alcaldías, res­ponsables de que se presenten por falta de autoridad y de ac­ción absurdos, lamentables y trágicos accidentes como el de Fundación, donde a estas alturas todavía están buscando el ahogado río arriba. El ahogado búsquenlo río abajo, señores.

Rafael Antonio Córdoba Ardila.

 

Cámaras televisivas viales, mejor que policías de carreteras

Permítame una consulta dirigida a organis­mos de control de tránsito en Colombia:

¿Por qué con tantos avances tecnológicos aplicados en muchos otros países, nosotros aún no tenemos en vez de policías de carreteras cazainfractores -escondidos tras los árboles, ha­ciendo trancones-, cámaras televisivas y pantallas indicadoras electrónicas de velocidad en tránsito y la permitida en zona, en corredores viales de alta accidentalidad ya predeterminados?

Además de su efectividad, honestidad en la aplicación de sanciones, confiabilidad y menor costo que desplazar policías, motos, patrullas en las vías, esta inversión no solo se recuperaría en pocos meses con los valores de las multas aplicadas sino que ade­más reduciría los accidentes.

Como la información queda en Internet, los policías po­drían hacer sus retenes en los pueblos para seleccionar por lo que ven en cámaras, como irresponsables conducciones, control por embriaguez.

Rafael Antonio Córdoba Ardila. Bogotá.

 

Cada vez que salgo de viaje por la vía que conduce de Bogotá a Ibagué no dejo de sorprenderme por la aplica­ción, para mi concepto innecesaria, de los denominados re­ductores de velocidad. En la pasada Semana Santa estuve en dos trancones en dicha vía. Pensamos en un accidente o reparaciones en la vía, pero la sorpresa fue al llegar donde se originaba el trancón: era ocasionado por la reducción de velocidad de los vehículos al llegar a los innecesarios resaltos, aplicados en sitios donde no hay cruce habitual de peatones ni zonas escolares.

Me imagino cuántos de estos reductores habría en la vía La Línea si el concepto con que los aplican es que se aproxima a una pendiente o a una curva.

Por favor, autoridades, apliquen el sentido común y evalúen los riesgos antes de tomar este tipo de medidas.

Jorge Cardona.

 

¿Purgar la inyección?

¿Es verdad que cuando se va a encender el motor de un Renault Logan primero hay que abrir el switch para que la bomba de gasoli­na presurice el sistema? Esto me lo dijeron en el concesionario.

Jesús Alberto Acevedo.

R./ Todos los carros con inyección funcionan igual: apenas abre el switch la bomba trabaja, y el sistema tiene una válvula que impide que se desocupe la línea, por lo cual cuando da la orden de encendido de inmediato sube la presión y no hay que esperar. Por el contrario, si no hay encendido inmediato, a los pocos segundos la bomba se apaga sola para protegerse.

 

La tragedia de Fundación

Con tristeza y mucho dolor vemos cómo a diario fallecen per­sonas por la ineptitud y la falta de conciencia de los propietarios y las empresas que prestan el servicio de buses, y peor aún por dejar en ma­nos de desadaptados la vida de los niños en las rutas de los colegios. A diario vemos cómo los buses que ya deben ser chatarrizados realizan las mencionadas rutas escolares, y para que después no digan nada, salen los señores de la Policía Nacional a decir que han intensificado los operativos de control, cuando las estadísticas muestran cómo pierden la vida per­sonas inocentes por la indiferencia de las políticas de este país.

Luis Torres.

 

Los medios de comunicación del país criticaron fuertemente el episo­dio de Fundación, donde murieron 30 inocentes niños, sin embargo nunca responsabilizaron al Gobierno por ser tan deficiente (pésimo) el estatuto de transporte del país en materia de seguridad y control; pero a los particulares las autoridades de tránsito y el Gobierno no hallan có­mo explotarlos al máximo con nor­mas caducas (pico y placa). Espero que con este accidente el Gobierno tome conciencia y revise el precio de los combustibles (los más caros del planeta) y así los colombianos no carguen en garrafas la gasolina para ahorrar plata.

Miguel Antonio Velandia.

 

Viendo el terrible suceso del incendio de la buseta en Fundación y la pérdida fatal de esta cantidad de niños, me pre­gunto: ¿Por qué se ensamblan ese tipo de carrocerías con el motor dentro del habitáculo del con­ductor y los pasajeros? ¿Por qué no se volvieron a ensamblar los vehículos de servicio público con carrocerías con 'trompa' o con el motor afuera? Además, si la ley lo exige, ¿por qué se pasa por alto construirle la puerta de atrás a este tipo de vehículos?

