¿Costo social o deuda gubernamental con la sociedad?

¿Costo social o deuda gubernamental con la sociedad?

Redacción Motor

04:39 p.m. 10 de octubre del 2011

Uno no podría decir que han sido desatinados los planteamientos que ha hecho el Ministerio de Transporte a través de su viceministro para el sector automotor Felipe Targa, pues cada funcionario puede tener su propia visión del entorno en el cual gobierna y sus personales tesis. Pero que son totalmente desenfocadas y en contravía con las mismas políticas del gobierno, la dinámica del sector y las expectativas de los ciudadanos. Es más que evidente.

Las inmediatas reacciones que produjeron sus propuestas de controlar los cupos para ventas de carros particulares fueron un rechazo más que contundente en todas las esferas de la industria, comercio y los particulares. No he leído ni recibido una sola carta o línea, salvo las del propio Viceministro, que encuentren que esa idea tiene asidero. Por el contrario, es un paso hacia el abismo de la corrupción de los cupos, el sobrecosto de los vehículos por ese mismo 'peaje' que ha tenido funestas consecuencias y prácticas en los taxis y camiones y que, de alguna manera, es totalmente inconstitucional.

Porque cuando, para suavizar las críticas, el funcionario dijo que se podría pensar en que fuera una medida potestativa para que los alcaldes de las ciudades la usen a su criterio (¿?), olvida que la placa es nacional para que un vehículo transite sin restricciones por todo el territorio, luego la gente compraría un carro en Chía para usarlo en Bogotá. Tampoco es lógico, en ese orden de ideas, acreditar la residencia en un lugar para comprar un auto que es de libre movimiento en todo el país.

Mejor dicho, estas tesis no tienen una química con el momento económico del país, ni tampoco una física con las necesidades de los ciudadanos. Son lindas teorías de filosofía económica y de estudios de escritorio, pero que en nuestro medio no tienen una viabilidad como lo probaron todos los argumentos ampliamente publicados y que, supongo, evitarán que el gobierno lleve este proyecto a debates en el Congreso donde debería correr la misma suerte que le asignó este primer termómetro con la opinión nacional.

Más allá de este episodio, preocupa que el gobierno esté calibrando al sector automotor y las imperativas reformas que necesitan sus normas para adecuarse en seguridad, tecnología, tributación, tráfico, vías, regulaciones modernas y facilidades para su desarrollo, bajo la óptica de que el dueño de un carro debe pagar un 'costo social' por usarlo. Como si fueran pocos los impuestos de arancel e IVA que suben el valor inicial de un carro en un 30%, para seguir con la cadena de matrícula, rodamiento, SOAT (millonaria cantidad cuyo destino mayoritario es para "calamidades nacionales" , lo cual ya es un gran aporte social adicional de parte del automovilista), gravámenes del 30% en cada galón de gasolina, peajes como para subsidiar carreteras alfombradas, vías que destruyen los vehículos aumentando de manera absurda su costo de operación, para citar algunas de las primeras 20 avemarías de un largo rosario de misterios dolorosos para los dueños de vehículos.

El informe publicado en nuestra sección de Vehículos del sábado pasado, da una cruda radiografía sobre la situación. "¿Quién le debe a quién? Obviamente que son nuestros gobiernos pasados, y el de ahora que parece seguir en esa misma línea de ineficacia y despiste, los que tienen una gran deuda con los ciudadanos y con la infraestructura y movilidad del país y en ningún caso el vehículo particular que lleva millones de kilómetros pagando por adelantado lo que nunca ha recibido.

Para rematar, el nuevo Ministro de Minas llegó a estrenar despacho y a lubricar el asunto de la revisión de los precios de los combustibles como uno de los temas prioritarios de su gestión y en el cual su antecesor había tenido un manejo bastante desafortunado. Pero eso no pasó de buenas intenciones pues de inmediato el Ministro de Hacienda lo descalificó públicamente, en otro vistoso caso de desacuerdo público de altos funcionarios, pero que no tuvo la tribuna crítica de la cual gozan las salidas vicepresidenciales. De una, le dijeron que el gobierno no se iba a mover para pensar en algún retoque o ajuste a los altos tributos que se pagan en los combustibles. Mejor dicho, "eje así y no se meta en esto" fue el dictamen con el cual saludaron el primer chequeo médico del ministro Cárdenas.

¿Dejamos así? Al parecer, por fin los gremios están hablando por el sector, los ciudadanos firman peticiones masivas, los agentes aparecen para opinar ahora sí en forma contundente y clara sobre el entorno en el cual trabajan. Todo parece indicar que poco a poco, nuestra abnegada y sumisa condición de usuarios de vehículos sube de cilindrada y va ganando unos espacios que exigen más respeto y menos experimentación por parte del gobierno.

"Los dueños de carros particulares llevan años pagándoles a los gobiernos por adelantado obras y avances que nunca han  recibido".

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