Crónica: La renovación del pase, todo un paseo

Nos metimos en los zapatos de los usuarios para averiguar, de primera mano, lo que deben enfrentar para sacar la licencia.

Redacción Motor

08:05 p.m. 16 de agosto del 2013

Tuvimos toda la intención de tramitar la licencia de conducción. Tal como lo recomienda el Ministerio de Transporte y con el paso a paso que deben seguir los miles de ciudadanos que, como nosotros, cargan la que no es, por culpa de las oficinas de tránsito de hace 20 o 30 años, las mismas que nos convencieron, pobres ingenuos, sobre la conveniencia de tener ‘categoría 5’ para conducir camiones rígidos, busetas y microbuses de servicio público, y no la categoría 3, destinada ‘tan solo’ a los vehículos particulares.

“Bueno, nunca me he sentado al volante de un camión rígido y detesto las motos, pero, quién quita que me toque conducir un aparato de esos algún día. Mi papá me enseñó a manejar bien”, pensábamos en aquel entonces.

Pues es precisamente en ese instante, por allá en los años 80 y 90, cuando arranca todo el problema. Uno a uno fueron cayendo los nuevos conductores, con licencias de colores distintos y categorías sacadas del sombrero; muchas con diferentes vencimientos, otras sin caducidad; las más viejas, con foto en blanco y negro y las siguientes con retrato a todo color. Unas pocas tramitadas legalmente, a través de escuelas de conducción, la mayoría con el ‘apoyo incondicional’ del tramitador amigo de la familia.

Tanta anarquía fue argumento más que suficiente para convencernos de la urgente necesidad de modernizar el documento. Incluso, el Plan nacional de desarrollo le dio plazo hasta el 2015 al Gobierno para unificarlo y el Decreto 019 del 2012 o ‘Ley antitrámites’ le otorgó 10 años más de vigencia a los pases actuales, tiempo durante el cual había que ponerse al día.

Pero como el sentido común es el menos común de todos los sentidos… ¡zas!… apareció la Resolución 623 de 2013 el Ministerio de Transporte que nos puso a correr a todos.

De un momento a otro, y sin más preámbulo que “eso es lo que dice la ley”, el viceministro de Transporte, Nicolás Estupiñán, nos reveló que nuestra licencia de conducción es indebida, prohibida, irregular, ilícita, inconstitucional. Y lo peor: ¡nos dieron plazo hasta el 15 de julio para salir de ese estatus de ilegalidad!

Ante la avalancha de usuarios, temerosos de caer en manos de la Policía de Tránsito, sucedió lo que todos, menos las autoridades, previeron: el ‘sistema’ (léase Runt) colapsó, muchos Centros de reconocimiento de conductores (CRC) empezaron a hacer su agosto con los precios y algunas oficinas transitaron a paso de tortuga. No hubo más remedio que correr la fecha límite unos meses más (hasta el 15 de octubre). Qué alivio, tres meses más de caos.

“Uno no entiende para qué las autoridades les ponen límites a los trámites –se quejó nuestra lectora Lucía Gómez–. Pretenden que los miles de conductores que hemos sacado pase durante 20, 25 y más años, lo cambiemos ahora en menos de dos meses. ¿Es que no es posible que lo vayamos tramitando poco a poco, digamos, durante dos años, para evitarnos tantas molestias?”

El miércoles pasado decidimos ponernos en los zapatos de los miles de usuarios que, como ella, tienen que dedicarles mañanas enteras a buscar la manera de renovar la licencia. Fuimos a tres CRC relativamente cercanos, a donde llegamos en TransMilenio.

Esto vimos y vivimos el pasado miércoles
Nuestra primera escala fue el CRC del centro comercial Futuro de la calle 147 con avenida 19 de Bogotá. A las 8:15 de la mañana ya había gran cola y, colgado en la puerta de vidrio, el letrero funesto: “No hay cupos”.

Decidimos asomarnos de puertas para adentro y vimos a un hombre ‘de gorra’, bromeando con quien organizaba la avalancha en ese consultorio.

“Es que se fue la luz y los aparatos médicos no funcionan –nos respondió ese coordinador cuando le preguntamos por qué la fila no avanzaba–. Ya llamamos a Codensa y nos dijeron que venían en la mañana; por ahí vi el camión cerca”.

Y, ¿para cuándo hay cupo?, preguntamos. “Venga el lunes a las 7 de la mañana y se lo damos para el sábado de la otra. El que los asigna está haciendo una vuelta bancaria y se demora”.

Cuando nos disponíamos a salir del sector, el hombre de la gorra que previamente habíamos visto en el CRC nos abordó para tratar de aliviar nuestro sufrimiento: “Si quiere, le vendo un cupo para mañana”.

Nos dirigimos, entonces, al nuevo SIM, ubicado en la Autopista Norte con calle 106 (muy cómodo), en donde nos hablaron de dos CRC cercanos: uno, en la Avenida 19 con calle 122 y el otro, en la Autonorte con Calle 86. Fuimos al segundo.

Allí, alrededor de 30 usuarios aguardaban en una sala de espera. La recepcionista nos aseguró que ya no había cupo, pero que ellos los asignan por orden de llegada. “Nosotros abrimos a las 7:30 de la mañana, le recomiendo llegar antes para hacer la cola y disponer de tres a cuatro horas para el examen”, nos aclaró. Aquí no vimos tramitadores y el modo de trabajar del CRC nos pareció hasta más ‘democrático’ que el del primero.

Pero, ¿cuatro horas? Ya se nos habían ido alrededor de tres y media en este periplo, pero aun así decidimos probar con un tercer y último CRC, este ubicado frente a la Plaza de Toros, a espaldas del SIM de San Diego. Cuando pasábamos por allí, nos abordó un tramitador para entregarnos un papel con publicidad del CRC, en donde se lee lo siguiente: “Inscripción al Runt de cortesía y entrega de los resultados inmediatamente”.

Un par de preguntas: ¿luego, la inscripción al Runt no es un derecho? Y dos: ¿no es cierto que los resultados de los exámenes los cargan en línea? El tramitador nos invitó al CRC en cuestión, luego de advertirnos que ya no había cupo para ese día. “Pero, tranquilo, hágase el examen ya, y mañana me busca temprano para cargarlo en el SIM, con su huella”. Visitamos el centro médico, milagrosamente desocupado, y allí nos prometieron lo mismo.

A estas alturas ya eran las 12:30 del día, así que hicimos un alto para evaluar lo que habíamos logrado. Sin examen médico, sin pase y con más dudas que certezas, llegamos a la oficina para adelantar el trabajo colgado.

Concluimos que, contrario a lo que dice la Ministra de Transporte, Cecilia Álvarez-Correa, ‘la vuelta’ del pase sigue siendo más fácil a través de los oficios del tramitador; que el Runt no ha servido para agilizar porque ‘se colapsa’ y, sobre todo, que el caos generado no es culpa de los usuarios, sino de la amenaza que los acompaña si no se ponen al día en octubre 15.

Esta semana madrugaremos más y elegiremos un CRC a puro ‘tin marín de dos pingüe’ para ver si logramos nuestro objetivo. Ya les contaremos cómo nos fue.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.