Manuel Martínez.

 

A pesar de que hasta el momen­to no se sabe con certeza las causas del terrible accidente en Fundación, todo indica que el bus transportaba gasolina de contrabando y que una posible fuga de este combustible ocasionó el desastre. En la revista 597 de MOTOR, página 72, encon­tramos una referencia al respecto. Definitivamente los colombianos no aprendemos.

Guillermo Ávila Guerrero.

 

La tragedia de fundación

A propósito de la tragedia del bus en el Magdalena, la del taxi en Bogotá y muchas otras que no existen para el público porque no cuentan con el impacto periodístico del momento, son muchos los síntomas que explican que estos hechos ya estaban anunciados y por lo tanto tienen complicidad de muchos actores del sistema de transporte: Ministerio de

Transporte, autoridades locales de movilidad, agentes de tránsito, empresas afiliadoras, agremiaciones, importadores de vehículos, entidades contratantes y usuarios del servicio de transporte público.

No puede ser que el Ministerio de Transporte todavía esté homologando vehículos para el servicio público que no cumplen las mínimas especificaciones técnicas de se­guridad, cuando todas las marcas ya tienen incorporado de serie los elementos como bolsas de aire y frenos ABS. No puede ser que las normas permitan el trabajo de ve­hículos que ya cumplieron su ciclo de vida para un buen desempeño.

No puede ser que las autoridades locales y nacionales permitan que el negocio de taxis en todo el país tenga una dinámica donde lo más importante es el valor del cupo y no el buen servicio al usuario ni el bienestar de los conductores que trabajan jornadas muy largas, la mayoría conduciendo carros viejos, inseguros y en regulares con­diciones técnicas.

No puede ser que tengamos inversionistas y/o conductores-propietarios de vehículos para el transporte público que den prioridad al costo del vehículo sin medir su responsabilidad social, civil y penal y poniendo en ries­go la vida e integridad de muchas personas.

No puede ser que las empresas de transporte público permitan el ingreso a su parque automotor de vehículos antiguos y sin elementos de seguridad mínimos, que hoy están disponibles en el mercado.

No puede ser que empresas y entidades, públicas y/o privadas, a la hora de contratar vehículos de servi­cio público den prioridad solo a la tarifa sin importar la calidad del vehículo que transportará a sus empleados, estudiantes o asociados. No puede ser que no exijan ve­hículos con los mínimos elementos de protección como frenos ABS, bolsas de aire y cinturones de seguridad de tres puntos.

No puede ser que tengamos empresas o agremiacio­nes privadas haciendo gestiones para retrasar las medi­das que nos llevan a mejorar las normas en pro del orden y la seguridad del servicio público de transporte.

No puede ser que tengamos entidades públicas y privadas que no den ejemplo cuando abren sus compras de vehículos, pues todavía vemos que no exigen en ellas elementos de seguridad mínimos, poniendo a competir soluciones inseguras con seguras, solo pensando en el precio de la inversión inicial.

No puede ser que los usuarios que tienen la opción de rechazar el vehículo que notoriamente se ve inseguro y/o con sobrecupo no lo hagan.

No puede ser que tengamos agentes de tránsito irresponsables que por unas monedas dejen pasar los vehículos que no tienen los documentos en orden.

Creo que es hora de trabajar en la toma de concien­cia sobre la responsabilidad como concepto más global. Tenemos que ser amplios en este análisis, por lo tanto tenemos que enseñar a todos los actores cómo visionar todos los riesgos y como debemos trabajar para mejorar el sistema de transporte público de pasajeros.

John Jairo Uribe Lopera.

 

¿Extra o corriente?

¿Es cierto que la moto KTM DUKE 200 necesita ga­solina extra? ¿Por qué? ¿Qué puede pasarle si trabaja con gasolina corriente?

Alejandro Mora.

R./ Consultamos con la gente de KTM y ellos reco­miendan usar el motor con gasolina extra para un mejor funcionamiento y mejor rendi­miento, sobre todo al nivel del mar, pues debido a la configu­ración del mismo tiene mucha compresión. En Bogotá no hay problema de andar con co­rriente, pero para viajar se debe usar al menos un 50 por ciento de extra.

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